Íscar ensalza la “figura humanista integral” del psiquiatra y escritor Fernando Colina
La Diputación de Valladolid entrega el premio a la Trayectoria Artística 2025 por “su carrera excepcional”

La Diputación de Valladolid entrega el premio a la Trayectoria Artística 2025 al psiquiatra y escritor Fernando Colina
El presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, destacó la figura del psiquiatra y escritor Fernando Colina, quien “representa la figura del humanista integral, un perfil escaso y necesario”, capaz de demostrar que esta rama sanitaria y la literatura “no solo son compatibles, sino que se alimentan mutuamente”. Así lo trasladó durante la entrega, en el Palacio de Pimentel, del Premio Trayectoria Artística Provincia de Valladolid, en su edición de 2025, al también ensayista y cronista vallisoletano, según recogió Ical.
En su fallo, el jurado decidió, por unanimidad, conceder el premio “por su carrera excepcional como ensayista, escritor, columnista, conferenciante y editor”, cuya obra “ha enriquecido el patrimonio cultural de Valladolid y ha contribuido al desarrollo literario universal”. También, por su labor en Cuatro Ediciones, sus publicaciones innovadoras, sus reconocimientos en el ámbito de la psiquiatría crítica y su compromiso con la difusión de la memoria cultural vallisoletana, que “lo convierten en un candidato idóneo para este galardón, que celebra su excelencia intelectual y su impacto en la comunidad”.
En su intervención, el presidente de la Diputación señaló que este galardón reconoce “una vida dedicada al pensamiento, a la literatura y al humanismo”, a una figura que “ha enriquecido el patrimonio cultural y que ha transformado la manera en la que entendemos la salud mental y la sociedad”. Íscar subrayó que, frente a la tendencia a compartimentar las vidas y clasificar a las personas por su oficio, “en Fernando Colina estas etiquetas resultan insuficientes”, ya que él encarna “la figura del humanista integral, un perfil escaso y necesario”.
“Eres una persona que ha dedicado toda su vida al conocimiento, la cultura y el cuidado de las personas. Tu trayectoria puede resumirse en una palabra que une todas tus facetas: la escucha, una virtud necesaria en estos tiempos, tanto escuchar al paciente antes del diagnóstico, a la persona, y escuchar para comprender. Así has ejercido la medicina, has construido tu obra y eres una persona decisiva”, abundó Íscar.
El presidente, que tuvo un recuerdo para la persona fallecida esta tarde en accidente de tráfico en Peñafiel, recordó que, como psiquiatra, Colina “fue una figura clave en la modernización de la salud mental en la provincia”, ya que impulsó durante casi dos décadas, al frente del antiguo Hospital Psiquiátrico Doctor Villacián, “una reforma fundamental al dar el paso de un modelo de aislamiento a uno de atención humana y moderna”.
Referencia nacional
Esa vocación por el cuidado del otro, apuntó Íscar, es la que se encuentra en su literatura, una obra como ensayista, escritor, cronista y editor que, a través de su labor en Cuatro Ediciones, “ha sido fundamental para el desarrollo literario universal, pero siempre con un ojo puesto en su tierra”. Por ello, concluyó, el premio reconoce tanto su excelencia intelectual como “su compromiso inquebrantable con la difusión de la memoria cultural vallisoletana”. Su trayectoria lo sitúa, expuso, como un “referente nacional en el pensamiento crítico y humanista dentro de la psiquiatría”.
Vallisoletano de nacimiento, Fernando Colina es uno de los psiquiatras más reconocidos del país y una figura clave en la modernización de la salud mental en la provincia.
Dirigió durante casi dos décadas el antiguo Hospital Psiquiátrico Doctor Villacián, hoy convertido por la Diputación en un centro asistencial para personas mayores, etapa en la que impulsó una atención más humana y acorde con la reforma psiquiátrica.
En su intervención, Colina destacó que este premio tiene un “carácter suplementario” por provenir de la empresa que le ha dado trabajo; y mostró su respeto, “compartido por antiguos compañeros”, a la Administración provincial, que “supo tolerar nuestras aspiraciones sobre este colectivo y la libertad que merecían”. Una relevancia, añadió, que permitió a su equipo “desarrollar servicios e implementar plantillas”, aunque aprovechó la oportunidad para matizar que “no fue igual el trato cuando de la Diputación que cuando se trasladó el servicio al gestor sanitario”, pues tras el cierre del psiquiátrico, continuó su labor como jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Río Hortega, donde compaginaba su actividad clínica con una intensa faceta como ensayista y docente.
Colina, que particularizó este apoyo en el expresidente de la Diputación Ramiro Ruiz Medrano, al frente de la institución durante 18 años, admitió sentirse “desconcertado” por que, “siendo psiquiatra, sea premiado por este concepto”. “Solo encuentro un motivo convincente, que es la de servir desde mi supuesto arte del intento de devolver la palabra a los locos y rescatarlos del silencio al que la sociedad los tenía castigados en los manicomios”, puntualizó.
En este sentido, consideró que “de ser esto un arte”, ahí sí se vería representado, momento que aprovechó para alabar a esas “personas extraordinarias, de brillante discernimiento”, quienes ayudan a “mantener vivo este fuego llamado palabra”. “A ellos he dedicado mi tiempo, bien empleado en hacer el trazo con estas personas, demostrando que lo que nos asemeja es mucho más que lo que nos separa”, incidió.
Sin embargo, apeló a otras “dos destrezas que hay que cultivar”, y que son “complementarias”, como son el “arte de no intervenir y el primor de escribirlo”. “Lo suyo no es un enfermedad, sino una falta, una ausencia, mala suerte…”, comentó Colina, quien asumió reconocerse también en él. “Sueño con que este galardón que recibo premie mis esfuerzos, por no hacer nada”, resumió, entre las risas de las autoridades, familiares y amigos presentes.
El jurado, presidido por la diputada de Cultura, Yolanda Burgoa, contó con la presencia del exconsejero de Sanidad Antonio Sáez Aguado, quien se encargó de leer una glosa dedicada al premiado, además de los periodistas Francisco Alcántara Martínez y Antonio García Encinas, además de Paz Malfaz, jefa del Servicio de Cultura de la Diputación de Valladolid, que actuó como secretaria.
Creado en el año 2006, el premio Trayectoria Artística Provincia de Valladolid tiene por objeto distinguir y resaltar el trabajo de aquellas personas, grupos e instituciones vinculadas a la provincia cuya labor u obra de creación artística haya contribuido a enriquecer y ensanchar el Patrimonio Cultural de la provincia. Asimismo, busca reconocer los méritos de las personas naturales de Valladolid o con estrecha vinculación a ella, que hayan contribuido al desarrollo artístico o literario universal en el marco de las Bellas Artes y la Literatura.
La Diputación de Valladolid ha concedido este premio en anteriores ediciones a Ana Jiménez (2006), Pedro Zuloaga (2007), Félix Cuadrado Lomas (2008), Godofredo Garabito Gregorio (2010), Roberto Domínguez (2011), la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción (2013), el grupo Candeal (2015), Ángel Marcos (2017), Antonio Sánchez del Barrio (2019), Jesús Urrea Fernández (2021) y Diego Fernández Magdaleno (2023).