PUEBLO A PUEBLO | Tamariz de Campos hace un llamamiento
El pueblo de la purpurina de Valladolid busca vecinos: "Que vuelvan"
Tamariz exhibe la escultura apodada como Don Purpurino que se quitó de Fuente Dorada por polémica
De los 84 censados, diez son niños pequeños pese a que no disponen de casi servicios.

Marcelo se refugia del sol junto al ayuntamiento. A la derecha, la estatua de Don Purpurino.
A Tamariz le separan 53 kilómetros de Valladolid capital y, sin embargo, posee algo que otros municipios más cercanos no tienen: un pedacito de la ciudad en la principal plaza del pueblo. Y no un elemento cualquiera, sino uno que se hizo muy famoso en Fuente Dorada, que tiene que ver con una combinación de purpurina y escándalo, y del que están «orgullosos».
Situado en un altozano, Tamariz de Campos exhibe una estatua repudiada por algunos vallisoletanos ‘escandalizados’ por un posible diseño erótico y por la última capa de color que le dieron. La treintena de vecinos que pasea por las calles de este pueblo de Tierra de Campos de Valladolid en invierno pasa a diario al lado de la escultura que se bautizó popularmente como ‘Don Purpurino’. Está en el Corro de San Antón y representa al dios griego Hermes, con una antorcha en la derecha y un pergamino enrollado en la mano izquierda.
Vista desde un lateral a muchos en 1949 les parecía que el documento suponía una ofensa a la moralidad porque bien podría asemejarse a una forma fálica. Pero no sólo por ‘impúdica’ la rechazaron y fue objeto de burlas en Valladolid capital, la ocurrencia de bañarla en un dorado excesivo para que encajara con el nombre de la céntrica plaza la defenestró definitivamente. En los soportales empezó a resonar el apodo y comenzaron a apodarla con sorna como la de ‘Don Purpino’.
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El entonces alcalde de Tamariz aprovechó la oportunidad (en 1953) de hacerse con la escultura. Lo que son las cosas, esa purpurina, lejos de estar mal vista en este pueblo vallisoletano, se ha convertido en la actualidad en un valor patrimonial. «Es una seña importante de Tamariz. Tenemos una parte pequeña de Valladolid. Nadie tiene una estatua como Don Purpurino que haya estado antes en una plaza como Fuente Dorada. Nos gusta y estamos contentos de tenerla aquí», comenta el actual alcalde, Eduardo Robles.
Más niños de lo habitual
El regidor es uno de los 84 empadronados en este pequeño municipio de Tierra de Campos que cuenta con otra curiosidad: la inusual proporción de niños inscritos en el censo. «Habrá diez niños de menos de seis años empadronados. Es increíble y parece mentira que un pueblo tan pequeño como Tamariz tenga tantos». Entre ellos, se encuentran precisamente los hijos de Eduardo, Luca y Lianne, de uno y cuatro años. «Hay mucha gente de nuestra quinta casada hace cuatro o cinco años con niños. Somos bastante gente de los 31 a los 45», expone para explicar este insólito fenómeno.
Sin embargo, no gozan del santo grial de los pueblos: un colegio. Y es que la falta de servicios –tan sólo disponen de un bar y la venta de alimentación es ambulante– provoca que muchos de los empadronados pasen gran parte de su tiempo en la vecina Medina de Rioseco.
Llamamiento
Para revertir la soledad del pueblo y mitigar en la medida de lo posible el hachazo de la despoblación, Tamariz busca «nuevos vecinos» y hace un «llamamiento para conseguir más habitantes».
«Como en otros lugares, la gente se va haciendo mayor y se va yendo a Valladolid, me gustaría que toda esa gente que se marchó y no volvió que vuelva. También hay muchas casas vacías y estamos a sólo media hora de Valladolid. Hay gente que tardará más de su casa a Fasa Renault que desde Tamariz porque yo estuve trabajando allí y tardaba 35 minutos», esgrime para tratar de captar la atención de quien se plantee el cambio a la vida rural.
«Con todas las casas que hay cerradas, muchas se podrían vender, y si la gente fuera consciente de lo que tiene en Tamariz no lo dejaría», sostiene Eduardo. «Es calidad de vida. Tienes Rioseco a cinco minutos», defiende con el sueño de que más población significara más opciones en Tamariz. No disponen de tienda propia, sólo de un taller mecánico, regentado por Jesús, «de Rioseco».
Un bar y un taller, los únicos negocios
Comparten panadero itinerante con otros pueblos de la zona, igual que frutero. Sí hay un bar. «Menos mal», apostilla. Lorena, empleada municipal, es la encargada de abrirlo. Se llama El camino, porque por allí cruza el Camino de Santiago de Madrid. «Abre por la tarde entre semana para que según terminemos de trabajar echemos una parlada. Y el domingo, después de misa, se sube también», señala Eduardo. La plaza del Ayuntamiento está en lo alto y la mitad de las antiguas escuelas se dedican al consultorio médico y la otra mitad al bar.
Las bodegas han sido tradicionalmente otro atractivo del pueblo, pero su disfrute ya es residual: «Prácticamente están en desuso porque somos poca gente. Me acuerdo cuando era pequeño y las peñas las hacían en las bodegas», apunta sobre una infancia en un Tamariz más ajetreado. Llegó a tener 561 vecinos en 1950 y unos pocos más (607) si nos retrotraemos a mucho antes, a 1857. «Los veranos de cuando teníamos 10 y 12 años jugando al escondite o a lo que fuera eran vida», subraya Eduardo, que trabaja en Tamariz «en la ganadería, de lo que vive sobre todo el pueblo».
Objetivo: restaurar el Palacio
Entre las infraestructuras del lugar, un campo de fútbol con canastas, dos parques, dos iglesias (aunque sólo una de ellas habilitada) y el palacio, un edificio que desean recuperar. «Nos encantaría rehabilitar El Palacio y hay una asociación formada para conservarlo porque tiene potencial». La asociación Hispania Nostra, que vigila el patrimonio, alerta de la necesidad de restaurarlo y relata su pasado real: «Se dice que fue residencia de la reina aragonesa Doña Leonor».
El paisaje lo embellecen las esclusas del Canal de Castilla y la laguna de Tamariz, cuya restauración la Junta licitó este mes de marzo con una inversión total estimada de 189.105 euros, financiada con cargo a los fondos Next-Generation. Además de sus fiestas patronales (el 8 de septiembre por la Virgen del Camino), celebra un festejo singular en honor del veraneante. «Un fin de semana de agosto aprovechamos que hay más gente para hacer una fiesta con esa razón».
El alcalde insiste en el llamamiento a nuevos vecinos: «Tamariz sin gente no es nada». Y aporta razones por las que trasladarse a esta localidad terracampina: «La tranquilidad, la paz. Parece que te trasladas a otro lugar. El tiempo no se mide con el reloj, sino con lo que haces. Te subes a la parte alta y parece que miras al infinito».

Ramón, Consuelo, Eduardo y Montse con su perrito Coco en el Corro de San Antón, delante de la escultura de Purpurino.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Palacio de Los Lara.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Esclusa número 7. Ramal de Campos.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Teleclub de Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Cayo Trigueros, vecino que es dificil no encontrártelo paseando con su perro Rocky
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Pintura mural realizado por lasa mujeres que participan en el Aula de Cultura.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Vistas desde el mirador donde se juntan los vecinos cuando afloja el calor.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Interior de la iglesia de San Pedro.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Imagen de La Virgen del Castillo, patrona de la localidad.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Edificio en El Corro de San Antón con escudo de La Inquisición.
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Zona deportiva en el Corro de San Antón.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Escultura de Purpurino
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Palomar del Señor Gonzalo.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Ermita de Nuestra Señora del Castillo.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Eduardo Yagüe, médico de familia, se dispone a abrir el consultorio.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Borja Sánchez viene desde Cercedilla haciendo el Camino de Santiago, pasando por delante de la iglesia de San Pedro.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

José María, panadero ambulante, vende una barra de pan a María Ángeles.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Miguel Ángel Arnaz espera la llegada del médico.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Cayo le reta a Marcelo para que le resuelva alguna de sus múltiples adivinanzas delante del Ayuntamiento
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Portada Renacentista de la iglesia de San Juan que data del siglo XVI.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Esclusa número 7 del Canal de Castilla. Ramal de Campos.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Ruinas de la iglesia de San Juan.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Carlos con dos lechazos de la granja La Florida.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Calle Varillas.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Eduardo Robles, alcalde de la localidad sostiene un cordero de pocos días en su explotación ganadera La Florida.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Marcelo Escudero se refugia del sol junto al ayuntamiento.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Palacio de Los Lara.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Observatorio Ornitológico de La Laguna
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Cementerio.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Tamariz de Campos
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Raúl Arribas con Fátima Brenes matrimonio que lleva diez años viviendo en Tamariz con sus dos hijos.
Tamariz, el pueblo de la purpurina de Valladolid

Alexandra, Polaca afincada en Tamariz pasea con Marta Monsalve, agricultura.