71 SEMINCI VALLADOLID 2026

Isabelle Stever, directora de 'I rarely wake up dreaming': "Fue un desafío rodar en Ucrania durante la guerra"

La cineasta alemanareflexiona sobre la identidad a través de una relación queer durante la invasión del territorio ucraniano

Isabelle Stever, en la presentación de la película de la Sección Oficial ‘I Rarely Wake Up Dreaming’ICAL

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Diario de Valladolid | El Mundo
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“Tus cicatrices son parte de tu historia. Me gustan, no las escondas”. La frase se la lanza Oleh (Markus Bright) a Olya (Tania Myronyshena) en ‘I Rarely Wake Up Dreaming’, la nueva película de la cineasta alemana Isabelle Stever, que hoy se sumó a la competición de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid. El film relata la historia de amor queer entre ambos, una pareja disfuncional que está intentando asentar su relación en plena transición de Oleh cuando las tropas rusas invaden el territorio ucraniano.

Esa relación íntima le sirve a la cineasta para plantear una reflexión en torno a la identidad que va mucho más allá de la situación de los personajes y resulta extrapolable a la realidad de todo el país, desde su escisión de Rusia a finales de 1991. “¿Si todo el mundo se va, qué quedará aquí? ¿Quién quedará aquí?”, se pregunta Oleh ante la disyuntiva de abandonar el país para intentar sobrevivir.

La película arranca con una violenta discusión entre ambos, filmada con cautela desde el exterior del domicilio que comparten. En el prólogo, la cámara observa a la pareja protegida por las cortinas de su salón, mientras Olya lanza reproches a su compañero: “Me metí en una relación heterosexual contra mi voluntad”, le espeta, antes de que las sirenas de alarma y un apagón generalizado interrumpan el clímax. A esa secuencia la cámara volverá mucho después, hacia el final del relato, atreviéndose ya a entrar en la habitación que comparten, tras haber hecho al espectador partícipe de sus dudas, miedos y anhelos.

¿Qué pasa con los derechos de las personas trans en una guerra? Es una de las preguntas que la cineasta lanza al aire en su trabajo, que se sustenta sobre la actuación de dos actores no profesionales, cuyas experiencias en la vida real sirvieron para nutrir el guion de una película que se alzó con uno de los premios del jurado joven en el pasado Festival de Locarno.

La película, construida por la directora alemana junto a la guionista ucraniana Anna Melikova, su pareja en la vida real, rehúye imágenes directas del conflicto para narrar cómo la guerra condiciona la vida de todos, especialmente de los más vulnerables. Frente a la cámara conviven “la violencia de la guerra junto a una frágil quietud, el miedo junto a la ternura, y lo extraordinario junto a lo cotidiano”.

Según explicó la cineasta en declaraciones recogidas por Ical, su propósito era mostrar “cómo el espacio privado se desvanece en un contexto de guerra”. Es por ello que en el comienzo de su film, la gente se mueve libremente, va a discotecas y disfruta de su vida cotidiana, algo que queda asfixiado con la irrupción de la agresión, y se acentúa la escalada de la invasión rusa, haciendo que "el ámbito privado se desvanezca”.

“Inspirados por el recorrido de esta pareja a través de la transición de género de uno de sus miembros, se muestra la propia transición de la guerra hacia la vida cotidiana. Al contrastar dos profundas transformaciones —una elegida, otra impuesta—, exploramos el tema de la identidad en condiciones extremas”, apuntó sobre un trabajo que refleja “cómo la violencia de la guerra afecta a todo”. Es por ello que permite que el espectador contextualice lo que está ocurriendo en la ficción planteada, mientras escucha testimonios reales de supervivientes a través de los informativos de televisión o de radio que aparecen en el film.

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“Espero que esta película llegue a mucha gente”, apuntó antes de reconocer que “fue un desafío rodar en Ucrania durante la guerra”. “La gente que participó está muy agradecida por los temas que aborda, y espero que la película pueda despertar la empatía que ya está ahí, y que espectadores de todo el mundo, incluidos los antiucranianos, puedan sentir lo que es estar allí en este momento”, concluyó.