PERFIL
Del arte a la cría del buey
Enrique Rubio apostó hace tres años por el porcino de cebo en integración y animado por dos amigos se metió en el mundo de la Raza Serrana Negra, pero con los bueyes para carne, único por ahora

Enrique Rubio con sus bueyes de Raza Serrana Negra.-LUIS ÁNGEL TEJEDOR
Su «pasión» por el pueblo, Berlanga de Duero, del que nunca se ha desvinculado, le llevó hace tres años a invertir en la ganadería, y montó una granja de 4.000 cerdos de cebo en integración. Después, Enrique Rubio se lanzó en la defensa de la raza autóctona, animado por dos ganaderos de la Asociación de Criadores de vaca Serrana Negra, y adquirió en 2015 quince bueyes de esta especie en peligro de extinción. En la actualidad tiene 22 animales, pero todavía no ha vendido ninguno, de modo que todavía es una «apuesta incierta» porque no sabe el rendimiento que va a tener la carne. «Es por puro romanticismo, porque quiero demostrar que se puede vivir en el pueblo y de la agricultura o la ganadería».
Licenciado en Bellas Artes, en la actualidad Enrique Rubio compatibiliza su trabajo como profesor de Educación Secundaria en el colegio Santa Teresa de Jesús de la capital, hasta donde se desplaza todos los días desde Berlanga, con su actividad ganadera. «Vivimos de espaldas a los pueblos y no es imposible vivir en ellos; me apetece más vivir en el campo que en la ciudad, y por eso me decidí por la ganadería», añade este berlangués de 43 años.
Empezó de cero, «sin subvenciones», asegura. Primero se metió en la ganadería de integración con los cerdos de cebo. Construyó una granja de 4.000 cerdos, formada por tres naves de unos 1.500 metros cuadrados cada una. Cuenta con un empleado que le ayuda en las tareas. Y asegura que «el negocio es viable, aunque no para hacerse rico», pero desde luego «me parece más interesante vivir en el campo que trabajar en una oficina y vivir en la ciudad; elijo campo».
Pero quería probar con la Raza Serrana Negra, animado por dos ganaderos amigos, y adquirió 15 bueyes para empezar; ya tiene 22. «Es una producción muy pequeña porque cuento con poder vender al año unos seis animales». El problema que ve de esta raza en peligro de extinción es la dificultad de reponer el número de cabezas, ya que en el Libro de la Raza figuran poco más de 250 animales. «Fue uno de los motivos que me llevaron a querer potenciar la Serrana Negra; aunque en el caso de los bueyes el rendimiento es todavía una incógnita porque no hay nadie que se dedique a ello para carne», aseguró.
Los pastos son otro handicap, ya que hay muy pocos disponibles. Alo que se suma la carga económica que tiene que asumir mientras no vende los animales, ya que los bueyes tienen que tener cinco años. «Mientras tanto, es todo gasto y sin saber a cómo los voy a vender». Encima, aunque la Junta de Castilla y León tiene ayudas para el mantenimiento de las razas en peligro de extinción no puede optar, ya que son para animales reproductores. Sí ha podido entrar este año en la convocatoria de la Diputación Provincial para la Vaca Serrana Negra, a la que agradece su implicación.
Según los últimos datos del Anuario de Estadística Agraria de Castilla y León, en 2015 en la Comunidad se sacrificaron casi el 40% de los bueyes de todo el país, 1.882 de 4.877 cabezas. En Soria ninguno.