Diario de Valladolid

Los comienzos de la democracia, Luis Aznar haciendo memoria

Dos semanas frenéticas

Protagonista de lujo de la Transición como miembro de la UCD y posteriormente del CDS, el leonés Luis Aznar, en la actualidad senador del PP, relata en su último libro ‘Haciendo Memoria’, prologado por Juan José Lucas, los primeros años de democracia en una provincia como León, con una idiosincrasia particular y problemas que aún siguen vigentes, como la minería y la autonomía leonesa. En este extracto del libro, Aznar, que participa esta tarde a las 20.00 horas en un acto de presesentación en el hostal San Marcos, aborda las semanas previas a la constitución de los ayuntamientos.

El autor con Rodolfo Martín Villa.-El Mundo

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En la región no importaba nada lo que pasaba en el Ayuntamiento de León, enfrascados como estábamos en fijar nuestra postura de cara a la Junta de Castilla y León, así que aproveché para obtener la bendición al pacto del comité sin mayor discusión, con el único compromiso de informar.

La gestión diaria del pacto la tenían que hacer los números uno y yo, que estaba en León más tiempo, les acompañaba siempre que las negociaciones regionales lo permitían. La prensa ya estaba tras el rastro y, por más que intentamos llevarlo con sigilo, periodistas avezados como Chencho, Martínez Carrión o Fernando Aller publicaban columnas en las que se anticipaba la posibilidad de que alguna operación se estuviese fraguando. La Agenda iba a marcar a un ritmo frenético la actividad de las próximas dos semanas, era lo que quedaba para la constitución de los ayuntamientos y los contactos se multiplicaban.

LUNES 15 DE JUNIO

Viajé a Madrid con Carlos Sánchez Reyes para reunirnos con Caso y comenzar a diseñar la estrategia en la región. La idea inicial era dejar gobernar a AP, obteniendo nosotros la presidencia de las Cortes. Comenté la posibilidad del pacto de León y, en principio, se aceptó.

MARTES 16

Me reuní con Villalba y con Iñaqui para contarles lo hablado en Madrid Villalba nos dice que ellos siguen firmes y los concejales electos están como locos con la música. Nos intercambiamos los programas para elaborar uno conjunto que sirva de guión para el Ayuntamiento. Además, Daniel me llama para contarme que el PSOE regional quiere reunirse con nosotros. Yo había recibido otra llamada con el mismo objetivo.

MIÉRCOLES 17

Comí en Valladolid con Plácido Sánchez Ceballos, que era nuestro contacto con el PSOE debido a su amistad y a la colaboración estrecha que tenía con Dionisio Llamazares, presidente de las Cortes. También se sientan a la mesa el propio Dionisio, Isaías Herrero, secretario de la mesa de las cortes, y Tomás Rodríguez Bolaños.

Me exponen que ellos se reunirán el viernes para crear una comisión negociadora y que de las conversaciones que están manteniendo se deduce que están dispuestos a poner encima de la mesa todo, incluida la presidencia de la Junta de Castilla y León. El partido está dividido y hay un malestar grande con Juan José Laborda. Les aclaro que nuestras negociaciones las tenemos que hacer Daniel y yo conjuntamente y quedamos para vernos después de que ellos constituyan la comisión negociadora. En León Iñaqui, Villarig y Villalba siguen trabajando sin problemas y se intenta vincular el pacto de León a Valencia de don Juan, Astorga y Villadangos. A mí no me gusta porque son problemas distintos, pero lo importante es seguir avanzando.

JUEVES 18

Se reúne en Valladolid nuestro comité regional. Daniel y yo les contamos los contactos mantenidos. Nadie tiene una idea clara y las opiniones son para todos los gustos. En un comité como este la decisión más acertada es quedar a la espera de acontecimientos y en contacto con Madrid.

La instrucción de Daniel a los presidentes es evitar hacer declaraciones y prudencia, mucha prudencia.

VIERNES 19

Cerramos con Antonio Rey y con Pedro Vizcay el programa de la Diputación y el discurso que haremos en la constitución de la misma. A pesar de ser tan diferentes hay buen entendimiento entre ellos. Con Carlos Morais y los concejales de los tres partidos intentamos cerrar un borrador de programa para el Ayuntamiento de León. El ambiente de trabajo entre ellos empieza a ser de equipo. Hay que calmar al líder Villarig porque termina creyendo que ha ganado por mayoría absoluta.

SÁBADO 20

Aprovechando que los diputados nacionales están de fin de semana quedamos a pasar la tarde en Valsemana en casa de Manuel García, para elaborar una explicación argumentada del pacto y dar el visto bueno al programa que han elaborado los concejales. Asistimos José Luis y yo con Carlos y Manolo García. Mario no aparece y la cena con nuestras mujeres se convierte en un cúmulo de especulaciones. ¿Habrá marcha atrás por parte de los populares?

DOMINGO 21

Nos reunimos Daniel y yo en Tordesillas con Jesús Quijano y Juan Antonio Lorenzo. Ellos son los encargados de negociar por parte socialista. La reunión, con comida incluida, se prolonga toda la tarde y hacemos un análisis completo de la situación regional.

La tesis es que se ha producido una división del voto progresista y que hay que proceder a una construcción regional evitando los errores que su gobierno ha cometido. La propuesta es ir a un pacto de progreso en toda la región sin forzar situaciones en ayuntamientos pequeños. Quedaría negociar los importantes flecos de quién encabezaría el pacto y cuál sería el reparto, pero el compromiso de estudiarlo en los órganos correspondientes queda en pie y una nueva reunión también.

LUNES 22

Entramos en la semana definitiva. A media mañana Guillermo y yo recogemos las credenciales de procuradores.

Iñaqui y yo nos reunimos con Mario Amilivia y con Villarig, les comentamos la táctica a seguir y Mario está de acuerdo. Me llama José Ramón Caso y me explica la situación nacional con AP. Hay pactos en ayuntamientos importantes que pueden condicionar nuestras negociaciones con el Partido Socialista. Quedamos en enviarles un programa de mínimos para que lo estudien, pero en ningún caso les facilitaremos la labor dándoles todo hecho. Seguiremos en contacto y atentos a los acontecimientos.

MARTES 23

Día complicado. Como con Plácido y le indico cómo están las cosas y las noticias que tenemos de Madrid en relación con Alianza Popular. Somos amigos y tengo confianza como para mostrarle mi pesimismo respecto al posible pacto de progreso.

Daniel y yo informamos en la sede de Valladolid de la marcha de las negociaciones y anticipamos que vamos a tener el primer contacto con José María Aznar esa misma tarde. El desconcierto preside la reunión, con voces partidarias de pac- tos con unos y con otros. Es difícil mantener la calma en una situación como esta. Dependemos de muchos factores y casi todos externos. Una vez tranquilizados los ánimos, nos dirigimos a Tordesillas, donde tenemos el primer encuentro con Aznar y Miguel Ángel Cortés. No me gusta, están convencidos de que el pacto está en su mano y prácticamente no plantean ni la necesidad de negociar. Nos limitamos a un intercambio de programas y a fijar la fecha del lunes para la última reunión. Salgo de allí ‘encabronado’. Saben más de lo que dicen y tanto Daniel como yo, estamos convencidos de que hablan directamente con Madrid.

El resto de la semana transcurre cerrando el programa de León y atendiendo los pactos de los ayuntamientos más pequeños. Se ha constituido el Grupo Parlamentario y la decisión es que el senador autonómico sea José Luis Sagredo. Daniel y yo compartiremos portavocía y él será el presidente del Grupo. Durante el fin de semana somos conscientes de que vamos a pactar con Aznar. El Ayuntamiento de Madrid está en juego y Agustín Rodríguez Sahagún pesa mucho.

LUNES 29

Se acerca el momento de la verdad. Todo parece claro pero la realidad es que lo tenemos prendido con alfileres. Villarig es un manojo de nervios, exige mi presencia y eso no es posible, yo tengo que hacer ‘doblete’ en Valladolid. Durante ese día se produce un hecho que podía dar al traste con todo el planteamiento: el fallecimiento del marido de María Dolores Otero. El entierro, se celebrará el mismo día de la elección del alcalde y, aparte de la pérdida, todo el mundo duda de lo que hará María Dolores.

Yo comienzo comiendo en Valladolid con Jesús Quijano para explicarle la decisión del partido en relación con el pacto. Madrid tiene demasiado peso político y ha inclinado la balanza. Jesús, aparte de un político de primer nivel, es una magnífica persona con la que desde entonces he mantenido una excelente relación. Entiende nuestra postura tanto como la lamenta. Ambos intuíamos que si Aznar se hacía con el poder en Castilla y León, el asunto sería para largo. Así fue.

Mi siguiente cita es la reunión definitiva con Aznar, Cortés y Arroyo. Nuevamente en Tordesillas, acudimos Daniel y yo acompañados de nuestro candidato, Carlos Sánchez Reyes. No hay demasiada discusión. Ellos saben de antemano que tienen el pacto en la mano y a nosotros nos toca vestir el santo. La reunión se celebra en una oscura habitación del Parador habilitada para nosotros. Los participantes parecemos relajados, pero la procesión va por dentro. A ellos les fastidia tener que hacer aquella representación y a nosotros, que somos los teóricos ganadores, también. En el fondo saben que ponemos en sus manos un gobierno que podía haber sido nuestro y se nos está escapando una oportunidad que seguramente no regresará. Miguel Ángel Cortés, el más comunicativo, lleva la voz cantante. Solo de vez en cuanto interviene Aznar y yo le doy la réplica. Daniel no está para muchas bromas y no es hombre de pelea. Pasamos rápidamente por los aspectos que no íbamos a pactar y entramos a redactar el acuerdo antes de que nos dejaran una máquina de escribir en el parador para pasarlo a limpio.

El acuerdo es claro y dice:

1. Votar ambos Grupos Parlamentarios, en primera votación de la sesión constitutiva de las Cortes de Castilla y León, la candidatura de D. Carlos Sánchez Reyes a la Presidencia de la Mesa de las Cortes.

2. Votar ambos Grupos Parlamentarios, en sendas primeras votaciones para elegir Vicepresidentes y Secretarios de la Mesa de las Cortes, a los candidatos de Alianza Popular.

3. El Grupo Parlamentario del Centro Democrático y Social se compromete a garantizar que D. José María Aznar, como candidato del Grupo más votad, sea elegido en segunda votación Presidente de la Junta de Castilla y León.

A. Respaldando la candidatura en las consultas que estatutariamente ha de evacuar con los Portavoces de los Grupos Parlamentarios el Presidente de las Cortes.

B. Manteniendo conversaciones previas a la sesión de investidura sobre las líneas básicas del discurso programático del candidato.

C. Absteniéndose en la primera y segunda votación de la sesión de investidura.

Este acuerdo no se divulgará salvo acuerdo de ambas partes o por incumplimiento del mismo por alguna de las dos.

Aznar añade de su puño y letra una cláusula que garantizase la elección de los miembros de la Mesa en caso de que el PSOE quisiera votar a los candidatos del CDS. Firman el texto los dos presidentes y quedamos en que el resto de los aspectos del programa los discutiríamos Miguel Ángel Cortés y yo. Nos estamos despidiendo cuando Aznar me coge del brazo y me lleva aparte.

- Espero que no hagáis ninguna tontería en León. No hay la más mínima posibilidad de que ese pacto salga adelante, me dice.

- Puedes estar tranquilo, en León no hacemos nunca tonterías. Supongo que lo tienes todo controlado, contesto justo antes de que él tuerza el bigote en una mueca que quiso ser una sonrisa y nos despidamos.

Arranco el coche casi sin despedirme de los demás. Iñaqui y los concejales me están esperando en casa de Villarig. Los acontecimientos del día, ponen en serio peligro nuestra operación y la seguridad de Aznar me hacía sospechar que ellos estaban trabajando duramente para que nada sucediera. Llego a casa del Villarig ya de noche y aquello parece un auténtico funeral y no por el marido de María Dolores. Villarig, Trapiello; Iñaqui, Zapatero y Villalba estaban esperando a que llegáramos Mario y yo para tomar una decisión.

Les cuento que he estado con Aznar y que se opone al pacto rotundamente. Los concejales de Alianza están decididos a seguir adelante incluida María Dolores, que ha llamado a Villarig para garantizarle su presencia y su voto.

Es Zapatero, en ese momento, el que plantea la necesidad de obtener el permiso de Txiqui Benegas. En Madrid tenían miedo que fuera un embarque y quedasen en ridículo.

- Llámale, le digo.- Sí, pero hablas tú con él, contestó.

Saca la agenda y marca el número. Al momento estoy yo hablando con Benegas, al que no conozco de nada, garantizándole que el CDS está en la operación y todos los cabos atados. Nos saludamos y le paso el teléfono a José Luis que sigue explicándole los detalles. Tenemos dos de tres. Falta Mario que está tardando en llegar, como siempre, y nos está poniendo los nervios de punta a todos. Yo no quiero que se produzca una ruptura entre los concejales y el presidente del Partido Popular.

Al final llega acompañado de Miguel Pérez Villar. Les ponemos al corriente y Pérez no se cansa de decir una y otra vez: “Aquí el único que saca provecho es el pequeño”. El pequeño soy yo, pero ellos obtienen la alcaldía, el PSOE regresa al grupo de gobierno y León hace desaparecer al cacique. Todos juntos ganamos y solo uno pierde.

Dejamos atados todos los extremos de la votación y nos vamos a descansar. A la mañana siguiente no me había terminado de duchar y suena el teléfono de casa. Es José Ramón Caso. Me pregunta cómo está el asunto del Ayuntamiento y se lo explico. Me contesta que no se va a poder hacer. Subo el tono de voz y le contesto que ya está hecho, que lo hubieran pensado antes. Me ordena que esté localizable en la sede del partido, que estoy poniendo en peligro otros pactos en algunos ayuntamientos. ¿Y el mío qué?

Cuelgo y obedezco... A mi manera...

Me voy a la sede y me siento con Carlos Viloria a esperar una llamada que no se iba a producir porque habíamos desconectado todos los teléfonos.

Entre tanto en el Ayuntamiento la expectación es máxima. Los mismos que habían sacado en hombros al alcalde están hoy dispuestos a sacar a hostias a los concejales. La policía no puede con la avalancha. La presencia de María Dolores Otero, enlutada pero firme, es el primer indicio de que la cosa no va a ir bien para Morano.

Comienza el escrutinio y la tensión va subiendo de tono hasta que se contabiliza el voto que da vencedor a Villarig. Los independientes abandonan el salón y se arma la ‘marimorena’.

Las emisoras de radio retransmiten aquella increíble sesión y yo lo sigo entre divertido y emocionado. Los concejales logran salir después de unas horas retenidos entre una lluvia de huevos y de insultos. Los trajes nuevos, comprados para la ocasión, directos a la tintorería. La posterior comida de fraternidad convierte en anécdota toda la tensión vivida. Comienza una etapa nueva en el Ayuntamiento de la capital. Se ha demostrado que la soberbia en política no es buena consejera y que nunca es conveniente escupir hacia arriba.

Las explicaciones que a lo largo de meses tuve que dar en todas partes no hicieron que cambiase de opinión sobre el pacto. Con la perspectiva del tiempo estoy convencido de que en León cambiaron las cosas con aquel efímero gobierno mu- nicipal que, en los meses que duró, hizo una buena gestión para la ciudad y, a pesar de los constantes sobresaltos que provocó la personalidad del alcalde, la experiencia mereció la pena.

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