EDUCACIÓN
Clases extras a 11.000 alumnos al año
El Plan del Éxito escolar, que cumple su décimo curso, ha contribuido a que casi nueve de cada diez escolares consiga graduarse en ESO y que se reduzca el abandono temprano

Un grupo de alumnos del ‘Jacinto Benavente’ de Zamora-ICAL
Nació con un nombre tan grandilocuente como ambicioso: Plan de Éxito Escolar. Comenzó a ‘gatear’ en el mes de septiembre de 2007 con el objetivo de atajar, mediante clases de refuerzo en horario lectivo o con clases extraordinarias, el fracaso en las aulas de Primaria y de Secundaria y el abandono temprano. Ahora, cuando se está inmerso en su décimo ‘cumpleaños’, los indicadores del sistema educativo muestran que «fue un acierto», según afirma la directora general de Innovación y Equidad Educativa, Pilar González.
Una media de 11.000 alumnos por curso, tanto de Primaria como de Secundaria, han participado en esas clases de refuerzo para no quedarse ‘descolgados’ del ritmo académico y poder aprobar así las dos asignaturas estratégicas que se les ‘atragantaban’: Lengua y Matemáticas. La meta final: pasar de curso.
Y, para ello, la Consejería ha ido implementando medida tras medida, hasta un total de seis, para reforzar aprendizajes en cuatro cursos de Primaria y tres de la ESO. A éstas se les han ido uniendo otras tres, dirigidas a acoger a los alumnos en su tránsito de Primaria a Secundaria, a impartir clases extraordinarias fuera del periodo lectivo a estudiantes de 1º de Bachillerato y a proporcionar un curso preparatorio para las pruebas de acceso a ciclos formativos de Grado Superior. En total, con las nueve medidas, 20.000 participantes al año.
Según los últimos datos disponibles por la Consejería, más del 93% de los estudiantes de 2º, 3º, 4º y 6º de Primaria que recibieron estas clases de refuerzo lograron promocionar al curso siguiente. En el caso de 4º de la ESO, prácticamente ocho de cada diez lograron el título de Secundaria. Con esta ayuda, finalizaron el curso académico con el aprobado o bien consiguieron el título en las pruebas extraordinarias gracias a las clases de refuerzo del mes de julio.
Estas nueve medidas han contribuido, a juicio de González, a que Castilla y León haya vuelto a reeditar su sobresaliente en el Informe PISA, a que casi nueve de cada diez estudiantes (87,1%) se colocara el ‘birrete’ de Secundaria en la promoción 2015-2016 (tres puntos más que hace cuatro años), o a que la Comunidad sea la quinta de España con menor índice de abandono escolar temprano (16,8%).
En sus arranques, Educación puso su mirada en 2º de Primaria. De este nivel educativo, 378 alumnos de 18 colegios contaron en el curso 2007-2008 con un segundo profesor en sus aulas para reforzar conocimientos. El 91% promocionó. Al mismo tiempo, 41 centros públicos de la Comunidad abrieron por las tardes, durante todo el curso, para que 844 estudiantes de 1º de la ESO mejoraran sus rendimientos.
En ese primer año, Educación, además, probó a abrir los institutos todos los sábados de mayo y junio para que 9.546 alumnos tuvieran el refuerzo suficiente como para obtener el título académico. Para quienes no lo lograron, la Consejería les facilitó clases ‘particulares’ a medida durante el mes de julio. 1.917 acudieron a su llamada para preparar las pruebas extraordinarias de Secundaria.
Aquel pilotaje trajo cambios e incorporaciones. Un curso después, Educación iniciaba la experiencia de recibir a los alumnos que llegaban a 1º de la ESO para que su salto al instituto fuera lo más «suave» posible. Se beneficiaron 5.295 de esa ‘acogida’ inicial. Y, también, más de mil asistieron al curso preparatorio para las pruebas de acceso a ciclos formativos de Grado Superior.
Fue en el curso 2012-2013 cuando la Consejería decidió extender estas clases de refuerzo a 831 jóvenes que llegaron a 1º de Bachillerato.
Para «potenciar los buenos resultados», Educación incluyó en el curso 2013-2014 dos nuevas medidas, y de momento las últimas, a su programa de Éxito y las llamó MARE.
No se trata de clases puramente dichas, sino más bien de un «refuerzo», fuera del horario lectivo, para que estudiantes de 4º, 5º y 6º de Primaria y de 1º y 2º de ESO, encuentren un lugar para hacer sus deberes y aprender habilidades de estudio. Va dirigido, según Educación, a «estudiantes procedentes de contextos socioculturales desfavorecidos, con escasa motivación hacia el aprendizaje y retraso escolar significativo».
La Consejería, que ha ido añadiendo medidas, sin eliminar ninguna, apunta que el plan ha permitido aumentar el grado de titulaciones, al tiempo que crecía «la satisfacción» de padres y de alumnos, al «obtener resultados».
Sumar el total de alumnos durante los nueve cursos del programa se antoja complicado, dado que muchos de los estudiantes han podido participar en más de una medida a lo largo de su ‘carrera’ educativa. A esto se añade que la Consejería dejó de contabilizar el curso pasado los resultados de seis de las nueve medidas, ya que, como explica la directora general, los propios centros han asumido ya «de forma normalizada» la realización de ese refuerzo.
En cualquier caso, la iniciativa con mayor participación en estos años ha sido la de 4º de la ESO. Más de 36.000 estudiantes han acudido a clase fuera de su horario para conseguir una ayuda extra para lograr el título. Otros 12.500 fueron a clases en los últimos nueve julios para el mismo fin. Aproximadamente 18.000 menores obtuvieron apoyo para aprobar 2º, 3º, 4º y 6º de Primaria; y 20.000 para superar el primer curso de la ESO. En los cursos que lleva funcionando, la medida MARE ha ayudado a 6.637 menores a superar sus dificultades académicas.
Los centros «caminan» solos ya sin ‘tutelas’
El Plan de Éxito Escolar está «consolidado». Prueba de ello, según asegura la directora general de Innovación y Equidad Educativa, Pilar González, los centros ya «caminan solos». La gran mayoría de las medidas se han integrado de manera normalizada en colegios e institutos y son ellos quienes organizan las clases, sin la ‘tutela’ de la Consejería.
Por este motivo, Educación sólo se ha «quedado con tres medidas». Una, la dirigida a los alumnos de 4º de Secundaria que no han alcanzado en junio la necesaria titulación. Al tener lugar las clases extraordinarias en el mes de julio, «si no lo hace» la Junta es «muy difícil que lo asuman los centros», apunta González.
Las otras dos medidas en manos de la Consejería son precisamente las dos iniciativas de nuevo cuño. Aquellas que tratan de impartir apoyo y refuerzo fuera del periodo lectivo al alumnado de 4º, 5º y 6º de Primaria y de 1º y 2º de Secundaria. «A medida que se vayan consolidando, los centros irán asumiendo esa responsabilidad», añade.