Diario de Valladolid

APICULTURA

Los cuidadores de las abejas

PICA quiere conseguir un sistema de monitoreo de colmenas asequible y complementarlo con una potente plataforma para reducir riesgos sanitarios y económicos en la apicultura

Imagen de un panal de abejas en una explotación salmantina.-ENRIQUE CARRASCAL

Imagen de un panal de abejas en una explotación salmantina.-ENRIQUE CARRASCAL

Publicado por
M.C.
Valladolid

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La apicultura es un elemento «clave» en el desarrollo sostenible de las zonas rurales y en el mantenimiento de la diversidad. Se estima que los efectos positivos de la polinización tanto en la producción como en la calidad de los cultivos podría valorarse entre los 120.000 y l53.000 millones de dólares a nivel mundial, lo que equivale a un 10% del valor de la producción agraria mundial, como apuntan desde COAG.

La actividad, sin embargo, se enfrenta actualmente a «grandes incertidumbres» a escala global y local, como son los riesgos sanitarios, económicos, de mercado o medioambientales. Todos ellos con un denominador común: la dificultad que tiene el apicultor en su gestión o control ya que las colmenas están localizadas en muchas ocasiones en lugares remotos y diseminadas geográficamente.

Esta es la base del proyecto PICA, la Plataforma Innovadora para el Cuidado de las Abejas. Este Grupo Operativo supraautonómico pretende mejorar la rentabilidad de las explotaciones apícolas, y reforzar la coordinación entre los profesionales a través de una plataforma tecnológica que ayude al apicultor en la toma de decisiones.

Hasta ahora se han desarrollado herramientas para poder ayudar a controlar las colmenas a distancia, pero su elevado coste y la poca autonomía de los dispositivos son los factores que «están retrasando su implantación», como señala Pablo Resco, responsable técnico de COAG y coordinador del proyecto PICA. La idea es que a esta Plataforma se pueda acceder desde cualquier dispositivo electrónico (PC, móvil o tablet), aunque estará especialmente pensada para smartphone por las características especiales del tipo de trabajo del apicultor, como confirman desde esta organización.

El reto es aprovechar la tecnología que se está desarrollando actualmente y «adaptarla» a las necesidades de los apicultores y a los agricultores. Castilla y León, como una de las principales productoras de miel y polen de España «se vería muy beneficiada por las implicaciones para los apicultores profesionales de esta Comunidad», según Resco.

El Grupo Operativo, constituido por COAG, la tecnología Movildat, el Ministerio de Agricultura y la Entidad Estatal de Seguros Agrarios, Enesa, aboga por mejorar la prevención de los principales riesgos sanitarios y medioambientales asociados a la apicultura, a través de una Plataforma que actúe como una herramienta de control de las colmenas. Tras la fase de redacción del proyecto que finalizó el pasado 31 de octubre, ahora el Grupo está pendiente de la convocatoria del Ministerio de Agricultura para el inicio de la segunda fase de ejecución y desarrollo, planteada inicialmente para tres años.

La idea es que la Plataforma sea capaz de almacenar, filtrar y operar una «vasta» cantidad de datos, así como permitir la intercomunicación con los apicultores para ser «plenamente útil». Para ello, será necesario el desarrollo de webs y aplicaciones móviles adaptadas a distintos usuarios, que tendrían acceso a distintas funcionalidades, como informan desde COAG.

El planteamiento pasa por integrar dispositivos compatibles con la red GRPS y Sigfox que van a proporcionar información de localización, temperatura, humedad y peso de las colmenas. Mediante una mayor coordinación, los apicultores podrán recibir avisos sobre aplicación de fitosanitarios, y enviar otros de la presencias de alguna enfermedad o plaga. Es importante señalar que este sistema utiliza las colmenas como herramienta de detección temprana de incendios, entre «los múltiples beneficios que tiene esta iniciativa».

Un proyecto que se valora especialmente desde Castilla y León, y en el que participarán explotaciones de la Comunidad, como confirma Francisco Javier Fernández, responsable apícola de COAG en la región. Este apicultor se muestra especialmente preocupado en estos momentos por los efectos de la sequía y las heladas en el campo. «Las abejas tenían que estar invernando y estamos con temperaturas de verano». De esta forma, dice, las colonias no son capaces de generar abejas de calidad para aguantar la invernada.

Es más, desde esta organización agraria denuncian el alto porcentaje de bajas que están sufriendo actualmente. «No hay regeneración de abeja nueva para compensar las pérdidas».

Fernández confirma la «extrema debilidad» de las colmenas en la otoñada. Un problema que califica de «muy serio». Y es que las producciones este año han sido «irrisorias», por lo que se están consumiendo las reservas con un «grave problema de supervivencia», además del aporte suplementario de alimento. Si habitualmente el sector cuenta con una pérdida anual de un 30% de las colmenas, las adversidades climatológicas de esta campaña pueden empeorar «mucho más» esta situación. El responsable regional de COAG apunta hasta un 50% de pérdidas este año, si persisten estas temperaturas y no entra polen a las colmenas.

Por otra parte, en este contexto hay que destacar la inexistencia de abejas en venta. «No hay mercado de nuevas colonias». Un hecho que, según esta organización agraria, supondrá que no se den las condiciones para una capacidad productiva «óptima». Los precios han repuntado «a última hora», aunque siguen «sin compensar» los efectos adversos de esta campaña.

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