71 Seminci Valladolid 2026

Ali Asgari lleva a la Seminci de Valladolid un canto a la vida frente a la represión iraní

Compite en la Sección Oficial con 'A bit of light', que sigue a un médico represaliado por ayudar a manifestantes contrarios al régimen

Fotograma de la película de la Sección Oficial ‘A Bit of Light’, de Ali AsgariAgencia ICAL

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Diario de Valladolid | El Mundo
Valladolid

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El cineasta iraní Ali Asgari, un fiel de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, regresó este viernes al certamen vallisoletano donde en 2016 se alzó con la Espiga de Oro de cortometrajes por ‘Il silenzio’ (2016), codirigido junto a Farnoosh Samadi. Tras competir con su primer largo, ‘Disappearance’, en Punto de Encuentro en 2017, ahora irrumpe en la competición de la Sección Oficial con ‘A Bit of Light’, un canto a la vida en medio del terror, que se alinea con el espíritu históricamente humanista del certamen.

‘A Bit of Light’ acompaña a lo largo de un día a Arash, encarnado con pronunciada sobriedad y hieratismo por Misagh Zareh, habitual colaborador de otro cineasta fiel a Seminci como Mohammad Rasoulof. Él da vida a un médico de familia muy querido por sus pacientes, que ve cómo de la noche a la mañana le retiran su licencia y clausuran su consulta, después de que decidiera atender a varias personas que fueron golpeadas por las autoridades por manifestarse contra el régimen.

Su nueva realidad le lleva a decidir quitarse la vida, como le sucedía al protagonista de una obra maestra como ‘El sabor de las cerezas’, del muy querido por Seminci Abbas Kiarostami, que clausuró el festival en 1997 con aquel trabajo. En ambos films, los encuentros que sendos protagonistas irán teniendo en su tránsito hacia el fatal desenlace irán sacando a la luz el fulgor de la vida, dándoles motivos para reconsiderar su decisión.

En la película de Asgari, Arash es un hombre que no puede renunciar a su condición, a su responsabilidad como ser humano para con los otros seres vivos. incapaz de no conmoverse ante el dolor de sus semejantes. Se preocupa por los manifestantes, como lo hace por sus pacientes sin miedo a poner en riesgo su vida, y también por su gata o por las propias plantas que le acompañaban en su consulta, a las que les busca un futuro mejor para cuando él no esté.

Las escenas se suceden conforme se va encontrando con pacientes, agentes de seguridad, con su sobrino en el teatro o con sus hermanas y madre, sin apenas movimientos de cámara y con diálogos subrayados salpicados de ocasional humor negro. Entre tanto, su protagonista se cuestiona “por qué debería uno seguir viviendo con todo este sufrimiento”.

El realizador defendió el estreno en España del film, y en declaraciones recogidas por Ical explicó que “la película se hizo en un momento bastante trágico y difícil para Irán, que además de arrastrar problemas internos veía comenzar otra guerra”. “Fueron épocas muy difíciles, aún lo son. En esos momentos en que no se vislumbraba esperanza alguna, no podía comprender de dónde sacaban fuerzas para vivir. Por las calles solo veías tristeza y desesperación, pero los niños seguían jugando en las calles, corriendo, la gente iba a restaurantes y yo no entendía… Era como si todo el mundo se hubiera acostumbrando a esa realidad”.

“Me di cuenta de que la vida continúa. Es muy apreciada para el ser humano. Fue muy interesante ver cómo el ser humano intenta por todos los medios adaptarse a la situación, seguir viviendo y encontrar un poquito de alegría, aunque sea falsa, que le haga seguir adelante”, apuntó, antes de preguntarse “cómo es posible que el ser humano se vaya poco a poco adaptando a barbaridades y tristezas, sacando fuerzas de flaqueza”.

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Inquirido sobre la inclusión de humor en su película, señaló que es algo que “existe dentro de nuestra vida”. “A veces no nos percatamos pero vivimos cosas graciosas aunque no nos demos cuenta. En mi película he puesto la vida real, donde está presente todo: el humor, la tristeza… Cualquier ser humano tiene tristezas y alegrías continuamente, y decide seguir viviendo entre ambos extremos.”, completó sobre “dos elementos que no están en lucha, sino juntos, como la luz y la oscuridad, que uno no existiría sin el otro”.