real valladolid
Dos sistemas en uno
Rubi supo sacar rendimiento al 4-2-3-1 con el debutante Pereira y luego al 4-3-3 cuando el equipo perdió el centro del campo

Jonathan Pereira golpea al balón con su pierna izquierda-J.M.Lostau
Expectación de salida en el envite de este domingo por partida triple. Tres preguntas por resolver antes del partido tras el meteórico cambio de rumbo de un Real Valladolid que en solo dos partidos, los últimos, aparcó cualquier atisbo de duda creado sobre la sequía goleadora que lastraba al equipo. Dos nuevas dianas que elevan a once la producción ofensiva del equipo en los tres últimos encuentros (con el aderezo añadido de no haber encajado ningún gol) y que le catapultan a puestos de ascenso directo.
Rubi demostró que juega con dos barajas, con dos sistemas de juego para intercambiar como hizo a lo largo del encuentro. La baja obligada por acumulación de tarjetas de Leao obligaba a mover ficha al técnico blanquivioleta. Primera pregunta sobre la mesa. ¿Repetiría el sistema 4-3-3 (con el ya famoso y fructífero trivote) de las dos últimas victorias o volvería al esquema inicial 4-2-3-1 dando entrada al recién incorporado Jonathan Pereira? Rubi optó por la segunda opción dejando en la caseta a Sastre, el teórico relevo del sancionado Leao. Y su apuesta táctica aparcando (solo aparcando) el sistema que devolvió el optimismo al equipo en la goleada ante el Barça B y en el triunfo sin discursión en la Romareda, dio sus frutos en un equipo enchufado que descubre una nueva puerta ofensiva con la entrada de Jonathan Pereira. El ‘pequeño’ delantero propiedad del Villarreal cedido hasta final de temporada demostró que puede dar mucho al Valladolid como delantero centro o como media punto (intercambiándose con un Óscar, de nuevo, mostrando su mejor versión más comprometida). La privilegiada visión de juego de Pereira abre numerosas combinaciones tácticas para el juego ofensivo de un Valladolid estudiado ayer por su rival hasta tal punto de replegarse hasta con seis jugadores para tapar el veneno que inyecta con sus penetraciones Mojica y Jeffren.
Segunda pregunta. ¿Sería capaz Pereira de catapultar a Braulio como su mentor? El ‘pequeño’ (1,64 metros) delantero mostró destellos que a los románticos del Valladolid les hicieron recordar al ‘gran’ Víctor Fernandez. Su capacidad de desmarque y sobre todo su visión de juego aportaron por primera vez claridad al controvertido sistema 4-2-3-1, Dos regalos en forma de pases con escuadra y cartabón a Jeffren y Mojica no fueron increiblemente aprovechados para firmar la sentencia, un hipotético 3-0 que hubiera cambiado el sino del partido. Sesenta minutos de juego para bastaron para ganarse la gran ovación de la tarde.
Pero el Valladolid se echó atrás y el Alavés lo supo leer para acorralar al equipo de Rubi. Tercera y última pregunta. ¿Qué solución podía dar el entrenador desde el banquillo? Cambiar de sistema. Volver al 4-3-3 dando entrada a sastre con Timor de libre por delante de la defensa. De nuevo acierto total. Porque el recién incorporado logró la puntilla (2-0) tras activar Óscar a la flecha Mojica.