Diario de Valladolid

Club Baloncesto Valladolid

El despertar del basket

No hubo carambola al ganar Burgos en Lleida pero la victoria del MyWigo sobre el Breogán adquiere un valor anímico estratosférico

Sergi Pino lanza ante el punteo del salmantino Dani López y la oposicion de Alex Llorca-M. Á. SANTOS

Sergi Pino lanza ante el punteo del salmantino Dani López y la oposicion de Alex Llorca-M. Á. SANTOS

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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Y el baloncesto volvió a ser baloncesto. Como el antes, como el de hace unos años con Roberto González o el propio Porfi Fisac en el banquillo cuando el pabellón Pisuerga se convertía en una olla a presión disfrutando de cada acción, de cada minuto, de cada segundo lamentando que el partido llegara a su fin independientemente del resultado final. Lejos del esperpento consentido de la pasada temporada con Ricard Casas, ayer se vivió el añorado y llorado despertar del baloncesto. Ese baloncesto de raza, de corazón, de brega, de adrenalina a punto de rebosar. El MyWiGo de Porfi Fisac y... de Iñaki Martín, ayer hizo un grato favor a los amantes del deporte de la canasta con un partido vibrante digno de guardar en la memoria. De poco o de nada importó que no se produjera esa carambola que hubiera provocado una última jornada (el próximo viernes) de auténtico infarto con los vallisoletanos dispuestos a pujar por el ascenso directo a la ACB. El intratable Autocid hizo sus deberes en Lleida como era de esperar (72-81) y el descenso directo sin pasar por la exigente criba de los playoffs se va rumbo a Burgos.

Pero la laboriosa y espartana victoria lograda ayer por los pupilos de Porfi e Iñaki (el segundo entrenador tuvo que llevar las riendas del encuentro los cuatro últimos minutos por la descalificación de Porfi) adquiere un valor anímico estratosférico. Y... sin cobrar desde hace cinco meses. Ver para creer. Este equipo demostró ayer que se merece un monumento gracias a su oda al baloncesto a base de trabajo, capacidad de superación y fe en sí mismo. Porque a su rival los árbitros, negados, le pusieron la victoria como a Fernando VII con hasta cuatro técnicas (dos a Porfi, una a Montáñez y otra a Iván Martínez) y una falta antideportiva (a Uclés). Sin embargo ayer el baloncesto dio esquinazo a la injusticia en un partido tremendamente caliente en el que desafió a la lógica en los últimos compases cuando la dubitativa muñeca de Sergio de la Fuente tuvo que dictar sentencia desde la linea de tiros libres. Después de un carrusel de fallos en una y otra canasta en un partido desquiciado por unos árbitros que no estuvieron a la altura de las circunstancias, a Sergio de la Fuente no le tembló la muñeca acertando en sus cuatro últimos lanzamientos de un punto, los que llevaron a una victoria sufrida y sudada hasta límites insospechados con un pública totalmente entregado a la causa, a su causa. La de devolver el mejor baloncesto a una ciudad de baloncesto.

El inicio fulgurante del MyWiGo en el primer acto (18-4; minuto 5) hizo pensar en una cómoda victoria e incluso en ganar el average particular (-18) al Breogán. Pero el empeño de los colegiados por nivelar la balanza estropeó un partido que iba camino de festival. Poco a poco el Breogán, con un plantel muy posiblemente envidiado por el propio Porfi en cuanto a calidad y nombres, se metió en el partido para provocar un estado de tensión desorbitado que dejó el triunfo en manos del querer, la fe y la concentración en el último suspiro (87-85).

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