Diario de Valladolid

Nueva posta, la 67, de la carrera que une deporte y oración

La Carrera a El Henar, nacida en 1959, volvió a unir mediante relevos portando un ramo de flores desde la parroquia de La Milagrosa en Valladolid y el Santuario de El Henar 

Un momento de uno de los relevos de la Carrera a El Henar 2025.

Un momento de uno de los relevos de la Carrera a El Henar 2025.EM

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Desde hace ya 67 años, cada 12 de octubre marca una cita muy especial para un grupo de personas que unen deporte y oración en una original iniciativa: llevar un ramo de flores desde Valladolid hasta el Santuario de El Henar mediante relevos en carrera constante. Una tradición ininterrumpida desde 1959 que sigue viva y creciendo.

La “LXVII Carrera a El Henar”, celebrada este año 2025, comenzó  en la parroquia de La Milagrosa, en el barrio vallisoletano de Las Delicias. Como es costumbre, tuvo lugar un breve acto previo en el que se leyó la Ofrenda preparada para esta edición y se bendijo el ramo de flores que sería llevado en carrera hasta el Santuario. El

primer relevista inició el recorrido por el paseo Juan Carlos I, para entrar posteriormente en la Autovía de Segovia. Además, en esta edición tan especial, se conmemoraron los 50 años de la primera salida de la carrera desde la parroquia de La Milagrosa. Y como muestra de gratitud, se ofreció un emotivo homenaje a la comunidad parroquial: un ramo de flores a la Virgen y un pequeño recuerdo en agradecimiento por su cálida y constante acogida a esta tradicional carrera.

Este año participaron 49 corredores, número muy superior a los siete valientes que comenzaron esta tradición en sus dos primeras ediciones, allá por 1959 y 1960. A lo largo del recorrido, el relevo del ramo tuvo lugar en las distintas localidades por las que pasa la carrera: Herrera de Duero, Aldeamayor de San Martín, Arrabal de Portillo, Santiago del Arroyo, San Miguel del Arroyo y Viloria del Henar. En cada uno de estos pueblos, los vecinos salieron a animar con entusiasmo a los corredores, creando un ambiente entrañable y emotivo.

Como es habitual, los tramos asignados a cada atleta fueron muy variados, adaptados a su edad y capacidad: desde los 200 o 300 metros de los más pequeños, hasta los 2500 metros recorridos por los más experimentados. Uno a uno, los corredores fueron cumpliendo con su parte, manteniendo el ritmo y pasando el ramo de mano en mano, hasta completar los casi 44 kilómetros que separan Valladolid del santuario.

A unos 500 metros antes de llegar a El Henar, el último relevista fue acompañado por el resto de los corredores, quienes se unieron para subir juntos las escalinatas del templo y depositar el ramo de flores a los pies de la Virgen. Esta emotiva entrada conjunta, que había

quedado interrumpida durante los años de pandemia, se ha convertido de nuevo en una parte esencial del acto.

Todos los corredores y sus familias participaron en la eucaristía en el santuario. Durante la misa se ofreció el ramo llevado en carrera y se leyó la Ofrenda del peregrino, una oración escrita en pergamino que expresa los deseos, peticiones y el compromiso de quienes participan año tras año en esta tradición. Después de la celebración, como es costumbre, se visitó el camarín de la Virgen, y el grupo completo de corredores y acompañantes posó para la tradicional foto de grupo en las escalinatas del Santuario. Así se dio por concluida la “LXVII Carrera a El Henar”, un nuevo eslabón cumplido con éxito en esta entrañable y perseverante tradición. Que pasará a completar el contenido del blog “La Carrera a El Henar”, Historia de una carrera muy singular.

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