Diario de Valladolid

ENTREVISTA A PACO HERRERA, NUEVO ENTRENADOR DEL REAL VALLADOLID

«No cambiaré mi forma de juego por el rival»

Publicado por
A. ALVARADO
Valladolid

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P.- ¿Qué tipo de fútbol le gusta? Sus equipos se distinguen por querer el balón. ¿Seguirá igual?

R.- Me gusta el control del balón porque, en casi todos mis destinos, el equipo acompañaba para hacerlo. Si la plantilla que hagamos tiene esa condición, que es hacia la dirección en que vamos Braulio y yo, no lo voy a dudar. Pero hay más cosas que el balón.

P.- ¿Cuáles?

R.- El trabajo, el compromiso y la competitividad. No contaré con jugadores buenos con el balón, pero que sin él nos dejen con diez por falta de trabajo. Busco equilibrio, aunque intentando sacar siempre el balón jugado, no como sea.

P.- ¿Quién es su entrenador preferido en la historia?

R.- Me han hecho una vez esa pregunta, y hace mucho. Contesté que Johan Cruyff y lo sigo pensando. Por innovador. A pesar de mi edad, sigo buscando el santo grial, la excelencia. Y eso que sé que no existe. El fútbol de Caparrós, que por otra parte me parece un gran entrenador, es muy reconocible: 4-4-2 puro. Yo siempre estoy buscando variantes, alternativas que creo pueden mejorar el juego. Puedo trabajar quince días en una dirección, después pensar que es mejor otra, y trabajar otros quince días en la nueva.

P.- Hay entrenadores que intentan imponer su juego al rival y otros que buscan adecuarse a él. ¿De qué tipo es usted?

R.- Siempre he buscado que mis equipos jueguen de una forma determinada y que con ella hagan daño al rival. Difícilmente cambiaré mi forma de jugar. Sólo si vamos ganando y nos están apedreando el rancho, como digo yo. Si no hay manera de salir con el balón jugado y lo estamos pasando muy mal, entonces podemos cambiar. Porque no creo que en el fútbol exista nada innegociable, pero sí que haya un patrón de juego que se deba defender. Y el Real Valladolid en Segunda está obligado a defenderlo. Si alguien tiene que cambiarlo, debe ser el rival.

P.- Algunos a su edad están pensando en la jubilación. ¿Conserva la ilusión en su trabajo? El banquillo devora a sus habitantes y exige una puesta al día constante. Muchos técnicos con una década menos que usted ya se ven más fuera que dentro de esta rueda.

R.- Como futbolista me retiré a los 33 años. Era muy apreciado por mi entrenador, en el Badajoz. Me pidió seguir un año. Le dije que él sabía que yo era un peleas y que necesitaba estar al cien por cien físicamente, pero que ya no podía darlo. Y me fui. Como entrenador, cuando tenga esa sensación, automáticamente me voy a mi casa. Estoy al día en todo porque me preocupo todos los días de estar al día. El fútbol evoluciona, cambia. Y es mi pasión.

P.- ¿Nota que le llega al jugador? Las diferencias generacionales son cada vez mayores también en este mundillo. Los técnicos de mano dura ya no convencen.

R.- Si no fuese así, lo dejaría. Noto que mantengo el respeto del jugador en todos los sentidos. Y el respeto se gana, no se impone. Comienza cuando tú respetas al jugador.

P.- Tiene fama de buena persona pero también de enfadarse pocas veces, aunque con vehemencia.

R.- Sólo cuando se me cruzan los cables. En Zaragoza tuve alguna que mi mujer me ha dicho que puede verse por internet. Y en Vigo monté una que los periodistas ya estaban fuera y volvieron por la voces. Hay días que veo que la plantilla no está atenta y hay que despertarla. No creo que se algo malo pero tampoco es habitual en mí.

P.- Pero, ¿en lo importante, que es la dirección del juego desde el banquillo, tiene carácter?

R.- Mucho. Y tomo decisiones, que es lo fundamental.

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