Diario de Valladolid
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Redacción de Valladolid
Valladolid

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¿Es realmente la crisis económica la gran culpable de que los padres de los deportistas tengan que pasar por caja para poder ver a sus hijos en un campeonato o simplemente para que puedan hacer deporte en sus colegios? El deporte de base es una gran mentira y se ha convertido en un negocio para federaciones y para clubes. Algunas federaciones deportivas se han convertido en grandes empresas de servicios que tienen como primer fin, no promocionar su deporte en sí, sino el poder pagar las nóminas de sus trabajadores. Otras federaciones sin la capacidad de ‘profesionalizarse’ como sería su deseo, se ven obligadas a estirar el chicle, ‘intimidando’ y achuchando a los deportistas a través de sus ‘papás’. Es difícil de entender que en un Campeonato de España, como el que se celebra estos días en Valladolid, de Gimnasia Rítmica, se cobre entrada. Los ‘papás’, en la mayoría de los casos, no solo tienen que hacer kilómetros para desplazar a sus hijos a los campeonatos sino que tienen que pasar por taquilla para poder verles en acción. Ver para creer. Y no estamos hablando de una Copa del Mundo sino de un Campeonato de España donde el gran público son los padres, los grandes ‘paganinis’ y auténticos sustentadores del deporte base. Las federaciones se quejan de la poca o nula ayuda institucional y critican, aunque siempre con la boca pequeña, que los políticos sí se apunten a la foto de turno. «En los campeonatos de gimnasia siempre se ha pagado», aducen. Un error o un mal hábito adquirido que no hace si no descubrir las penurias de un deporte que sí adorna como apellido del Campeonato de España el nombre de una aseguradora para luego seguir cobrando a los padres.

Cierto es que no todas las federaciones deportivas juegan con las mismas cartas pero también es cierto que en no todas las federaciones existe la capacidad para inventar y para generar recursos económicos. Lejos, en el recuerdo, casi en el olvido, queda cuando hacíamos deporte en el colegio (accediendo también a campeonatos de España) sin que nuestros padres tuvieran que pagar por ello. El deporte de base da lugar, en muchos casos y en buena parte por culpa de los padres que tragan o tragamos con todo, a esta especie de impuesto revolucionario. Sin ayudas, sin capacidad de gestión o sin patrocinadores, los clubes miran sin rubor a una única dirección, la del bolsillo de los ‘papás’. Y encima hay casos de algún ‘listo’ que se atreve incluso a engañar y ‘robar’ a los padres y a sus entrenadores como ocurrió el pasado año en la sección de baloncesto del Club San Isidro. Lamentablemente el deporte de base para algunos, solo algunos, sigue siendo un negocio, al menos mientras haya ‘papás’.

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