Diario de Valladolid

INCIDENTE EN PALENCIA

«Nos condenaron a quedarnos parados en mitad de Palencia»

El maquinista del Alvia Santander- Madrid se paró en Osorno para cumplir sus horas de trabajo

Tren que realizaba el trayecto Santander-Madrid, estacionado en Osorno (Palencia), tras la decisión del maquinista. I-ICAL

Tren que realizaba el trayecto Santander-Madrid, estacionado en Osorno (Palencia), tras la decisión del maquinista. I-ICAL

Publicado por
CAROLINA SAIZ
Valladolid

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Ya lo adelanta el sabio refranero español: ‘en martes, no te cases ni te embarques’. Menos si es martes y trece, como ayer, cuando el Alvia Santander-Madrid dejó tirados a 109 pasajeros en torno a las 21.15 h., a la altura de la localidad Palentina de Osorno, donde el maquinista al frente del tren consumó su jornada laboral sin ningún relevo que lo supliera.

El tren paró de repente y al cabo de un rato, por megafonía, comunicaron que había «problemas técnicos con el tren». De este modo se enteraron los pasajeros del Alvia de que algo no marchaba bien. Pero no fue hasta veinte minutos después cuando un revisor empezó a arrojar algo de luz en lo sucedido.

«El maquinista se ha ido porque su horario ha terminado y no hay más maquinistas disponibles» fue la respuesta del revisor, ante el estupor de los pasajeros, que no daban crédito a la situación, aseguró uno de los viajeros afectados en declaraciones a este diario. «La contestación a todas las preguntas fue un ‘no sé’» que crispó mucho más el ambiente confusión ante la incertidumbre de no saber cuándo ni cómo iban a llegar a sus destinos. «Alboroto» que se prolongó durante dos horas, hasta que Renfe ‘resolvió’ la situación.

Desde la operadora ferroviaria aseguran que se «ofrecieron comidas y bebidas a los afectados», cosa que desmienten los mismos. «Sólo se nos dio derecho a una bebida por persona, que además llegó tarde, a medianoche», señaló este viajero, quien además añadió que «sin motivos aparentes» este ofrecimiento no se efectuó «hasta que no apareció la Guardia Civil», a pesar de la espera.

Poco después, ya pasada la medianoche, se empezaron a fletar los autobuses. El que partió primero se encargó de llevar a su destino a los viajeros con destino Palencia y Valladolid. El segundo transportó a quienes se encamiban a Madrid, que llegaron a las tres de la madrugada a Chamartín, estación prevista, cuatro horas más tarde de lo estipulado en el billete. «Para más inri a esas horas el metro ya está cerrado, por lo que la mayoría tuvimos que ampliar el gasto encargando taxis a nuestra propia cuenta», apuntó el pasajero.

No obstante, «nos vamos a quejar todos y nos van a tener que reembolsar el billete de tren y que pagar el taxi», apuntó indignado. «Lo que me parece mal es el tiempo que se tardó en solventar la situación, dos horas es excesivo», a lo que agregó que es «una falta absoluta de responsabilidad que cabe esperar de una empresa como Renfe, y más de un supuesto servicio de alta velocidad, como es el Alvia».

Este mismo pasajero reveló además que sólo hubo diez hojas de reclamación disponibles para 109 afectados, por lo que menos del 10% de los presentes pudo efectuar su queja en el momento, algo inverosímil en un tren que mínimo–según la serie– puede transportar a más de dos centenares de usuarios.

Una respuesta «no adecuada» al incidente, apuntó el viajero, a lo que añadió que «tendrían que haber sido más precavidos y más rápidos», y el no ser así denotó la «falta de control y prevención para estas situaciones», por lo que este uduariono dudó en tachar de «muy poco profesional» a la principal operadora ferroviaria de España. Algo «incocebible» para una empresa que precisamente este año cumple su 75 aniversario.

Este pasajero de Madrid, autor de los tuits, disculpó sin embargo al maquinista, que según él «hizo bien porque no estaba dentro de su horario y probablemente no le pagarían esas horas. Es abusivo». Además, afirmó que, «de otro modo el cansancio podría haber repercutido en su trabajo y haber arriesgado la vida de todos».

Por otra parte, este viajero confesó que en momento sintió estar «condenado a quedarse ahí parado». Algo que concuerda con las declaraciones del secretario de Organización del Sindicato de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), que aseguró durante la mañana de ayer que el maquinista «avisó de la circunstancia al centro de gestión», lo cual reiteraron fuentes del comité de empresa de Renfe en Cantabria. «Al no recibir respuesta», el maquinista decidió cesar su jornada en Orsono, agregan desde UGT.

El secretario aseguró que se trata de algo «excepcional» y que sin embargo «no se debe a la falta de maquinistas», a pesar del proyecto de ampliación de maquinistas que Renfe aún no ha puesto en marcha, según señaló la propia operadora.

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