Diario de Valladolid

Sin defensa no hay paraíso

El Carramimbre vuelve a pinchar (82-92), esta vez ante Oviedo, en un partido de nuevo con muchos puntos encajados en contra

De la Fuente lanza a canasta tras superar en el uno contra uno a Arteaga.-M. G. E.

De la Fuente lanza a canasta tras superar en el uno contra uno a Arteaga.-M. G. E.

Publicado por
G.VELASCO / RIOSECO
Valladolid

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El discurso no cambia. La ira desatada por Paco García en el anterior duelo ante Bilbao y ayer ante Oviedo no deja lugar para la duda. La indolencia es condenada, al menos mientras la exigencia del técnico vallisoletano no baje enteros. El guión, pese a los cambios introducidos por el equipo, no varía. SIn defensa no hay París. Y prueba de ello es que ayer Paco García no dudó en premiar a los que agachan el culo. No importa que tengan asignado sobre el tapete, solo sobre el tapete, un papel secundario dentro del equipo como Astilleros.

La guerra se abrirá para el que no defienda. Y ayer, sobre todo en el tramo final del segundo cuarto, cuando Oviedo, agarrado a la fortaleza e intimidación de sus dos torres. Arteaga y Van Zegeren, fue capaz de asestar un parcial de 1-14 en apenas dos minutos para pasar del 35-33 al 36-47, la ira de Paco se desató. El equipo, casualidad o no, rindió de medio campo hacia atrás con los tres de casa, Astilleros, Sergio y un Reyes que crece a pasos agigantados. El resto fueron figuras de cera. Se tuvo que esperar al minuto 12 para ver la primera defensa y a la última posesión del segundo cuarto para ver lo que quiere Paco García, apretar la primera línea de pase. Y es que las doce asistencias de los ovetenses en los dos primeros cuartos provocó la sonora filípica del acalorado técnico vallisoletano al descanso.

Oviedo, muy bien plantado sobre el parque de Rioseco dejó claro que será un rival duro de pelar. Serio y duro atrás y con sus ‘cincos’ creando mucho peligro de espaldas al aro. Y es que tanto el holandés Van Zegeren como luego Arteaga, hicieron lo que quisieron en la ‘pintura’ ante los imberbes Hayes, eliminado en el minuto 26, y Aboubacar.

La salida de los ovetenses, con tres triples en el primer cuarto sirvió para marcar el camino. El 2-13 de salida obligó a remar en contra a un Carramimbre, como ocurriera ante Bilbao dios días antes, marcado por su intermitencia. El trabajo de ayudas del equipo de Javi Rodríguez, creó numerosas dificultades para el Carramimbre, que sólo logró desperezarse gracias a la raza de los ‘vallisoletanos’ Sergio, Reyes y Astilleros. Pero la raza tiene fecha de caducidad y tarde o temprano se agota o el rival termina por contrarrestarla. Oviedo, solo tuvo que esperar y seguir incidiendo en su juego con el poste bajo cargando de faltas a los interiores rivales. Así, al Carramimbre, errático también desde la línea de tres puntos, no le quedó más remedio que acabar jugando primero con ‘pequeños’ en busca de respuestas y luego refugiado en una zona 2-3 con Reyes de falso ‘cuatro’.

Arteaga, imparable

La sobriedad de Oviedo se vio reflejada en el tramo final cuando más apretaba el Carramimbre y una grada que casi sin querer empujaba a su equipo en busca de la codiciada remontada. Pero la muñeca de Geks no falló y sobre todo la veteranía de Arteaga, MVP del partido y capaz de mover la defensa zonal de su equipo y sacando falta tras falta en plena guerra de guerrillas 82-92).

La derrota de ayer sirve para enseñar al Carramimbre muchas cosas, la primera y más importante que con 92 puntos encajados poco o nada tiene que hacer, aunque en su favor está la carga física de esta semana, con tres partidos jugados en siete días, ante el Shenzhen chino (104 puntos encajados), Bilbao (79) y ayer ante Oviedo (92). Y mañana, espera la Copa de Castilla y León con la semifinal ante el Chocolate Trapa Palencia.

Paco García en estado puro

Aprieta, aprieta y aprieta. Todo hacía pensar que en el partido de ayer Paco García iba a bajar de revoluciones. En Cigales el entrenador del Carramimbre no dudó en abroncar una y otra vez a sus jugadores en busca de esa marcha más que todavía queda lejos. Ayer comenzó tranquilo pese al mal comienzo de su equipo. Pero la falta de chispa defensiva comenzó a desatar la ira del efervescente y exigente entrenador de las ardillas. La defensa, la seña de identidad por la que se identifica a sus equipos no aparecía en ningún momento y eso no lo perdona. García se fue calentando hasta despertar a la fiera que lleva dentro. Paco en estado puro.

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