Diario de Valladolid

Álvaro Rubio, un adiós cruel pero cantado en el Real Valladolid

Después de 20 temporadas el otrora jugador y ahora entrenador separa el camino que le unía a 'su' Real Valladolid cuya propiedad cree que no tenía cabida en el nuevo proyecto / «Me voy con una espina clavada», dice en su despedida

Álvaro Rubio saluda a Míchel antes del partido contra el Girona.

Álvaro Rubio saluda a Míchel antes del partido contra el Girona.LA LIGA

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Triste y posiblemente injusta y cruel despedida para un hombre de club, para un entrenador que asumió el riesgo de ser crucificado cuando se hizo cargo de un equipo que estaba condenado al descenso. Álvaro Rubio, el jugador que portara la camiseta del Real Valladolid en 310 ocasiones y que desde 2017-2018 integrara el cuerpo técnico ya con galones, primero de entrenador ayudante y después como primer entrenador del filial y del primer equipo, entona la puerta de salida. Pero la memoria es frágil y ‘el hombre de club’ es sacrificado no entrando en los planes de la nueva propiedad.

 Ocho años después Álvaro Rubio sale de la estructura técnica del Club marcado para esa última temporada negra de ‘su’ Real Valladolid que anuncia en su web que «ahora iniciará un nuevo camino en el que el Real Valladolid, cuyas puertas siempre tendrá abiertas, le desea la mejor de las suertes».

Álvaro Rubio, siempre elegante, se despide. «Me resulta difícil explicar en pocas líneas mis sentimientos a lo largo de estos casi 20 años juntos en el que considero el club de mi vida. He vivido y pasado por muchas etapas a lo largo de este tiempo, como jugador, como ayudante técnico y finalmente como primer entrenador. Buenas y malas... Todas ellas inolvidables, las cuales llevaré en mi corazón para siempre. El trato que me ha brindado siempre la afición y la ciudad, siempre con cariño y respeto, independientemente del momento deportivo. Mi gratitud infinita por hacerme sentir parte de vuestra historia. Gracias de verdad". 

"Me voy con una espina clavada, los que me conocen lo saben, pero extrañamente sintiéndome más orgulloso de este final de etapa, anteponiendo las necesidades del Club sin pensar en las consecuencias personales. Ojalá nuestros caminos vuelvan a cruzarse algún día y en otras circunstancias".

"A partir de ahora lucharé por continuar mi carrera como entrenador, con fuerza e ilusiones renovadas en otro destino".

"Amo y amaré siempre Valladolid. Vaya donde vaya formará parte de mí y de mi familia, y os estaré eternamente agradecido por todo lo que me habéis dado".

"Mis mejores deseos. SIEMPRE PUCELA, ¡¡AÚPA PUCELA!!”

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