El peor Quijote de la historia llega al Museo Casa de Cervantes de Valladolid
El Ministerio de Cultura adquiere para el centro un ejemplar de 1687, con la segunda traducción al inglés del clásico cervantino

Una imagen del libro adquirido por el Ministerio de Cultura, de 1687.
La peor traducción del Quijote de toda la historia llega a los anaqueles del Museo Casa de Cervantes de Valladolid. El pasado 7 de julio, tras desembolsar algo más de 4.000 euros, el Ministerio de Cultura ejercía el derecho de tanteo para hacerse con una de las piezas del lote que subastaba la Casa Durán: un ejemplar de Historia del famosísimo Don Quijote de la Mancha: y de su fiel escudero Sancho Pancha (sic). El libro, como se puede observar en la imagen que ilustra esta página, contaba con una singular anotación: Ahora hecha Inglesa según el Humor de nuestro Lenguaje Moderno.
Se trata de la segunda traducción que se hizo al inglés de la magna obra cervantina –y eso que el nombre de Miguel de Cervantes ni aparece en este volumen–, fechada en 1687, a cargo de John Phillips, sobrino del poeta, ensayista y hombre de confianza de Oliver Cromwell John Milton. Realizada por el editor londinense Thomas Hodgkin, cuenta con ocho láminas grabadas al cobre, cada una de ellas con dos viñetas.
Fue la segunda traducción que se hizo en Inglaterra tras Historia del valeroso y ingenioso caballero andante Don Quijote de la Mancha, de 1612, firmada por Thomas Shelton.
«John Phillips en 1687 continuó con la labor de Shelton, manipulando el texto para hacerla ‘más inglesa’, como él mismo indica. Este Don Quijote cumplía una función domesticadora del texto, con la intención de popularizar la obra en el contexto inglés», ha explicado la investigadora de la Universidad de Oviedo Cristina Valdés. «De todas las traducciones de todos los tiempos (por lo menos al inglés) es quizás la más criticada; algunos incluso la consideran como adaptación (y encima adaptación muy mala) y no traducción», apunta el doctor en Literatura Comparada Eli Cohen, integrante como la anterior del Grupo en Estudios Cervantinos de la Universidad de Oviedo. La traducción de Phillips ha sido muy criticada, entre otros aspectos, por «la incorporación de referencias al contexto literario e histórico de la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVII que, claro está, no se encuentran en la obra de Cervantes», explica Cohen.
¿Cuál fue el motivo? el investigador Ignacio Tamés García defiende que, si bien cualquier traductor al inglés del Quijote debería tener «una actitud seria ante la fuerza que tiene la traducción de Shelton», la obra «varía enormemente, de unas épocas a otras», algo que tiene que ver con «percepciones muy profundas de los hablantes, lectores y escritores respecto a la función que haya de cumplir la literatura de ficción en cada sociedad y en cada tiempo». Esa segunda traducción salió a la calle tras, entre otros, varias guerras civiles, un regicidio y algo más de diez años de gobierno republicano. La paz era frágil y la sociedad temía el estallido de nuevos conflictos.
«John Philips desactiva en muchos pasajes y con muchos matices la potencial peligrosidad –la maldad– que pudiera residir en quien anduviese por los caminos de la campiña inglesa con una íntegra moralidad, dando lecciones de gobierno para extrañas ínsulas», apunta Tamés García antes de concluir que «el Quijote de John Phillips es, antes que nada, un ser ridículo cuya locura no es como para ser tenida en cuenta al tratarse de alguien que se mete en problemas por pretender ser quien no es, sin llegar a ser un personaje con suficiente consistencia como para ir por ahí dando leccciones de moral y gobierno, sin ser ejemplar en la búsqueda del ideal –que tantas desgracias había costado a la ínsula británica– y sin despejar a su modo el fantasma de la libertad».
Como explica Tamés García, con el Quijote comenzó a ocurrir lo mismo que con las diferentes ediciones bíblicas que se fueron sucediendo en el tiempo. «Empezó a ser reinventado, reasumido, con otros valores».