PUEBLO A PUEBLO | FOMBELLIDA
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid con un tesoro 'de casa en casa'
Fombellida hace honor a su nombre ‘fuente bella’ y posee más de una docena de fuentes: una por cada 14 vecinos
Una cruz de la Iglesia de San Antolín, ahora expuesta en Peñafiel, fue cuidada por los vecinos "de casa en casa"

Fombellida, el pueblo de las mil y una fuentes. En la imagen superior, una vecina en la fuente de piedra de la iglesia.
Para romper el tópico de la imagen de Castilla asociada al secano ahí está un oasis y no un espejismo. En Fombellida hay más probabilidades de tropezar con una fuente que con cualquier otro elemento patrimonial.
Este pueblo de Valladolid, enclavado en el Valle del Esgueva, rinde honor a su nombre y sus raíces: su denominación deriva de ‘fuente bella’ y tiene la singularidad de que tocan al menos a una por cada 14 vecinos.
Fombellida es el pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid. El agua exuda por sus poros: innumerables artificios que sacan el agua en piedra, mármol y otros materiales brotan en el casco urbano y en el entorno natural del término municipal. Las hay de todas las formas y alturas. Algunas diseñadas expresamente, como la de la plaza de San Antolín, y otras las ha pulido el paso del tiempo.
Objetivo: un inventario de fuentes
«El objetivo más inminente es elaborar un inventario de las fuentes y ya venimos potenciando mucho su rehabilitación», anuncia el alcalde, Víctor Alonso. «Le damos mucha importancia a las fuentes por la raíz del nombre, hasta tal punto que hemos hecho una fuente nueva en honor y recuerdo de todas las personas que han hecho tanto por Fombellida y a los orígenes del pueblo», explica.
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A falta de la cifra exacta, sí saben que cuentan con un gran número de ellas: dentro el casco urbano hay cinco y fuera, en los caminos y alrededores, «otras siete seguro y a lo mejor alguna más». Al menos 12 en una localidad de 175 habitantes.
Una torre singular y un tesoro
Las curiosidades de este municipio no terminan con los chorros de agua que emanan de estos preciados bienes. La iglesia de piedra dedicada a San Antolín, «del siglo XVI y construida sobre una más antigua», tiene la peculiaridad de su torre. «No es una torre al uso, termina en balconada, como si fuera una terraza y es llamativo», apunta el regidor.
También está relacionada con una historia contada a lo largo del tiempo sobre una cruz muy valiosa. «La Iglesia posee una cruz de gran valor, que era guardada de casa en casa, por la responsabilidad de custodiarla, hasta un momento en el que la junta parroquial decidió llevarla al museo de Arte Sacro de Peñafiel, donde quien quiera puede contemplarla». Aunque en momentos especiales la trasladan temporalmente al pueblo.
Los hallazgos arqueológicos no escapan a este municipio del Esgueva. Se encontraron restos de tumbas medievales, no demasiado grandes, que «indican que antes hubo un poblado», precisa Víctor Alonso.
El ‘cauce’ del agua también marca el verano de Fombellida, aunque con un diseño más funcional y lógicamente sustancialmente más amplio que el de las fuentes: la piscina de este pueblo de Valladolid supone todo un incentivo para vecinos, visitantes ‘estivales’ y lugareños de localidades cercanas. Un imán que sus habitantes aprecian generando en torno a ella en verano multitud de actividades de ocio para esos ‘nuevos vecinos’ que llegan en este tiempo. «Es un gran atractivo», comentan.
El bar de la piscina cada año suele gestionarlo alguien distinto y este será el turno de Jorge. Junto con la pista de pádel, que Alonso señala que fue «una de las primeras de la provincia en abrirse» y el parque que dispone hasta de tirolina forman el triángulo de ofertas lúdico deportivas.
Durante el áspero año, con unas calles mucho menos paseadas y una calma como tónica general debido a la despoblación crónica, el ritmo lo marcan la farmacia de Nieves, una sola tienda, una carnicería y el bar ‘La flor del Valle’, que llevan desde hace varios años, cuando se trasladaron de Madrid, Ana y Rubén. En él también hay hueco para la música en directo con múltiples conciertos. Aunque la conexión con fibra óptica se ha tornado como un elemento fundamental para que el día a día aquí tenga más posibilidades.
El pueblo es eminentemente agrícola, con algo de ganadería aunque cada vez menos.
Una de las opciones por las que se decanta Fombellida para intentar atraer población es el alquiler de viviendas. Tienen seis en arrendamiento, unas permanente y otras temporales.
La ‘casa del maestro’, que ya hace demasiado que no tiene colegio para que ningún profesor imparta clase, se ha rehabilitado para una vivienda en el piso de arriba, la tienda de Angélica que sobresale por su repostería abajo y la carnicería de Manel en otra parte de también del piso bajo.
Tradición de bodegas
El barrio de las bodegas es otra marca de identidad de Fombellida. «Ha habido siempre una tradición importante vinculada al vino y su elaboración y se mantienen las zonas de bodegas, viñedos y merenderos como puntos de encuentro».
Llenos están durante las fiestas por San Antolín el 2 de septiembre, que comparten con Medina del Campo y Palencia.
Y si no, ya saben, las fuentes de Fombellida está ahí, listas para sus vecinos de siempre y también para los nuevos.

Plaza de Fombellida con la gran fuente al fondo a la derecha.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Plaza de San Antolín en Fombellida con su fuente como protagonista.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Henar, Sergio y Víctor en una de las plazas con una fuente.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Mural de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Soledad, José Luis, Rosa, Pilar, Amelia, Marimar, Víctor, Andrés, Chelo, Pedro, Leocadio y Virgilio delante de la iglesia de San Antolín.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Pascual Gómez entra en su bodega.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Antonio Aragón pasea por el pueblo.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Pilar Aguado con Estrella Frutos, trabajadora social de La Diputación.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

María Teresa Mieres con Leocadio Beltrán salen de su casa en la plaza Mayor.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Virgilio, José Luis y Pedro descansan en un banco de la calle del Barco.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

La señora Escudero vuelve de su paseo matinal.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Piscina municipal de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Piscina municipal de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Río Esgueva a su paso por Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Zona de las bodegas en Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Tirolina en el parque de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Izaskun pinta la fachada de su casa familiar.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Azucena y Chelo preparan la Ermita del Santo Cristo del Amparo para la fiesta y el traslado del Cristo.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Ermita del Santo Cristo del Amparo en Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Iglesia de San Antolín en Fombellida. J.M.LOSTAU
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Amelia Cabezón en la puerta de su casa. Plaza del Congreso.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Entrada bodega abandonada de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Zona de las bodegas de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Andrea Moreno, trabajadora de la tienda de alimentación Obrador del Esgueva atiende a Pedro López.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Soledad Aragón y Leocadio Beltrán espera su turno para comprar el pan.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Amado Ruiz con su R4 de 1984.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Víctor Alonso, alcalde de Fombellida, delante de el Ayuntamiento.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Fuente en la calle Mayor de Fombellida.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Rosa en el interior de la iglesia de San Antolín.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Henar Morchón y Sergio González en el jardín de su casa.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Mariachi y Ana en la terraza del bar La Flor del Valle.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Silvia Asensio patina en el parque delante de la pista de padel.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Pascual Gómez y Pedro toman un vino en la bodega de Pascual.
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Un ciclista circula por la carretera de Tórtoles.
El pueblo de las mil y una fuentes de Valladolid

Cementerio de Fombellida.