Diario de Valladolid

SUCESOS / VIOLENCIA MACHISTA (Bembibre)

Detenida por simular un secuestro la mujer que denunció a su ex novio

Las cámaras de vigilancia revelan que Vanesa Gesto compró el pegamento que aseguró que su ex pareja le echó en la vagina / Un amigo de la joven confesó que lo convenció para el montaje del rapto en Bembibre

La joven faberana Vanesa Gesto, la semana pasada en la localidad de Bembibe.-J.M.LOSTAU

La joven faberana Vanesa Gesto, la semana pasada en la localidad de Bembibe.-J.M.LOSTAU

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Alicia Calvo
Valladolid

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¿Qué puede llevar a una víctima de violencia de género a simular su propio secuestro para mantener en la cárcel a su ex pareja? La investigación sobre el supuesto secuestro y agresión a una mujer en Bembibre en manos de su ex novio dio ayer un giro tan radical como dramático.

La Guardia Civil detuvo a la joven Vanesa Gesto García por tener indicios de que fingió su propio rapto, ayudada por un amigo suyo, Fernando Voces Abella, que confesó el montaje y también fue detenido.

El juzgado de Instrucción número 5 de Ponferrada la investiga por denuncia falsa y simulación de delito, y posee pruebas de que el pegamento y otros artículos relacionados con los hechos fueron comprados por VanesaGesto el mismo lunes de autos, el pasado 17 de octubre, según informó ayer el Tribunal Superior de Justicia.

La revisión de cámaras de vigilancia de distintos puntos de Bembibre delataron a esta vecina de Fabero, de 36 años, que hace una semana aseguró que su ex, Iván Rico, iba a matarla, y pidió públicamente protección para ella y para su hijo de once años.

Ante los hallazgos de la investigación, el juez decretó ayer la puesta en libertad de Iván Rico. El ex novio de la joven acumula ocho denuncias por malos tratos y cinco ingresos en prisión en el último año por quebrantamiento de órdenes de alejamiento. Estas se suman a otra previa interpuesta por una novia anterior.

Rico ingresó en prisión el pasado jueves por los delitos de detención ilegal y quebrantamiento de condena, dos días después de que Vanesa lo denunciara y asegurara que su ex novio le intentó sellar la vagina con pegamento y enviara a dos hombres a sacarla de su casa en Fabero en la madrugada del martes 18. El magistrado sobreseyó ayer la causa.

Todo tiene su origen en el lunes 17 por la mañana. Iván Rico, de 35 años, quedó en libertad tras pasar el fin de semana detenido por amenazas a Vanesa, a su familia y a su letrada, en contra del criterio de la abogada defensora y de la Fiscalía, que veían «riesgo para la víctima».

Presuntamente profirió los mensajes al día siguiente de salir de prisión por el último quebrantamiento, aunque el juez consideró que los indicios eran «débiles», que los mensajes amenazadores vertidos en las redes sociales habían sido borrados y que con una pulsera telemática «la víctima estaría protegida».

A las cuatro de la madrugada, Vanesa apareció ante la farmacia de Bembibre semidesnuda y pidiendo auxilio.

Ahora parece que el secuestro fue orquestado por la propia joven. Por estos hechos, Vanesa Gesto fue detenida ayer cuando acudió al juzgado a realizar una revisión forense, alrededor de las 11.30 horas.

Desde el principio negó su participación y mantuvo la versión que hasta ahora ha relatado, que fue secuestrada y vejada siete horas después de que su ex pareja saliera de prisión. «No he hecho nada», clamó cuando los agentes le comunicaron que estaba detenida.

Después, en el cuartel de la Guardia Civil, declinó declarar. Hoy pasará a disposición judicial.

En el vuelco de la investigación las cámaras ocupan un lugar decisivo al refutar el testimonio de esta faberana.

Los investigadores disponen de una grabación de la cámara de seguridad de un bazar chino en el que aparece Vanesa a las 19 horas de ese lunes.

En esa tienda, según registra un ticket del establecimiento y se aprecia en los fotogramas, la joven habría comprado cinta adhesiva con la que supuestamente fingió que fue maniatada; unas medias negras, que se cree que sirvieron «para simular que sus captores le taparon ojos», y cuchillos para autoinflingirse las lesiones, según indica el auto del juez Ignacio Santiago Candal Jarrín.

Esta prueba «resulta absolutamente esclarecedora», según consta en el auto de sobreseimiento de la causa por detención ilegal, y apunta a que «no ocurrieron los hechos y que fueron ideados y perpetrados por ella con el único objeto de perjudicar a su ex pareja sentimental y conseguir de nuevo su ingreso en prisión».

Pero no son los únicos fotogramas que dejan en evidencia el relato de la mujer.

El auto judicial también recoge un visionado de las cámaras próximas al domicilio del acusado y a la bodega en la que aseguró que fue retenida y que reconoció porque había estado allí «un montón de veces».

El resultado respaldó la coartada de Iván, que aseguró ante el juez que se pasó durmiendo «de nueve a nueve».

No consta «que circulara ningún vehículo por esa calle entre la medianoche y las 4.30 horas, salvo el camión de la basura».

Los dispositivos de vigilancia situados alrededor de la estación de Adif de Bembibre, donde ella declaró que la dejaron abandonada tras el suceso, reflejan la aparición de un coche negro de tres puertas, similar al que la joven describió.

Sin embargo, no llevó a los investigadores hasta los dos cómplices de los que Vanesa habló. La matrícula de ese coche condujo a la Guardia Civil directa a Camponaraya.

En ese municipio reside el amigo de la detenida, Fernando Voces. Este joven de 26 años confesó su participación en los hechos y, según ha podido saber este periódico, explicó a los agentes que ella lo convenció para ayudarle porque Vanesa «tenía miedo de su ex novio y quería que lo metieran en prisión de forma más permanente».

La Fiscalía incide en que en este tiempo no se encontró a ningún vecino que haya escuchado ruido alguno en el momento en el que se suponía que sucedieron los hechos, «ni los vecinos de Iván Rico ni tampoco los de la denunciante», tal y como figura en el escrito en el que el juez acoge los argumentos del Ministerio Público y los hace suyos para sobreseer la causa contra Rico.

Otro aspecto que llama la atención del fiscal y del juez, que sólo cuestionan la acusación del secuestro y no el historial de maltrato previo, es su dispositivo de protección.

Les «sorprende» que ese lunes la joven «desde las 15.23 horas no tuviese activo el dispositivo telemático que se le había entregado para garantizar su integridad». Su presunto agresor llevaba puesta una pulsera que alerta si se aproxima a menos de 200 metros de ella.

También los alertaron «ciertas contradicciones» en el testimonio de Vanesa, «como cuando afirmó que la luz del portal cuando sucede el supuesto secuestro no funciona, mientras que los agentes de la Guardia Civil comprobaron al día siguiente que funcionaba perfectamente».

Las diligencias fueron practicadas dentro del secreto de sumario, en una investigación en la que se buscaba a dos supuestos cómplices del ex novio.

El caso ha sido muy mediático y Vanesa Gesto relató a varios medios de comunicación los detalles del secuestro que ahora le acusan de inventarse. En su declaración judicial, realizada la semana pasada, la ahora detenida rompió a llorar cuando le preguntaron por los pormenores del suceso y provocó que el juez interrumpiera la vista y tuviera que hacer hasta dos recesos.

Por los delitos de denuncia falsa y simulación la detenida se enfrenta a una pena de entre seis meses y dos años de prisión y hasta 24 meses de multa.

SOLO UN 0,0079% DE LAS DENUNCIAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO SON FALSAS

La presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ángeles Carmona, afirmó ayer que es una «falacia» decir que la mayoría de denuncias por violencia de género presentadas en España son falsas y ha advertido de que es «banalizar un problema terrible». La Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado, presentada el pasado mes de septiembre, revela que entre las 913.118 denuncias por violencia de género que se presentaron en España entre 2009 y 2015, sólo constan 164 casos en los que se incoasen actuaciones por un delito de acusación y denuncia falsa, es decir, en sólo el 0,0079 por ciento de los procedimientos. «Generalizar que un gran número o la mayoría denuncias en España por violencia de género son falsas es una auténtica falacia, no son datos ciertos ni contrastados», aseguró ayer Carmona en declaraciones a Europa Press. Asimismo, precisó que tampoco se puede decir que las sentencias absolutorias sean equivalentes a una denuncia falsa, «ni muchísimo menos», porque en muchos casos las agresiones se producen en la intimidad del hogar y sin testigos, por lo que es difícil llegar a una sentencia condenatoria. No obstante, el 60% de ellas lo son.

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