Dani Martín, el único rescatable
El portero salvó a su equipo de la eliminación en la Copa y reivindicó su valía / Tomy dejó ramalazos de calidad

Dani Martín hace una indicación ante sus compañeros Juric, Martínez y Trilli, y un rival.
Gabriel Solares acudió al campo de El Bayu para presenciar el partido de Copa del Rey de su equipo. No lo hizo de traje. Ni de sport, como se decía antes, o casual, en lenguaje actual. El presidente blanquivioleta vio el Covadonga-Real Valladolid enfundado en unos vaqueros y una camiseta del equipo. Pero no una cualquiera.
Era la de la temporada 88-89. No la blanquivioleta de la primera equipación, sino la morada con una lista blanca vertical a la izquierda con la que el Pucela disputó la final copera contra el Real Madrid en el Vicente Calderón.
Solares no había lanzado a su equipo y a la afición precisamente un mensaje subliminal. Se trataba de toda una declaración programática, sin palabras pero con objetos cuya representatividad valía más que una resma de folios escritos. El contenido iba más allá del manido: ‘La Copa no se tira’, hasta arribar al: ‘Hay que llegar lo más lejos posible’.
Nadie puede pedir una nueva final a este Real Valladolid que es de Segunda en todos los sentidos, pero sí dejar de vegetar en este torneo, como ha hecho de forma reiterada en los últimos años, despreciando cualquier atisbo de gloria.
El Real Valladolid pasó la eliminatoria, pero lo hizo contra natura. El Covadonga fue mejor y mereció no ya el empate, sino la victoria. Se lo impidió un Dani Martín que fue la gran revelación y el mejor del partido, en el día de su estreno como blanquivioleta. Paró hasta cinco ocasiones de gol. Y cuando el mejor es el portero, se puede adivinar cómo fue el partido.
Este tipo de encuentros sirven para que los suplentes habituales se reivindiquen ante el entrenador, al contar además con la ventaja añadida de jugar frente a un equipo de menor categoría. Por mucho ímpetu que ponga éste, debe primar la calidad. En todas las eliminatorias hay sorpresas, pero suelen ser de equipos menores en forma, ante otros que van a medio gas o que directamente están mal.
La cuestión es que nadie más de los no titulares hizo méritos para poner despertar al menos la duda en Escribá, aunque hay que destacar algunos ramalazos positivos de Tomy, un delantero que entiende el juego y sabe actuar con los espacios.
Pero el dato curioso fue que los mismos fallos vistos en el equipo de Liga se presenciaron con el de Copa. El contrario remata casi todos los balones aéreos, las malas basculaciones defensivas dejan rivales libres de marca y la contundencia defensiva en la zona de los mediocentros deja mucho que desear. Un indicativo de que quizá el problema no esté en las piezas, sino en la dirección, pues ambos onces calcaron los mismos errores.
A Escribá le resta el consuelo de que jugadores como Rubio, Chacón, Dani Pérez e Ito no han formado parte de este once copero y han sido testimoniales en la Liga. Ito ni eso, pues aún no ha debutado. Es de esperar que con Rubio en la zaga, más Dani Pérez, Chacón y el japonés en la zona creativa de la medular -aunque no todos puedan ser titulares-, el Real Valladolid dé el salto de calidad en su juego y por ende en resultados que se espera de él.
De lo contrario, el panorama será más que preocupante.
Declaraciones. El portero del Real Valladolid habló tras su debut con los blanquivioleta en competición oficial. «Estoy muy contento. Sabíamos que era una buena oportunidad para los que no contamos con tantos minutos. Es un orgullo defender esta camiseta», dijo Dani Martín.
El cerco al que el sometió el Covadonga en la segunda parte fue explicado por el madrileño.
«Estas primeras rondas son muy engañosas porque hay partidos muy reñidos».
También dijo que la competencia en la portería con Aceves «es muy sana y nos ayuda a estar al máximo».