Sucesos
El choque con un buitre derribó la avioneta
La investigación sostiene que el ave colisionó contra la hélice de la aeronave en la que fallecieron el dueño del aeródromo de Pajares de los Oteros, su mujer y sus dos hijas / La salida de Alicante se produjo con una hora de retraso sobre el plan

Accidente aéreo en Cuenca.-El Mundo de Castilla y León
Un buitre fue lo que causó el derribo de la avioneta que pilotaba el dueño del aeródromo de Pajares de los Oteros (León), Rogelio Fernández.
La investigación, según confirmó el propio sargento de la guardia civil de Cuenca al socio de Rogelio Fernández en el aeródromo leonés y a la propia Subdelegación de Gobierno de León, sostiene que «casi con toda seguridad» el ave chocó contra la hélice, solo tiene una delantera, de la avioneta en la que fallecieron Rogelio Fernández, su mujer María Inocencia San Juan y sus dos hijas, Elisabeth y Yolanda de 25 y 21 años, respectivamente.
Según la propia investigación, el estado en el que quedó la hélice, en la que además habrían aparecido algunos de los restos del buitre, es lo que hace que prácticamente se confirme la colisión con el ave como la causa del trágico siniestro. En cualquier caso todo sigue abierto a la espera de que se cierre la comisión de investigación de accidentes aéreos.
Después de recibir el impacto, el avión se quedó si motor lo que provocó su precipitación inmediata y posterior incendio contra la serranía de Cuenca, en el cerro de los Rabadanes, un paraje de la localidad de Beamud a 50 kilómetros al este de la capital conquense y situado en las proximidades del embalse de La Toba, concretamente en el kilómetro 23 de la CM-2105, según informaron desde la Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha.
Hasta el lugar de los hechos se trasladó uno de los hermanos del fallecido, que con 50 años era el menor de tres, todos ellos de Jiménez de Jamuz (León) aunque residían en La Bañeza y propietarios de la constructora ‘Los Chavetinas’.
El fatal accidente, tal y como publicó este periódico, se produjo en el trayecto entre el aeródromo de Muchamiel (Alicante) y el de Pajares de los Oteros.
Una hora más tarde
Según el plan de vuelo, en el que siempre figuraron cuatro personas –los cuatro miembros de la familia fallecidos–, tenían prevista la hora de salida desde Alicante para las dos de la tarde del sábado, pero finalmente lo hicieron con una hora de retraso, a las 15.12. La llegada a Pajares de los Oteros se preveía para las 17.42 horas. A las 16.58, según el parte del centro de operaciones de la Guardia Civil de Cuenca, el avión ya se había estrellado y posteriormente incendiado en el cerro de los Rabadanes.
La persona que realizó el aviso al 112 señaló que vio la avioneta y posteriormente escuchó un fuerte impacto. Rápidamente se activó el protocolo y hasta el lugar de los hechos se desplazó personal sanitario desde la capital conquense en helicóptero medicalizado.
En el operativo también participó la Policía Local de Cuenca, Policía Nacional, Guardia Civil, una dotación del Parque de Bomberos de la capital conquense, compuesta por cinco agentes, y la Central de Incendios Regional.
El viaje de ida de Pajares hacia Alicante, donde tenían previsto recoger un coche que teóricamente iban a traer de vuelta la mujer y la hija pequeña, la familia lo realizó ese mismo sábado, según el plan de vuelo que consta en la torre de control del aeropuerto de León.
La salida se fijó para las nueve de la mañana, aunque finalmente volaron desde Pajares a las 9.25 horas, con una duración del trayecto de dos horas y media, con lo que aterrizaron en el aeródromo de Muchamiel a las doce menos cinco de la mañana.
En un primer momento, todas las informaciones apuntaban a solo dos fallecidos, Rogelio Fernández y su hija mayor. Incluso, el primer parte oficial de la Guardia Civil conquense habla de al menos dos cadáveres calcinados. Pero, ya a partir de las once y media la familia, según las fuentes consultadas por este periódico, se temió lo peor, a la vista de las numerosas llamadas a la madre y la hija pequeña, sin recibir respuesta alguna.
El sentimiento de consternación por la tragedia recorrió rápidamente La Bañeza, donde residía la familia, y en Jiménez de Jamuz y Cebrones del Río, lugares de nacimiento de Rogelio Fernández y María Inocencia San Juan, respectivamente.
«La noticia ha supuesto un palo paraLa Bañeza», aseguró ayer a este periódico el alcalde de La Bañaza, José MIguel Palazuelo, quien esperaba a la confirmación oficial de las cuatro muertes, para la declaración de tres días de luto oficial.
«Rogelio era muy conocido y emprendedor, que por encima de todo era una gran persona, que trabajaba en proyectos uno tras otro», afirmó Palazuelo. Algo en lo que coincidían muchos ayer en las calles de una localidad, que vuelve a teñirse de luto apenas un mes después del fallecimiento del policía nacional Isidro Gabino San Martín Hernández en el atentado contra la embajada de España en Afganistán el pasado 11 de diciembre.
Castilla y León
El coche tuvieron que dejarlo en el aeródromo de Alicante al no poder arrancarlo por la batería
felipe-ramos