BALONCESTO
CBC Valladolid, decálogo de un gatillazo
El club nacido como alternativa a la desaparición del CBValladolid fracasa en su primer año por inexperto

Hansen (derecha) y Casado, cabezas visibles del CBC Valladolid.-M. A. S.
Pocos, más bien nadie, se hubiera imaginado diez meses atrás un final tan desalentador del Ciudad de Valladolid en su primer año de vida. El club nacido de un funeral (todavía no oficializado) como fue la muerte del CB Valladolid, no supo estar a la altura de las circunstancias en el tercer peldaño del basket nacional. Cierto es que el conjunto vallisoletano en su último partido, por fin y después de ocho derrotas consecutivas, supo hacer sus deberes en Getafe (colista), pero no dependía de sí mismo y sí de una carambola (que perdieran Olivar y Cambados) que no se produjo.
El gatillazo en su primer año de existencia obliga cuanto menos al análisis. Demasiados errores, algunos ganados a pulso. Todo un decálogo para un fracaso inesperado que abre la caja de las dudas de par en par. Porque aunque se logre continuar en la LEB-Plata por la vía de los despachos, el varapalo es mayúsculo. Entre otros motivos porque para poner en marcha el proyecto 2.0 del club habrá que esperar hasta julio, cuando la FEB le conceda plaza de forma oficial. Esto supondrá estar más de tres meses en una especie de limbo sin poder atar nada, ni patrocinadores, ni estructura, ni cuerpo técnico, ni jugadores.
1. Querer ser profesional sin ser profesional
Es sin lugar a dudas el principio de todo. El Ciudad de Valladolid nació de forma prematura gracias al romanticismo liderado por Mike Hansen. Se comenzó a construir por el tejado fijándose, comparándose, en el club antecesor, el funesto CBValladolid. Sin embargo esa falta de profesionalidad dentro del club acabó por mandarlo a la lona a las primeras de cambio cada vez que un problema (decisiones, fichajes, lesiones...) llamó a su puerta. Esa falta de autoridad y de saber realmente quién manda dejó al club y, por ende, al equipo, al descubierto. Un club que quiso vender un proyecto profesional que nunca lo fue.
2. Efecto gaseosa y directivos de paja
El club no dudó en engalanarse como salvador del baloncesto de elite en la ciudad. Muchos directivos valientes, la mayoría padres de jugadores, que acabaron sufriendo un esperado efecto gaseosa al desinflarse cuando aparecieron los problemas. Al final el club quedó en manos de Hansen y Casado, líderes en sus parcelas (uno como cabeza visible y el otro como ejecutor y responsable de la economía) con perspectivas distintas pero a fin de cuentas desgastados por igual tras apagar, solos ante el peligro, mil y un fuegos.
3. Un cargo, el de entrenador, muy grande para Iñaki Martín
Sin la figura de un director general o un director deportivo que le pudiera guiar, a Iñaki Martín le terminó por desbordar la situación. El gran corazón del entrenador vallisoletano no fue suficiente para atajar los problemas, muchos problemas que sacudieron al equipo a lo largo de la temporada. A buen seguro el exceso de presión acabó por enterrar a un técnico que pensó que era lo mismo dirigir a un equipo de cantera que a un equipo ‘profesional’ o que al menos quiere ser profesional.
4. Pérdida de jugadores importantes, lentitud de reflejos y decisiones equivocadas
La lesión de Sergio de la Fuente, MVP de la LEB-Plata, acabó significando la tumba para un CBC Valladolid incapaz. Pero no fue la única causa del descalabro porque el proyecto ya comenzó con cojera con la espantada de Matos y el retraso de Centeno y Gillespie. Una cojera que se acrecentó con la lesión prolongada (inexplicable) de Davichu y el despido de Gelazonia, para colmo, reforzando a un rival directo, Cambados, que terminó por enterrarle (18 de valoración en la trascendental victoria de los gallegos en Amorebieta).
5. Lo barato acaba siendo caro
La ciencia infusa no soluciona problemas. El día a día de un club con una única persona contratada, Saúl Asensio, también desbordada, fue un infierno. El club dio por hecho que con el espíritu altruista de los románticos bastaba. Craso error. No se quiso invertir en unos servicios médicos para ahorrar y el tiro le acabó saliendo por la culata con las lesiones de Davichu, Sergio de la Fuente, Astilleros...
6. Falta de carácter
La pérdida de De la Fuente por lesión dejó al equipo sin alma. Iñaki Martín no supo gestiona a una plantilla que por su perfil (muchos vallisoletanos rescatados) debería tener la motivación por bandera. Sin embargo el desgobierno se apoderó del equipo en el tramo final de la temporada en la que no solo se dejó birlar el playoff de ascenso sino también la categoría.
7. Un equipo ninguneado desde la propia Federación Española
¿Cómo es posible que un equipo dispute cuatro partidos en casa y nueve fuera en la segunda vuelta? ¿Cómo lo consintió? La FEBsupo aprovechar la ausencia de un director general en el CBC Valladolid para confeccionar un calendario desigual e inaceptable que acabó no solo desenganchando a la afición sino enterrando a un equipo que concluyó jugando cuatro de sus últimos cinco partidos fuera de casa.
8. Fichajes extranjeros erróneos con el ‘actor-jugador’ Gillespie como punta de lanza
Sin director deportivo ¿quién fichó? El primer tiro salió por la culata con el dominicano Matos. El venezolano Centeno invitó a la esperanza pero llegó tarde y su repentina salida acabó siendo un montaje. Gelazonia fue sacrificado por racista (esa fue la excusa inicial) y un Gillespie que no tendría cabida en muchos equipos de la Liga senior provincial ejerció de ‘capricho’ del presidente, gozando además de la complicidad del entrenador que lo alineó. Solo un acierto con la tardía llegada de Graham-Bell.
9. El desencanto de una afición que nunca pidió nada
Nunca se pudo trabajar de una forma más cómoda. La afición nunca pidió nada, incluso con ese calendario. El listón, rebajado día a día (ascenso directo, playoff de ascenso y permanencia), se lo puso el propio club para... no cumplirlo.
10. ¿Y ahora qué? Espera, tensa espera
Atado de pies y manos hasta que la FEB dictamine las plazas libres. Revolución en la plantilla y muy posiblemente en la directiva del propio club.