Adiós a Mellado, histórico de los 70
El centrocampista y lateral falleció en Valladolid a los 70 años / Jugó cuatro temporadas como blanquivioleta, en las que demostró su regularidad y su gran calidad humana

Mellado protege la salida de su compañero Urrutia.-D.V.
José María Mellado se ha despedido de la vida en la misma ciudad en la que dijo adiós al fútbol: Valladolid. El lateral derecho y centrocampista blanquivioleta durante cuatro temporadas (75-76 a 78-79), falleció ayer a los 70 años de edad. Su recuerdo va mucho más allá de este cuatrienio, ya que se asentó en la capital de Castilla como un pucelano más, pero sin olvidar sus raíces andaluzas.
Mellado fue un jugador muy querido del viejo estadio Zorrilla, que lo albergó en los últimos años de la construcción. Trabajador infatigable, de gran regularidad, muy honesto en su juego y excelente compañero, supo ganarse el aprecio del vestuario y la grada. Fuera del campo también destacó por su bonhomía y excelente carácter.
Nunca dudaba en pararse con cualquier aficionado que lo abordaba en plena calle o en la tienda de deportes que regentó durante años tras colgar las botas y en la que él mismo atendía de forma personal a la clientela.
Nacido en Sevilla el 19 de marzo de 1948, Mellado fue pronto captado por la cantera verdiblanca. Después de progresar en las categorías inferiores del Betis, fue cedido al Recreativo de Huelva en la temporada 67-68, con 19 años. Jugó sólo dos partidos con el Decano y regresó la 68-69 al Betis, por entonces también en Segunda, como su vecino onubense.
En su tercer año como bético, el equipo del Villamarín subió a Primera, lo que supuso su salida, de nuevo como cedido, esta vez al Logroñés. Tenía 23 años y triunfó en el conjunto riojano, jugándolo casi todo y marcando el que fue su récord realizador (3 tantos), para un futbolista que no se citaba regularmente con el gol.
Su buen rendimiento le valió el billete de vuelta al Betis, donde jugó otro trienio, debutando en Primera y conociendo un descenso y un ascenso inmediato.
Tras otra cesión al Córdoba (74-75) fue traspasado al Real Valladolid, donde ofreció sus mejores prestaciones. Jugó 96 partidos de Liga como albivioleta y se retiró en vísperas de la del histórico ascenso a Primera.