TRES SEGUNDOS
La enésima lanza por el ba-lon-ces-to
Mañana arranca la versión mejorada (al menos esa es la pinta que tiene tan solo mirando al inquilino que ocupa el banquillo) del Ciudad de Valladolid. El proyecto nacido como alternativa a la desaparición del Club Baloncesto Valladolid, vivirá su segunda aventura tras una primera con más errores que aciertos y que no estuvo exenta de traiciones, la pimienta que por desgracia siempre ha rodeado al baloncesto de élite en Valladolid. Mientras el olvido intenta tapar la patética liquidación del CBValladolid en la que todos hacen oídos sordos y en la que nadie ha pedido responsabilidades sobre esa deuda dejada en un cajón de más de siete millones de euros, la enésima lanza de la exitosa fórmula que otorga en esta ciudad el ‘ba-lon-ces-to’ se rompe en favor de los dos máximos representantes, Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid en la LEB-Plata y Ponce Valladolid, en su regreso en solitario a la Liga Femenina 2. Los juzgados siguen sin tomar partido, sin decide, y el Ayuntamiento, por si acaso, ni siquiera es capaz de recoger las notificaciones de correos que se amontonan en la puerta de las oficinas del difunto CBValladolid. Unas oficinas que a día de hoy, más de un año después de la teórica defunción, siguen varadas en tierra de nadie, precintadas sin poder ser utilizadas ni por el propietario del polideportivo, el huidizo Ayuntamiento, ni por sus inquilinos que pagan religiosamente a la FMD la utilización de unas instalaciones que no cubren sus necesidades al tener que pagar un alquiler para sus oficinas en la Casa del Deporte, lejos (al menos para el baloncesto) y a ‘precio de chalé’.
Notificaciones de correos amontonadas en la puerta de las oficinas del CB Valladolid. G. VELASCO
El CBCiudad de Valladolid, pese al incansable torpedeo de los reprimidos, y Ponce Valladolid, aún con la memoria sin resetear, son los encargados de mantener viva la llama de un deporte que por historia siempre ha tenido arraigo en esta ciudad, una ciudad de baloncesto, una ciudad que por el capricho e incapacidad de muchos interesados con nombre y apellidos que pusieron el cazo, perdió sus galones ACB.