PALENCIA
El Cristo de Otero que «aterroriza» al obispado
El Festival Internacional de Cortos de Terror de Palencia entregará un trofeo del Cristo en los huesos criticado por «ireverente»

La polémica estatuilla del Cristo de Otero.-E.M.
No entraba dentro del programa de actividades para conmemorar el 50 aniversario del fallecimiento del escultor palentino Victorio Macho. Pero sí quería ser un pequeño homenaje a la figura del artista y a su obra más conocida, el Cristo del Otero, todo un icono de Palencia.
Por eso la empresa Black Clap Producciones, que organiza el Festival Internacional de Cortos de Terror y Cine Fantástico ‘Terroríficamente Cortos’ con el patrocinio del Ayuntamiento de Palencia, pensó que sería buena idea jugar con esa imagen de la ciudad y adaptarla a la temática del certamen. Y por eso le pidieron al artista palentino Óscar Aragón que le echara imaginación y diseñara el trofeo que se entregará a los cortometrajes de terror premiados del concurso oficial de este festival. Dicho y hecho, Aragón le quitó volumen al colosal Cristo de Victorio Macho y lo dejó literalmente en los huesos para estar en la onda de un festival terrorífico, que además de internacional, es el único que hay, hoy por hoy, en Castilla y León con esta temática.
La cosa es que lejos de despertar el pánico, la terrorífica interpretación ha levantado ampollas entre una parte de los palentinos que piden que se retire este trofeo que «aterroriza», pero al mal gusto, y que «desacraliza» la imagen religiosa del Sagrado Corazón que esculpió Macho y que observa a los palentinos desde el cerro del Otero.
Ante la polémica, hasta el Obispado de Palencia quiso dejar clara su postura, lamentando «la desagradable sorpresa» y el «uso irreverente» de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús como inspiradora del trofeo de la quinta edición de este festival. Una imagen «tan querida no sólo por los creyentes sino por todos los palentinos en general» que se ha quedado en la osamenta y con cámara de cine en lugar de corazón en el pecho. Por eso, sin pedir que lo retiren, el Obispado sugirió que «estos hechos» no vuelvan a repetirse, y que todos «sepamos vivir en una sana y respetuosa convivencia».
Una reacción que los organizadores de este festival no se esperaban, porque «en ningún momento hemos pretendido herir la sensibilidad de nadie», explicó Luis Miguel Esteban que además es licenciado en Bellas Artes y recordó que «hay un montón de ejemplos de este tipo de interpretaciones artísticas». Sin ir más lejos, el mismo Victorio Macho tiene dibujos de un Cristo Crucificado en los huesos. Y otro palentino, el artista Abbé Nozal ha pintado más de 20 versiones del Cristo del Otero, ciego, sordo, descolgando el teléfono, con capirote y hasta con paraguas. Versión esta ultima que, por cierto, es propiedad de la Infanta Doña Elena, según confirma el autor.
Por eso los organizadores insistieron en que solo pretendían «unir un elemento diferenciador de la ciudad con nuestro festival y de paso dar a conocer internacionalmente uno de los monumentos más destacados de Palencia». Y eso lamentando que haya trascendido lo más anecdótico de un festival que se celebrará entre el 27 al 31 de octubre en Palencia y que incluye un montón de actividades, algunas tan novedosas como la proyección de un cortometraje sensorial, adaptado a personas con discapacidad visual y auditiva, que además es una experiencia pionera a nivel nacional.
Sin embargo sigue creciendo el número de personas que pide, a través de las redes sociales, que se retire este trofeo. Más de 600 firmas en la plataforma Change.org consideran esta idea todo «un insulto» a los palentinos, y responsabilizan al Ayuntamiento de Palencia del despropósito.
Desde el Ayuntamiento, tanto el alcalde, Alfonso Polanco, como la concejal de Cultura, Carmen Fernández, lamentaron la polémica suscitada, pero aclararon que el Ayuntamiento se limita a apoyar una actividad cultural, que por otra parte consideraron buena para la ciudad, y que en ningún caso participa en la organización del festival. Respetando los gustos de unos y otros, el alcalde defendió el apoyo a este festival, que se celebra coincidiendo con Halloween, como una forma de «dinamizar la actividad cultural de la ciudad» y de responder a los gustos de todos. «Entiendo que haya gente a la que no le guste, pero sé que los organizadores no han querido ofender a nadie», sostuvo, insistiendo en que el consistorio no participa en la organización, y mucho menos en el diseño de las estatuillas, y que su aportación económica se destina a los premios que se entregarán en el concurso de cortos de terror.
El caso es que los organizadores no se plantean retirar de su palmarés a un Cristo tan esquelético que se irá a manos del mejor corto de terror. Y nunca se sabe si la polémica alimentará la trayectoria de un festival que va por la quinta edición y creciendo, a pesar de lo famélico de su trofeo.