49 FERIA DEL LIBRO de valladolid. presenta ‘despertad al diplodocus’
Marina insta a preparar a los jóvenes para el cambio
El filósofo advierte de la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante para no quedar marginados

José Antonio Marina, Enrique Berzal y Ana Redondo, ayer, en la Feria del Libro de Valladolid.-Pablo Requejo
Filósofo, escritor y pedagogo, José Antonio Marina acudió ayer a la 49 Feria del Libro de Valladolid dispuesto a desentrañar las claves de su último ensayo, Despertad al diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela... y todo lo demás, en un encuentro con el profesor e historiador Enrique Berzal.
‘La movilización educativa’. Asunto complejo y controvertido. Incluso el propio autor de El bucle prodigioso –responsable de realizar un Libro Blanco sobre la Profesión Docente para el Gobierno del Partido Popular y de un posterior Libro Blanco sobre el Pacto Educativo encargado por la Universidad Antonio de Nebrija, privada– tuvo la ocasión de hacerse con un documento, elaborado por colectivos sociales, sindicatos de estudiantes, Ampas, organizaciones sociales y partidos de izquierda declarando ‘ilegítima’ su propuesta de pacto.
«Desde finales del siglo XIX, la educación en España ha estado ideologizada por motivos políticos, religiosos o económicos», lamentó el filósofo al ser preguntado por el papel de los políticos en la configuración del sistema educativo. Marina recordó que ya la propia redacción del artículo 27 de la Constitución dejó abierto el camino a la «inestabilidad», al cambio periódico. «Es un problema, porque impide reformas educativas que duren una generación», advirtió el filósofo, que no tuvo reparos en dibujar la situación echando mano del refranero: «Aquí aún estamos con que si son galgos o podencos, cuando en Finlandia, por ejemplo, en 2012 decidieron pensar cómo mejorar su sistema». Cuatro años después, los escandinavos están a punto de implantar un sistema «basado en los proyectos, no en las asignaturas», aseguró. Marina pidió sensatez «para sintetizar los intereses legítimos de todas las partes».
Emergencia
Cuestionado por el sentido de la «conspiración educativa» que defiende en Despertad al diplodocus, el escritor recordó que «hablar de educación» no tiene que ver con «el Informe Pisa o con las notas», sino con «la evolución de la sociedad». «Estamos en un estado de emergencia educativa», subrayó Marina apoyándose en un dato: entre 2008 y 2014 se realizaron cerca de 450 reformas educativas en el mundo. «La mayoría no sirvió para nada», afirmó el autor de La inteligencia fracasada.
Marina recordó que las personas y las sociedades necesitan «aprender al menos a la misma velocidad con la que cambia el entorno», para no quedar al margen. «El agricultor o el maestro en la Castilla del siglo XV aprendía las cosas en un tiempo breve y aquello le servía para toda la vida. Eso ya no pasa. Ahora decimos a los jóvenes que se ha acabado el trabajo estable, que se han de renovar cada cinco años, y hay que prepararles para eso», reivindicó.
Marina aseguró que en cinco años España puede tener un sistema educativo de alto rendimiento que dote al adolescente de las herramientas necesarias –y de los valores– para afrontar retos futuros. Reclamó invertir en educación, al menos, el 5% del PIB. Y pidió «desarrollar cinco metas mensurables»: rebajar al 10% la tasa de abandono escolar, que ronda el 30%; subir 35 puntos en la escala del Informe Pisa, como ha hecho Polonia, por ejemplo; reducir las distancias entre buenos y malos alumnos; ocuparse de los niños con dificultades especiales e introducir destrezas del siglo XXI, flexibles y de aplicación práctica. «Si queremos tener éxito hemos de mejorar las escuelas y ayudar para que el origen socioeconómico de los alumnos tenga menos incidencia, llevando a los mejores profesores», reclamó el ensayista.