Diario de Valladolid

Huevos de Segovia en Hong Kong

Diez años después de su apertura, la granja ecológica produce 47.000 huevos al año. Envía el 10% al continente asiático dos veces al mes por avión

Guillermo Aragoneses muestra una de las gallinas de la raza isa brown que cría en ecológico.-T.S.T.

Guillermo Aragoneses muestra una de las gallinas de la raza isa brown que cría en ecológico.-T.S.T.

Publicado por
TERESA SANZ TEJERO
Valladolid

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Fueron pioneros de los huevos ecológicos en Castilla y León y apostaron por «huevos con sabor a los de toda la vida», dice el empresario y veterinario, Guillermo Aragoneses, que diez años después exporta cerca de un 10% de su producción a Hong Kong.

Cuando la granja segoviana Pedaque comenzó a funcionar, en 2007, el censo de ponedoras ecológicas de España se estimaba en torno a las 100.000 gallinas. Ahora son 300.000, «pero el mercado está igual que hace diez años puesto que hay más demanda que oferta, así que los huevos están vendidos», señala.

Guillermo Aragoneses y su mujer, Lupe, vivían en Fuentemilanos, muy cerca de la capital segoviana, y allí decidieron instalar la granja de cría donde las isa brown cacarean a su antojo.

La producción exige unas tareas diarias inexcusables, como el reparto manual del alimento, a base de cebada, trigo, maíz y soja. «Es la composición de la molienda grosera que las alimenta, pero el único secreto es que salen cada día al campo, no son aves estresadas por el aprisionamiento de la gallina convencional», explica su cuidador que defiende las evidentes diferencias: «Tiene un sabor auténtico; su textura, color y la dureza de la cáscara no admiten comparación».

En invierno, con menos luz y más frío, Guillermo y el director de la explotación, sueltan a las ponedoras sobre las once de la mañana y estarán libres por las parcelas valladas hasta las seis de la tarde.

Después se guardan en las naves, donde ponen los huevos que se recogerán manualmente y se pintan para su identificación.

Sanidad exige el número de la explotación: 194293; el 0 que significa producción ecológica; ES, que indica la procedencia de España; el número 40, que indica Segovia y cada huevo añade el anagrama de la gallina.

No son huevos muy grandes. Los ecológicos no se caracterizan por ser de tamaño mayor, sino por su sabor a huevo.

Sus instalaciones constan de cuatro gallineros, con 540 animales cada uno, lo que totaliza 2.160 gallinas. Cada una de las cuatro naves tiene ponederos –patentados con un particular sistema creado por el fundador que garantiza la limpieza de cada puesta– , comederos, bebederos y aseaderos, donde se acuestan de noche. En el exterior un patio en cada nave, con la sierra al fondo, aporta unos 20 metros cuadrados por gallina.

El veterinario cuida a sus aves como auténticas gallinas de huevos de oro.

Los patios van haciendo rotación para que se limpien y crezca la hierba nueva y en su explotación todo funciona con energías renovables. Ocho paneles solares, dos por unidad de gallinero y un aerogenerador dispensan la fuerza que necesitan las naves para mantener las 16 horas de luz y temperatura adecuadas para las ponedoras.

Cada gallina pone dos días sí y uno no; lo que significa que cada animal proporciona unos 240 huevos cada año.

«Hacen una media del 70% frente al 95% de las ponedoras convencionales que suelen dar más de 300, pero no con este sabor», subraya su cuidador.

De ahí que los asiáticos se interesaran por las gallináceas ecológicas de Fuentemilanos.

Hace un par de años llegó por la finca un hombre chino interesado en comprobar cómo vivían las aves. «Le mostramos la explotación, comprobó su alimentación y cuidado y desde entonces dos veces a mes salen sendos pedidos», afirma con satisfacción el pionero de las gallinas ecológicas.

Aragoneses siempre pensó que por su naturaleza frágil y la fecha de caducidad corta –de 28 días–, no sería posible llevarlos lejos. «Pero a Hong Kong es posible. El transporte vale tanto como el producto. Cada docena de huevos a 10 euros. Aquí cuestan entre 4 y 4,50, pero los de Hong Kong están encantados», explica.

Desde entonces, 300 docenas mensuales viajan al gigante asiático dos veces al mes. El veterinario acerca los huevos al aeropuerto Adolfo Suárez; los deja en una agencia y esta los embarca en sus correspondientes embalajes o ‘avispones. «En 48 horas mandan la confirmación de entrega de pedido», subraya.

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