ELECCIONES 15-M CASTILLA Y LEÓN 2026
VOX baraja cerrar el acuerdo con Mañueco después de las andaluzas
Los de Abascal renunciarán a presidir Cortes, como en Aragón y Extremadura, y fijan una negociación lenta para un pacto con plazos y presupuestos en las medidas y la entrada en la Junta con Pollán en la vicepresidencia

Carlos Pollán y Alfonso Fernández Mañueco en el segundo debate televisivo del 15-M.
Tras la tempestad electoral llega la calma. Ese es el estado en el que se encuentra el previsible acuerdo de gobierno entre PP y VOX para que Alfonso Fernández Mañueco alcance su tercera investidura. Los de Abascal no tienen prisa ni nadie que se la meta. No barajan cerrar un pacto, que incluiría su regreso al gobierno de la Junta, antes de las elecciones de Andalucía, fijadas por Juanma Moreno Bonilla para el 17 de mayo, según fuentes de ambas formaciones consultadas por El Mundo de Castilla y León.
Esta calma ha sembrado cierta inquietud en el PP, que tenía la aspiración de cerrar el acuerdo antes de los comicios andaluces. Tendrá que esperar. Primera estación, el 14 de abril, constitución de las Cortes. El PP aspira a recuperar la presidencia del parlamento que tuvo que ceder por primera vez en 2019. En ese caso a Ciudadanos. Luego, en 2022, a VOX.
Bambú, sede de la dirección nacional de VOX, maneja otros plazos. Partido a partido. Pacto a pacto. Primero Extremadura y Aragón. El objetivo es cerrar el acuerdo en ambas comunidades a primeros de mayo, con el 5 como fecha tope, coincidiendo con el arranque de la campaña andaluza en la que Pedro Sánchez se juega su cuarta derrota consecutiva, ahora con la que fuera todopoderosa María Jesús Montero en Moncloa. El PP también se juega revalidar la mayoría absoluta. Y VOX se juega seguir creciendo, como hizo en Castilla y León, con la aspiración de arrebatar la mayoría absoluta a Moreno Bonilla para entrar en el ejecutivo andaluz.
Los pactos en Extremadura y Aragón serán, de hecho, un antecedente clarificador para saber el acuerdo que se puede alcanzar aquí. A expensas, eso sí, de las particularidades autonómicas de Castilla y León.
Y tras la campaña, acometer el acuerdo en Castilla y León. Una jugada virtuosa, la de los estrategas de Bambú, con la que siempre tienen una mano puesta en un pacto y la otra en el siguiente. «Es una forma de tensionar a Feijóo y a Génova», señalan fuentes del PP. Y aunque Mañueco no quiere sacar del escenario de Castilla y León la negociación para sortear la bronca nacional entre ambas formaciones, los de Abascal están en la estrategia de implicar a Feijóo en los acuerdos.
La negociación se hará en Castilla y León. Con las Cortes como sede, como hace cuatro años. Pero el acuerdo tendrá poco que ver con el de 2022, que fue una nómina de medidas sin concreción. Ahora VOX exigirá detalle de las medidas, plazos para ponerlas en marcha y, si fuera necesario, partidas presupuestarias específicas. No quieren dejar nada al azar de los tiempos políticos para exigir su cumplimiento y en caso necesario tener argumentos para abandonar la coalición, no como en 2024 que lo hicieron a la carrera y bajo la peregrina excusa de la acogida de un centenar de menores inmigrantes.
Al PP la fórmula no le parece mal. Porque de esta forma se cura contra las espantadas propiciadas por los encontronazos de la política nacional entre Génova y Bambú.
En cualquier caso, las exigencias de VOX tendrá que ser negociadas en función del peso de cada partido. Los Abascal crecieron, pero lo hicieron por debajo de sus expectativas. Es el PP de Mañueco la formación que más fortalecida ha salido del 15-M y del ciclo electoral que empezó en Extremadura.
El PP ya sabe que su aspiración de un gobierno en solitario, aunque siga verbalizándolo en público, es una quimera. Tendrá que aceptar la entrada de VOX en el gobierno con una vicepresidencia para Carlos Pollán y tres consejerías. Una de las carteras, posiblemente la de Cultura y Turismo, la más dócil y vistosa del gobierno, recaería también en esa vicepresidencia.
VOX no va a cometer el error de principiante de hace cuatro años, cuando eligió, emulando a Ciudadanos con Francisco Igea, una vicepresidencia carente de contenido, que obligaba constantemente a Juan García Gallardo a participar en la acción de otras carteras para justificar el cargo.
De momento no hay fecha ni plazo para un nuevo encuentro tras la ronda preliminar que impulsó el PP tras los comicios. Ronda que dejó claro que la negociación de Mañueco para gobernar va a ser con VOX, descartando completamente cualquier acuerdo con el PSOE de Carlos Martínez, segunda fuerza del arco parlamentario, con 30 procuradores.
La próxima semana no hay cita fijada entre PP y VOX. Y, más allá de contactos telefónicos, no se esperan los primeros encuentros para ir diseñando el acuerdo de gobierno antes del 14 de abril, fecha de constitución del parlamento. Y luego, como la canción, despacito, para llegar a los momentos clave tras las elecciones andaluzas. Los resultados de esos comicios también ejercerán influencia indirecta sobre el pacto de Castilla y León. Ahí entrarán en juego los litigios tácticos entre Bambú y Génova.
Pero la negociación se llevará en Castilla y León y desde Castilla y León. Los acuerdos los pilotará directamente Mañueco por parte del PP, sin el concurso de la dirección nacional, más allá de lo que quiera implicarla Abascal en su estrategia. Por parte de VOX negociará una comisión de procuradores, tutelados desde Madrid. Aunque no parece probable que desembarquen dirigentes de Bambú como ocurrió en 2022, que era el primer acuerdo de gobierno de VOX y su primera entrada en las instituciones, en medio de la marejada que vivía el PP, con un congreso extraordinario en ciernes tras el golpe de estado contra Pablo Casado por intentar derrocar a Isabel Díaz Ayuso, a la que veía como una seria competidora dentro del partido.
En 2022 fue Kiko Méndez Monasterio, un desconocido por entonces, quien se personó directamente en la negociación del pacto. Eran los albores del éxito de VOX. Y el arquitecto de la estrategia que ha llevado a cotas de constante crecimiento a VOX no tenía el conocimiento de la administración que hoy tienen muchos mandos de VOX, entre ellos Monserrat Lluis, actual secretaria general adjunta. Se estrenó en política en Castilla y León, como alto cargo de la vicepresidencia de García Gallardo, con el que acabó como el rosario de la aurora, a decir de las lindezas que le dedica habitualmente el de Burgos en redes sociales. Pero lo cierto es que era Lluis la que llevaba sobre sus hombros el peso diario de la parte del gobierno que regía VOX. Su trabajo y dedicación le valió que Bambú se fijara en ella y desde entonces su ascenso orgánico ha sido meteórico. Es quien capitanea y tutela directamente las negociaciones en los territorios. Y así será en Castilla y León, pero desde la distancia madrileña.
El PP es consciente de que «los de VOX de aquí agilizarían la negociación, pero es Madrid quien tiene un ritmo más lento y quiere cerrar primero Extremadura y Aragón», señalan fuentes de los populares.
Cortes CyL
La renuncia de VOX a la presidencia de las Cortes la consideran suficiente cesión para no mermar su presencia en el ejecutivo con respecto a 2022, según fuentes consultadas. El PP da por perdidas la cartera de Cultura y la de Agricultura. Y a esas habría que sumar otra, que no tiene por qué ser la de Empleo e Industria, que tantos quebraderos de cabeza dio a los de Abascal en su etapa en el gobierno de coalición.
VOX, como en el caso extremeño y el aragonés, no tiene intención de colocar a ningún procurador en la Mesa de Cortes, órgano que rige el funcionamiento del parlamento. Todos sus esfuerzos se centrarán en la acción de gobierno y la ejecución de las medidas que pactarán con el PP, con la amenaza latente de dejar a Mañueco sin mayoría parlamentaria si se dilatan las acciones pactadas.
La renuncia a los órganos de las Cortes ya la han sugerido en varias ocasiones de forma sutil dirigentes de VOX tras los comicios. Incluso Abascal con su reiterado «no queremos negociar sillones, queremos negociar políticas». Algo más de claridad mostró el pasado martes Iñaki Sicilia, procurador electo por Burgos, y uno de los pesos pesados de la formación en Castilla y León. Pero descartarlo, públicamente, todavía nadie lo ha hecho.
Mañueco no estaba dispuesto a rendir con tanta facilidad como hace cuatro años la presidencia de Cortes, angustiado por la explosión interna de su partido, un resultado decepcionante tras el adelanto electoral y una eclosión sin precedentes en VOX. Pasó de un procurador (2019) a 13 en menos de tres años, sustituyendo en el parlamento el espacio que dejó el desaparecido Ciudadanos.
Ahora sabe que la tiene al alcance de su mano. Incluso sin el apoyo explícito de VOX. El PSOE sólo podría alcanzarla contando con la UPL, además de sumar a Soria Ya o Por Ávila. No parece probable que la UPL vaya a entregar la presidencia al PSOE a cambio de un puesto en la Mesa para Luis Mariano Santos, que es la oferta que ya han hecho. A un año de las municipales, donde los leonesistas se juegan la fortaleza que han recuperado en León, parece un suicidio, a decir por dirigentes tanto de la UPL como del PSOE leonés, aceptar un sillón a cambio de entregar el control del legislativo a un Carlos Martínez que ha protagonizado varios episodios de burla con la identidad leonesa, además del desprecio explícito de su número dos, Daniel de la Rosa, a los leonesistas, que sostienen al PSOE en el gobierno de la Diputación de León. La UPL no está dispuesta a seguir acercándose más al sol del PSOE para no acabar con el síndrome autodestructivo de Ícaro. Y menos al abismo del PSOE de Castilla y León.
Por si acaso, el PP ya ha tentado a Por Ávila, que podría obtener un puesto en la Mesa de Cortes para su único procurador, Pedro Pascual. Un tiro de tres de Mañueco: Garantizarse el control del órgano, asestarle un golpe a Carlos Martínez en su estreno como líder de la oposición y recuperar el legislativo después de siete años. La alianza con Por Ávila, que parece cercana, inhabilitaría cualquier maniobra de los socialistas. Y los abulenses no ven mal el acuerdo, camuflado en una serie de inversiones en la provincia. Tras el domingo de resurrección, las rondas previas darán paso al primer duelo en la pista central de la política de Castilla y León. Al servicio, Mañueco.