Diario de Valladolid

Cita en Fetal con El humor poético de Leandre y la reflexión de ‘benditas’

Leandre en una escena de ‘Rien á Dire’.-F.U.

Leandre en una escena de ‘Rien á Dire’.-F.U.

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Redacción de Valladolid
Valladolid

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Nueva cita con el Festival de Teatro Alternativo de Urones. Enfilando la recta final de su vigésimosegunda edición, dos espectáculos recalan hoy en la localidad terracampina con la firma de ‘El mono Habitado’, que presentará Benditas y de Leandre, que pondrá en escena Rien Á Dire.

Las Escuelas de Urones recibirán (19.00, 19.30, 20.00 y 20.30 horas) a la compañía vasca ‘El Mono Habitado’ que pondrá en escena su último montaje: Benditas. Bajo la dirección de Raúl Camino -autor también de los textos- Begoña Martín y Carmen San Esteban abordarán el rol de la mujer en la sociedad contemporánea desde la mirada de dos pastoras que conversan sobre lo humano y lo divino, pasando del reproche a la camaradería. A través de la comicidad, proponen una mirada crítica sobre modelos femeninos que la religión ha mantenido a lo largo de la historia. «Más de 2.000 años de figuras sumisas, sometidas, invisibilizadas, asociadas al pecado y valoradas como sufridoras y mártires, algo habrán dejado en nuestro inconsciente», destacan desde la compañía.

La segunda propuesta llegará a las 22.00 horas al Teatro Corral de Anuncia con la firma del clown Leandre y Rien à dire, un espectáculo de humor poético y sin palabras, recomendado para todos los públicos.

El núcleo de la propuesta nace de Chez Leandre, un montaje de calle del que se han hecho más de 400 actuaciones por medio mundo, y de las ganas de su autor de ir más allá en este camino de traducir el teatro de calle en propuestas para sala. Así, sobre su trabajo, dice Leandre «¿Cuál es la función del payaso? ¿Cuáles son sus herramientas? La función del payaso es crear un agujero por el que mirar la humanidad de una manera diferente. Las herramientas son la empatía, la sorpresa y la risa, y ese espacio entre el optimismo y la nostalgia en el que puede aparecer la belleza. La poesía».

Sobre el escenario: cuatro muebles y una puerta. Una casa sin paredes, llena de vacíos, de agujeros hacia el abusurdo visitada por especadores inaginados. Un tiempo parado en un ritmo frenético, con fantaslas en los armarios, con calcetines voladores, lluvias de paraguas y espejos juguetones. Una casa soñada para compartir la soledad y también las emociones.

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