León y Palencia modernizarán 6.860 hectáreas de regadío con 105 millones
Los trabajos beneficiarán a 1.253 regantes de tres comunidades y permitirán sustituir el riego por gravedad por sistemas de aspersión a la demanda con tecnología de telecontrol y energías renovables

Imagen de archivo de unas obras de modernización del regadío del Bajo Carrión
Un total de 6.860 hectáreas de regadío de León y Palencia afrontarán un nuevo proceso de modernización con una inversión de 105 millones de euros. Las actuaciones, que beneficiarán a 1.253 regantes, permitirán renovar las infraestructuras hidráulicas de tres comunidades y adaptar sus instalaciones a sistemas de riego más eficientes. Los trabajos se desarrollarán en las zonas del Bajo Carrión, Canal del Esla y Vegas de Saldaña-Carrión y Villamoronta. La principal transformación consistirá en sustituir el riego por gravedad por sistemas presurizados de aspersión a la demanda, que permitirán ajustar el suministro de agua a las necesidades de los cultivos.
La renovación de las instalaciones incorporará también tecnologías de telecontrol, sistemas de comunicación y programas informáticos de gestión. Estas herramientas facilitarán la automatización de las redes y el seguimiento de su funcionamiento. Los proyectos incluyen, además, soluciones de generación de energía renovable para mejorar el rendimiento energético de las infraestructuras.
La actuación de mayor extensión se llevará a cabo en el canal del Bajo Carrión, cuya segunda fase de modernización abarcará 3.252 hectáreas en la provincia de Palencia. Los trabajos afectarán a los municipios de Becerril de Campos, Carrión de los Condes, Manquillos, Lomas de Campos, Paredes de Nava, Perales, Revenga de Campos, Ribas de Campos, San Cebrián de Campos y Villoldo.
En la provincia de León, la primera fase de modernización del Canal del Esla comprenderá 1.408 hectáreas. Las obras se desarrollarán en Algadefe, Villamandos y Villaquejida, donde los regantes contarán con nuevas instalaciones para transformar el sistema de distribución del agua.
La tercera intervención afectará a 2.200 hectáreas de Vegas de Saldaña-Carrión y Villamoronta, en la provincia palentina. Esta tercera fase se extenderá por Pedrosa de la Vega, Saldaña, Santervás de la Vega, Villaluenga de la Vega, Bustillo de la Vega, Renedo de la Vega y Villarrabé.
La inversión global de los tres proyectos asciende a 105,04 millones de euros. De esa cantidad, la Junta de Castilla y León, a través del Instituto Tecnológico Agrario (ITACyL), aportará directamente 27,31 millones para las actuaciones que tiene asignadas, además de financiar las infraestructuras rurales vinculadas a la concentración parcelaria.
La ejecución de las obras se repartirá entre el ITACyL y la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias (SEIASA). El organismo autonómico asumirá la red principal de riego y las infraestructuras asociadas, mientras que la sociedad estatal se encargará de las obras de regulación, la red de distribución, otras instalaciones y los automatismos.
Inversiones
En cuanto a la participación económica de los regantes, las tres comunidades no tendrán que financiar las obras ejecutadas directamente por la Junta. Su aportación se articulará mediante los convenios bilaterales suscritos con SEIASA para las actuaciones que desarrolle esta sociedad, de acuerdo con un esquema en el que representan aproximadamente el 32 % de la inversión global.
Los proyectos incluirán también trabajos de concentración parcelaria, que serán financiados íntegramente por la Consejería de Agricultura. Estos procesos contemplan la redacción de los proyectos y la ejecución de caminos rurales, desagües y otras infraestructuras destinadas a mejorar la organización de las fincas y facilitar el acceso a las parcelas.
La mejora de los caminos y de las infraestructuras rurales complementará así la transformación de las redes de riego. Estas intervenciones permitirán adecuar el entorno de las explotaciones a las nuevas instalaciones y mejorar las condiciones para desarrollar las labores agrícolas.
La modernización de estas superficies se enmarca en la estrategia de transformación del regadío de Castilla y León, que busca mejorar la rentabilidad de las explotaciones y favorecer la incorporación de jóvenes al sector. La disponibilidad de infraestructuras adecuadas también constituye un elemento para atraer nuevas inversiones y mantener la actividad agrícola en las zonas rurales.
Según los datos de la Consejería, las zonas regables presentan una densidad de población tres veces superior a la de las áreas de secano. Además, su capacidad para atraer inversiones agrarias puede multiplicarse por seis respecto a estas últimas, una diferencia que refleja el peso económico que puede alcanzar la actividad agrícola en los territorios con regadío.
La Administración autonómica se ha fijado como objetivo aumentar la superficie regable de Castilla y León para pasar del 15 % actual al 23 %, porcentaje que representa la media nacional. Para ello, plantea continuar con la mejora de las infraestructuras, la digitalización y la automatización de los sistemas, junto con un aprovechamiento más eficiente de los recursos hídricos.
Los tres proyectos fueron formalizados este martes en León mediante convenios entre la Junta, SEIASA y las comunidades de regantes del Bajo Carrión, Canal del Esla y Vegas de Saldaña-Carrión y Villamoronta. Los acuerdos se integran en el Convenio Marco de 2024 y su sexta adenda, de diciembre de 2025, dentro del Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027.
Las actuaciones supondrán la transformación de 6.860 hectáreas agrícolas. La renovación de los sistemas de distribución, la incorporación de nuevas tecnologías y la mejora de las infraestructuras rurales marcarán el desarrollo de estos proyectos.