26-J ENTREVISTA A TOMÁS BURGOS
«El PSOE cometió el error de abrir la caja de Pandora a los radicales y ahora es su víctima»
Repite por segunda vez como cabeza de lista a la Cámara Baja. Es actualmente el secretario de Estado de la Seguridad Social

Tomás Burgos.-J. M. LOSTAU
P.- Las encuestas dan como ganador al PP, sin embargo este partido no terminará el 26-J. Pronostique un resultado de la prórroga.
R.- El PP seguirá siendo la fuerza más votada en Valladolid, en Castilla y León y en España. Creemos que el voto moderado en Valladolid es mucho más amplio que esos 121.000 votantes que obtuvimos el 20-D. El voto de la moderación debe quedarse en el PP y por eso nos dirigimos a esas personas que en algún momento nos dieron su confianza y se quedaron en casa.
P.- Y, ¿cuál será la segunda fuerza?
R.- El PSOE está en caída libre, al menos en Valladolid. Estamos en un escenario preocupante. Ya conocíamos la versión PSOE, que nos conducía a la recesión, ahora surge otra versión, la de Podemos, que es más extremista, y que puede deteriorar aún más las expectativas de crecimiento en España. Sea la versión ligera o la versión dura, no son las políticas de la izquierda las que van a consolidar la recuperación.
P.- Ese partido parece que sólo tiene dos contrincantes: PP y Podemos. ¿Cuándo dejó el PSOE de ser su rival a batir?
R.- Cuando perdió los intereses generales de España. El PSOE es responsable de su propio deterioro electoral. Cometió el error estratégico de abrir la puerta a fuerzas extremistas en los gobiernos municipales y autonómicos, de abrir la caja de Pandora a la radicalidad, y ahora les están comiendo el espacio político. El PSOE es víctima de sus propias decisiones.
P.- ¿Prefieren un PSOE fuerte o débil?
R.- Preferimos que las fuerzas que nos integramos entorno a la Constitución de 78 podamos compartir responsabilidades e incluso la colaboración. Le sugerimos que cierre la puerta a su colaboración con estos partidos que representan la demolición de nuestro edificio en común y que colabore con el PP en la resolución de los problemas.
P.- ¡Qué vienen los malos…! Ustedes han sacado la artillería contra Podemos. ¿Cree que el PP logrará al fin inculcar en los españoles el miedo a Podemos?
R.- En absoluto es una apelación al miedo, sino a la realidad, a la sensatez, a la moderación. El programa de Podemos se basa en la derogación de las reformas importantes que han colocado a España a la cabeza del crecimiento, que cuestiona el modelo de España y su unidad, y que acuerda con partidos rupturistas programas de gobierno. Lo que necesita España es construir un proyecto entorno a ideas moderadas, ideas que comparten la mayoría de los ciudadanos. Todo lo que sea ensoñaciones acaban convirtiéndose en pesadillas para la convivencia. Ya lo hemos visto en otros países.
P.- Y si gana Podemos, ¿hasta Valladolid querrá irse de España?
R.- Este tipo de apelaciones ponen en evidencia que algunos no son conscientes de la responsabilidad histórica que tenemos.
P.- El PP ha lanzado una OPA hostil contra Ciudadanos. ¿Votar a Ciudadanos es…?
R.- Cualquier voto que no venga al PP y que quiera representar políticas moderadas será inútil políticamente. Ya se ha calado el melón de ciudadanos. Ya sabemos lo que hace con su voto: apoyar a los socialistas.
P.- ¿Penalizarán los ciudadanos a los partidos por no haber sabido administrar los resultados de las elecciones de diciembre?
R.- Los ciudadanos tienen razones para sentir malestar y decepción, pero también las elecciones son siempre una oportunidad. Dar la palabra a los ciudadanos no puede verse como algo negativo, sino como una nueva oportunidad, que nos debe servir a todos para ver qué nos jugamos.
P.- Dar la palabra a los ciudadanos, eso podían pensar los catalanes, ¿no?
R.- No, porque un referéndum no solo concierne a los catalanes, sino a todos los españoles. Cataluña es tan mía como de alguien que resida en Manresa.
P.- La encuesta del CIS dibuja una España ingobernable. ¿Ve factible realmente alcanzar una mayoría suficiente para gobernar?
R.- Aspiramos a ello. Hay muchas provincias que se resolverán por muy pocos votos.
P.- Sin embargo, todo apunta a que los pactos serán inevitables. ¿Qué espera?
R.- Espero que algunos reconozcan que la formación de gobierno gire fundamental, aunque no exclusivamente, sobre la fuerza más votada. Que se respete la voluntad de los ciudadanos. Que el tercero o el cuarto no se pongan de acuerdo para que no gobierne el primero, sino que el primero pueda gobernar con apoyos, acuerdos o pactos con el resto de fuerzas. A algunos les falta la madurez para hacerse corresponsables de las decisiones de los ciudadanos y permitir un gobierno estable.
P.- Lo que le falta al PP son ‘novios’. ¿Con quién se ‘casará’ el PP?
R.- Antes de hablar de pactos y del reparto de ministerios, conviene escuchar a los ciudadanos y luego que sean los partidos quienes interpreten adecuadamente lo que han querido decir. Antes de la campaña se dicen muchas cosas que luego no tienen que ver con la realidad. Tenemos el ejemplo de Ciudadanos, que dijo en campaña que iba a votar a la fuerza más votada, y no lo hizo. Quizás ahora estemos ante la versión contraria. Será responsabilidad de cada uno.
P.- Si el PSOE o Ciudadanos exigieran un pacto como la CUP: cualquier cosa menos investir a Rajoy, ¿debería dar un paso atrás?
R.- El debate sobre personalismos denota infantilismo político. La cuestión de España no es una cuestión de una persona o de dos, sino de saber cuáles son los retos y las prioridades. Estamos ante una perversión democrática, que los derrotados electorales impongan al ganador sus propios criterios. El PP se presenta con un candidato y un programa y todos sus votos son para que gobierne ese candidato con ese programa. Estamos abiertos a negociar sobre proyectos.
P.- ¿Aguantará Rajoy tras el 26-J digan lo que digan las urnas?
R.- El presidente Rajoy ya ha sido revalidado en las urnas y, si lo es de nuevo, tendrá toda la legitimidad para intentar conformar gobierno. Lo que hay que preguntar es qué harán los derrotados. Lo llamativo es que nadie cuestiona que el PP vaya a ser el ganador y, sin embargo, algunos anticipan que aunque gane debe ser desalojado de la responsabilidad del gobierno.
P.- ¿Puede asegurar que no habrá una tercera confrontación electoral?
R.- En lo que dependa del PP desde luego. El PP hizo una propuesta que no era fácil: gobernar con el PSOE. No dejaron gobernar a la fuerza más votada, no aceptaron ese ofrecimiento complicado, pero sincero, del PP, pero tampoco fueron capaces de conformar una alternativa. No es una cuestión aritmética, sino de voluntad y esa debe ser evitar nuevas elecciones.
P.- El PP ha hecho de los resultados macroeconómicos su bandera para pedir el voto. ¿No cree que el PP ha perdido la calle?
R.- Creo que la calle se gana todos los días con políticas que generan empleo. La calle es muy distinta a la de hace cuatro años. Hace cuatro años se perdían 1.400 empleos al día, pero ahora hay 1.500 personas que logran un empleo al día y esos también son la calle. Defendemos muchas políticas que son la calle. Estamos a mitad de un duro camino y ahora nos queda completar la situación para no volver a la casilla de salida.
P.- Actualmente se encuentra más empleo que antes, pero es precario, con contratos por días y con un menor salario ¿Mantiene que la reforma laboral fue un acierto?
R.- Sí porque la reforma evitó la destrucción de miles de empresas y de empleos. Permitió que se recuperen más de 1,5 millones de empleos en España. Y no son empleos precarios. Más del 75% de españoles tiene un contrato indefinido, siete puntos más que al comienzo de la crisis. Es la cifra más importante de la UE. Mejoramos en todas las provincias, en todos los sectores y en todos los tramos de edad.
P.- Y ¿no han bajado los salarios?
R.- Sí en algunos casos se han visto afectados, pero la alternativa de las empresas hubiera sido el cierre. Fue la única solución viable para el mantenimiento de la empresa. Los salarios ya están evolucionando.
P.- ¿Se siente a gusto explicando esa supuesta recuperación a los millones de parados, a esos pensionistas que no llegan a final de mes o a los trabajadores pobres?
R.- No me puedo sentir a gusto ante nadie que tenga todavía la necesidad de un empleo o de protección social. Pero donde yo me sentía a disgusto fue cuando a comienzos de 2012 el mercado laboral se desmoronaba sistemáticamente. Adoptamos reformas importantes, y los datos son muy positivos. España no estaba mejor cuando era el país que más empleo destruía de la UE, 20 veces más que Francia, sino ahora que creamos empleo más que nadie.
P.- La hucha de las pensiones acabó 2015 con menos de la mitad que en 2011. Usted guarda la llave de esa hucha. ¿Está a salvo?
R.- Yo lo que tengo es el compromiso de que los pensionistas reciban sus pensiones puntualmente. El fondo de reserva es un instrumento al servicio de los pensionistas y debe usarse para garantizar el cobro de las pensiones. No tiene justificación que alguien congelara las pensiones con el fondo lleno.
P.- Pero el PP habla de que el sistema de pensiones es sostenible hasta 2060 y el PSOE augura que las reservas de la Seguridad Social van a durar sólo hasta 2018.
R.- Es que el fondo de reserva no garantiza las pensiones del futuro. Lo que las garantiza es el empleo. Cuando estaba en riesgo es cuando perdimos 3,5 millones de cotizantes a la Seguridad Social, cuando por cada nuevo pensionista perdíamos tres cotizantes. Aunque tuviéramos mucho dinero en la hucha, ese dinero sólo servía para pagar seis meses. Ahora por cada nuevo pensionista estamos ganando seis cotizantes.
P.- A usted le han llegado a llamar el mayor «saqueador» de la caja de las pensiones.
R.- Sí bueno. El recurso al insulto casa mal con aquellos que congelaron las pensiones y que dejaron el sistema con una pérdida de recursos de más 15.000 millones al año. Habría que preguntar a quien utilizó los recursos del sistema para pagar lo que no debía y dejó el sistema lleno de deudas
P.- Con los precedentes, por qué ahora los electores tienen que creerles cuando aseguran que no habrá más recortes?
R.- Pues porque ha quedado acreditado que nos encontramos una situación enormemente difícil que requirió sacrificios en contra de nuestro programa político. Ahora la situación es muy diferente. No vamos a encontrarnos sorpresas en los cajones.
P.- Qué siente con los casos de corrupción en las filas del Partido Popular?
R.- Siento el más absoluto de los malestares en lo personal y en lo colectivo. La corrupción, de la que nadie está libre, es una de las grandes amenazas para la legitimidad social de nuestro sistema democrático. Es muy importante que este gobierno no sólo se haya enfrentado a los casos de corrupción con claridad, sino que haya instrumentado hasta 40 medidas contra la corrupción.
P.- Cree que al PP de Castilla y León le pasará factura la supuesta trama de corrupción que se investiga entorno a la cúpula de la anterior Consejería de Economía?
R.- Lo único que pasa factura es no ser contundente y no dar respuestas claras contra cualquier actuación irregular.
P.- ¿Ha sido contundente?
R.- El PP ha dado y dará todas las explicaciones que sean exigibles y que sean necesarias. El propio presidente ha comparecido en alguna comisión de investigación.
P.- Queda ya menos tiempo para que se abra el melón de la sucesión de Herrera. ¿Habrá ruido de sables?
R.- No. Pertenezco al PP desde hace mucho tiempo y he visto cuatro presidentes del PP y siempre ha dado muestra de unidad, de trabajo conjunto. Cuando llegue otro presidente, el PP volverá a estar a la altura con un proyecto unido y fuerte. Aunque eso está muy lejos porque Herrera tiene más empeño y compromiso que nunca.