FÚTBOL. REAL VALLADOLID
Ataque al fútbol
El Valladolid protagoniza otro penoso partido con numerosas imprecisiones y sin ocasiones de gol /Tiba, Juan Villar y Manu del Moral, desubicados, facilitan la tarea al Girona

Juanpe intenta llevarse el balón ante la presencia de cinco jugadores del Girona, ayer en Zorrilla.-J. M. LOSTAU
El suspense continúa. El Valladolid es incapaz de resolver sus problemas y sigue a expensas de lo que hagan otros equipos. Anoche sólo pudo sumar un punto ante un Girona demasiado frágil y prolonga este sinvivir al menos un día más. Hoy, una derrota de la Ponferradina o del Almería le dejan a salvo.
El Valladolid es su mayor enemigo. El nerviosismo atenaza a sus jugadores y las imprecisiones se repiten de continuo. Y no estamos hablando de fallos en la elaboración del fútbol de ataque, sino en acciones tan sencillas como dar un pase de diez metros o mover el balón a cualquiera de las dos bandas. El Valladolid es incapaz de eso. Con el raquítico punto sumado frente al Girona en una noche tristona en Zorrilla (sólo acudieron 6.730 espectadores) eleva a 6 la cifra conseguida en las ¡diez últimas jornadas! 6 puntos de 30 posibles.
Las dificultades comenzaron antes del pitido inicial. Bastaba con ver la alineación. Alberto ubicó en la banda derecha a Tiba y situó a Juan Villar cerca de Roger. Estos cambios rompieron al equipo ya que el portugués no dio pie con bola en toda la noche y el Pichichi estuvo perdido en una demarcación que no es la suya. Para colmo, Manu del Moral debía buscar profundidad por la banda izquierda y, sin embargo, se metió por el centro de forma permanente y cayó en la telaraña que le tendieron los jugadores del Girona, sin ninguna dificultad para desbaratar una y otra vez el juego soso, lento y sin rumbo de un Valladolid que da pena.
El fútbol, anodino, discurrió por la zona ancha. Rubio y Borja no tenían a ningún compañero en los extremos para mover el balón con más velocidad, Tiba perdió siempre la posesión y no creó ningún apuro a los catalanes y Roger y Juan Villar se aburrieron de correr tras el balón sin ningún sentido y además en inferioridad porque el Girona jugó con tres centrales que no tuvieron excesivo trabajo.
El equipo de Machín aprobó en tareas de contención pero suspendió en su juego de ataque. Debió contagiarse de ese fútbol rácano del Valladolid porque permitió a Kepa disfrutar de un duelo placentero. El portero vasco desvió junto al poste un lanzamiento de Mata poco antes del descanso y en la segunda mitad salió de forma decidida del área para despejar un lanzamiento del Girona que busca a Mata. No tuvo más trabajo.
En la portería de enfrente, Becerra se sumó al penoso partido con dos fallos clamorosos que pudieron causarle sendos disgustos a su equipo. Se complicó de forma absurda en dos cesiones y en la segunda le regaló el balón a Tiba, que trató de sorprenderle aunque el balón salió desviado muchos metros. Otro desatino.
El premio de la titularidad le duró al portugués 66 minutos. Su sustituto, el canterano Jose, lo hizo mucho mejor. Tuvo la serenidad suficiente para no perder el balón cada vez que lo recibió e incluso se atrevió con una internada que culminó con un remate a puerta. A la noche del martes le faltaba otro detalle todavía más atroz, el tercer cambio. Óscar sustituyó a Roger en el minuto 92. ¿Para perder tiempo?
Una derrota de la Ponferradina o del Almería dejan a salvo al equipo
La primera posibilidad que tenía el Valladolid para salvarse anoche se esfumó. Debía sumar un punto más que el Mallorca pero el equipo balear sacó adelante el partido frente al Elche en el Iberostar (2-1) y se toma un importante respiro.
SEGUNDA OPORTUNIDAD. La jornada 40 le sirve al Valladolid una nueva oportunidad para certificar la permanencia. El empate con el Girona sitúa a los blanquivioleta con 50 puntos, 7 más que Almería y Ponferradina, que juegan hoy. Si cualquiera de los dos pierde, el Valladolid estará salvado matemáticamente porque la renta se mantendría y sólo quedarían por disputarse 6 puntos. El Almería visita al Llagostera, antepenúltimo y con opciones todavía de salvarse, y la Ponferradina recibe al Albacete, penúltimo y a un paso de caer a la Segunda B. Ambos partidos comenzarán a las 20.30 horas
VISITA A ELCHE. Si Almería y Ponferradina logran al menos 1 punto, el Valladolid tendrá que esperar hasta la penúltima jornada -visita al Elche- para escapar del descenso. Un punto en el Martínez Valero sería suficiente. Incluso valdría hasta con la derrota si Almería o Ponferradina no ganan sus partidos.