Un problema central en el Pucela
Cuando el centro de la defensa no termina de funcionar, todo lo que hay alrededor acaba resintiéndose / El Pucela se agarra a la vuelta de Miguel Rubio
Homam y Miguel Rubio en una imagen de un entrenamiento
Hay problemas que no necesitan demasiado tiempo para convertirse en un problema mayor. Y hay otros que, por estar justo en el centro, terminan condicionándolo todo. El Valladolid tiene uno de esos. Un problema central, en el sentido más literal y también en el futbolístico. Porque cuando el centro de la defensa no termina de funcionar, todo lo que hay alrededor acaba resintiéndose. Las dudas se contagian, los errores se repiten y lo que un día parece un fallo puntual empieza a adquirir la apariencia de una tendencia. En el Valladolid, esa grieta empieza a ser muy visible.
Miguel Rubio estaba llamado a ser el central titularísimo, el hombre sobre el que construir la pareja en el eje de la defensa. Pero las lesiones apenas le han permitido disputar tres o cuatro partidos completos. Cuando ha jugado, el equipo no ha perdido. El problema es que lleva alrededor de un mes fuera y el club ha preferido no acelerar su regreso para evitar una nueva recaída. Ahora ya está de vuelta, entrena con el grupo y apunta al partido del lunes ante el Leganés. La cuestión es si tendrá minutos antes, en la Copa del miércoles contra el Covadonga, en Pola de Siero y sobre césped artificial, o si Escribá optará por reservarle. El Valladolid necesita a Rubio, pero necesita que vuelva de verdad.
Mientras tanto, Tomeo y David Torres han asumido el eje de la zaga y las dudas se han multiplicado. Tomeo aparece en la fotografía de uno de los goles encajados ante Las Palmas y también quedó señalado en los tantos del Eldense. Torres tampoco escapa de la tendencia: en el último gol del Eldense perdió la referencia del atacante, y ante el Granada volvió a quedar señalado. Errores de anticipación, de marcaje, de lectura de los centros.
Los números terminan de dibujar el problema: el Valladolid ha encajado en nueve de sus once partidos y suma 16 goles recibidos. Ramón empezó jugando, pero sus errores terminaron llevándole al banquillo y lleva ya cinco o seis partidos sin participar. Tomeo ha recogido el testigo, pero tampoco está ofreciendo la seguridad necesaria. Torres, a su lado, está dejando también dudas. Sin Rubio, ninguno termina de cerrar la herida.
La Copa será la primera incógnita llegue o no Miguel Rubio. Pero si vuelve el lunes, habrá otro problema: Torres estará sancionado y Escribá tendrá que elegir entre Tomeo de capa caída, Ramón, defenestrado, o Galde, como apuesta.