Triunfo para reflexionar
El Carramimbre peca de conformismo y ve de forma merecida el miedo de cerca ante el endeble pero osado Canoe, que tuvo balón para llevar el partido a la prórroga / Mala defensa al hombre balón

-MIGUEL ÁNGEL SANTOS / PHOTOGENIC
Sin defensa dicen que no hay o suele haber paraíso. Ayer sí lo hubo aunque con el miedo como inesperado compañero de viaje. Porque logró sacar el partido adelante (y no es la primera vez) sin brillar en exceso. El conjunto de Hugo López quizás pecó de exceso de confianza sabedor de que hombre por hombre era muy superior al Canoe, penúltimo clasificado. Pero la osadía y desparpajo de los madrileños, como curiosamente ocurrió en el partido disputado en la primera vuelta en el Pez Volador, le llevó a no desmoronarse nunca. Ni siquiera cuando a las primeras de cambio el Carramimbre se fue 15 arriba (20-5) con Mackenzie de invitado. Pero la rotación, de nuevo, volvió a minimizar la fuerza de las ardillas. La entrada casi en bloque de la segunda unidad otorgó un respiro al Canoe que volvió a meterse en el partido gracias a un parcial de 2-10 (29-24; min.10).
La pésima defensa al hombre balón sirvió para otorgar vida a un equipo claramente inferior pero con alma. Ese alma que le pareció dejar tocado antes de llegarse al ecuador del partido (52-38) ejerció de resorte en un tercer acto que cuanto menos invita a la reflexión. Porque el Carramimbre, incómodo ante la movilidad extrema de su rival, penetrando y apuntando desde más allá de la línea de 6,75, cometió el error de dormirse en los laureles no cerrando el partido. El carrusel abusivo de cambios de Hugo López terminó por coartar a un equipo sin continuidad en el juego y en el que cada día que pasa se ven más claros los roles de cada uno. Un Carramimbre que sigue sin perder su deseo pero que a veces juega con fuego como ocurrió durante muchos minutos ayer en un partido que debería haber sido de guante blanco.
El pésimo tercer cuarto de los vallisoletanos menguó las diferencias hasta la mínima expresión. Así, de puntillas y sin hacer ruido, los ‘pequeños’ del Canoe se subieron a las barbas de un Carramimbre sobrado que vio como a 24 segundos para el final su rival, de forma inaudita, tuvo la última posesión para mandar el partido a la prórroga. Afortunadamente la anarquía extrema del Canoe no tuvo suerte en el último lanzamiento ante el resoplo de Hugo López y una afición que se frotaba los ojos por lo que estaba sucediendo. Dos tiros libres terminaron por firmar, en un flojo partido, un nuevo triunfo del conjunto vallisoletano que ve como Palencia se descuelga (perdió ayer en casa ante unPalma que aprieta a dos triunfos de distancia). Un triunfo (89-84) que obliga a la reflexión.