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Cuestión de paciencia
El Valladolid reacciona a tiempo ante un incómodo Alavés y encadena su tercera victoria consecutiva / Rubio abre el marcador y Mojica sentencia en el segundo tiempo / Cambio de sistema ante la baja de André Leao y debut de Pereira

Jeffren intenta rematar de forma acrobática junto a la línea de fondo ante la mirada de Einar, en el partido contra el Alavés en Zorrilla-J.M.Lostau
Tres victorias en los tres últimos partidos, once goles a favor y ninguno en contra. El Valladolid continúa en estado de gracia. Sigue mandando con autoridad, encadena tres triunfos seguidos -algo que no ocurría desde el inicio de la competición, jornadas 3 a 5- y saca adelante un partido incómodo tras el cambio de sistema de Rubi, que ante la baja por sanción de André Leao decidió volver al tradicional 4-2-3-1 con dos pivotes, tres jugadores por delante con Óscar en la mediapunta y el debutante Jonathan Pereira en ataque.
La velocidad que imprimió el Valladolid a su juego sorprendió a la defensa adelantada del Alavés. Rubio cogió la batuta una vez más y desarboló al rival. Aunque en esta ocasión no tuvo detrás a André Leao, como ocurrió ante el filial del Barcelona y el Zaragoza, el riojano mandó en la zona ancha del campo y encontró multitud de huecos para lanzar el balón a Jeffren y a Jonathan Pereira. Pero fue él quien rompió el empate inicial. Esperó la internada de Mojica y el pase atrás para batir a Manu Fernández.
Era cuestión de tiempo. El Valladolid llevaba el peso del partido, no tenía apenas dificultades para llegar al área y sólo le faltaba precisión en el remate, la que no tuvo Jonathan Pereira tras recibir un pase de Chica cuando más lanzado estaba el equipo.
El 1-0 fortaleció todavía más al Valladolid. Sin darle tiempo al Alavés para reaccionar, Jeffren y Mojica pudieron aumentar la renta. En el primero de los lanzamientos, Manu Fernández desvió a córner; en el segundo, el lanzamiento salió fuera por poco. La avalancha blanquivioleta continuó con un remate de Óscar, que recibió un plantillazo que se quedó sin amonestación. Del Alavés apenas se supo en toda la primera parte. Perdió la batalla en el centro del campo y también salió malparado cada vez que Mojica entró por la banda izquierda con una velocidad que dejó en evidencia a Galán.
El Valladolid se encuentra en una fase óptima en la que supera a sus adversarios y tiene argumentos para defender el marcador cuando los partidos se vuelven locos. Eso fue precisamente lo que ocurrió ayer en la segunda parte. El Alavés aprovechó los peores minutos del Valladolid y logró encerrarle en su área. Durante el tiempo que le duró el bajón al equipo de Rubi, el Alavés se plantó con cierta facilidad ante la portería de Javi Varas y pudo empatar con un cabezazo de Laguardia que se estrelló en el larguero. La consistencia del Alavés obligó a un cambio. Rubi retiró al debutante Jonathan Pereira y fortaleció el centro del campo con la entrada de Sastre para darle al equipo el oxígeno que estaba necesitando. Fue un alivio. Rubio y Timor encontraron al fin la asistencia precisa para darle un giro al partido y equilibrar ese dominio que habían tenido los visitantes.
El Valladolid volvió al 4-3-3 de las dos jornadas anteriores y no tardó en tomar de nuevo el mando. El partido recuperó el guión de la primera parte y los contraataques volvieron a dejar en evidencia la fortaleza defensiva del Alavés.
Mojica fue de nuevo el dueño de esa autopista en la que convierte la banda izquierda y desde allí asistió una y otra vez a sus compañeros. El Valladolid dispuso de varias oportunidades para sentenciar y lo hizo tras un pase antológico de Sastre desde la frontal. El centrocampista levantó el balón al observar la posición de Óscar, el mediapunta centró y Mojica cerró el partido pese a ser agarrado por Einar en su afán de evitar el remate.
Era cuestión de paciencia. El Valladolid se recuperó a tiempo después de una pájara que pudo costarle un gol, volvió a mandar con autoridad y finalmente borró del césped a un incómodo rival.