Diario de Valladolid

Colista, sin plantilla, míster ni presidente

El Pucela está abocado a un veloz descenso a no ser que cambien algunas o todas las partes de este trío fracasado / La del entrenador es la más rápida aunque no la más justa

Ronaldo juega al tenis durante el Getafe-Real Valladolid.

Ronaldo juega al tenis durante el Getafe-Real Valladolid.INSTAGRAM

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Mientras los jugadores del Real Valladolid no sabían encarar un partido clave y se ahogaban en su incapacidad e inoperancia ante el débil Getafe, su presidente, Ronaldo Nazário, estaba jugando al tenis en Brasil. En el descanso, su entrenador, Paulo Pezzolano, sucumbía por enésima vez a la presión, se autoexpulsaba y mandaba a su segundo ante los medios. La pura imagen de la impotencia.

En menos de dos horas, los tres estamentos principales del Real Valladolid quedaban retratados. Sin olvidar la cuarta pata del banco: la dirección deportiva, que comanda al menos oficialmente Catoira, cuya profesión es la de superviviente. Por eso no extraña que el Real Valladolid acabe la jornada como colista tras la victoria del Valencia, con la salvación a cuatro puntos.

El club blanquivioleta vive una deriva que no se recordaba en décadas. Estuvo varias veces a borde de la desaparición, sin dinero, pero había plantilla, entrenador o presidente capacitados. Al menos existía una pata en la que asentarse. A veces dos y en ocasiones tres.

Ahora no hay nada de nada. El Real Valladolid se ha transformado en una empresa abierta a la especulación con la que hacer negocio, como si fuese una fábrica de tornillos, dedicándole el mismo alma. Se vende una tonelada de los de cabeza de estrella dorados, igual que se traspasa a Boyomo. Y se fabrica una partida de pernos defectuosos, lo mismo que se ficha a Kenedy o Machis.

Menos mal que Ronaldo era una persona de fútbol, no como Lim o Chen, dueños de Valencia y Espanyol. Los tres ocupan zona de descenso. Ronaldo, propietario legal de la mayoría accionarial del club y a quien han dado vía libre quienes mueven sus hilos, es responsable de una gestión nefasta desde su llegada, convirtiendo al equipo en un ascensor. Siempre quedará para algunos el consuelo de que Sporting o Zaragoza están peor. Y de que ha remozado el estadio, los Anexos, y la estructura del club, aunque sea con los superávits de algunas temporadas. Porque el brasileño no ha inyectado dinero hasta ahora, cuando no le quedaba más remedio, pues se le deshacía una plantilla de por sí descompensada y limitada, ante la incapacidad de llevar bien las cuentas... ya sea voluntaria o involuntariamente.

Ronaldo no quiso vender el club en verano porque no le convencían las ofertas de cara al futuro de la entidad. No imagino a nadie peor que él mismo. Ya se ve fuera y es, según gente próxima a él, caprichoso e incapaz de soportar que le lleven la contraria. Como estrella del fútbol está acostumbrado al halago y no aguanta que en Zorrilla le piten. De ahí sus partidos de tenis a la misma hora que el de Getafe, colgando la foto en Instagram y sin un comentario al equipo que formalmente preside. Ronaldo sentimentalmente ya ha dimitido, si alguna vez llegó a tomar posesión de ese cargo.

Quien ya pide a gritos la dimisión es Pezzolano. No tiene la culpa de sufrir a esta plantilla ni a este presidente, pero sí de tener todas las caras de su cubo de Rubik color arcoíris. Hace tiempo que se ve que el uruguayo no cree en lo que tiene. Es poco, cierto, pero es algo. Lo mismo que funcionó en el primer partido de Liga contra el Espanyol, en el que se vieron ayudas, desmarques, cambios de juego, presión, defensa escalonada... es ahora un caos. Y no se explica sólo por el potencial del rival o la ausencia de Boyomo.

Y en la plantilla no hay líderes, ni siquiera jefes. El que asoma algo la cabeza quizá no juegue en el tiovivo siguiente. Porque este equipo va en círculo, no en línea recta.

La cuestión es quién decide el adiós de Pezzolano. Y si hay dinero para ello. Y si se va a traspasar a Moro. O a vender ya el club. O no. (¿Sabes algo, Senn?). Todo depende cómo se levante Ronaldo y de que lo localicen. Una vez estuvo dos días incomunicado ante una necesidad importante.

Lo peor de este panorama es que llega con la mayor masa social de la historia blanquivioleta, con lista de espera y con una ilusión que se están cargando sin mostrar empatía alguna con el aficionado, al que ven como simple cliente. No se han dado cuenta de que en los pedidos de tornillos que envían, siempre les falta uno.

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