Diario de Valladolid

FERIA Y FIESTAS DE LA VIRGEN DE SAN LORENZO 2025

La autora del polémico cartel de fiestas de Valladolid confiesa ahora que lo hizo con inteligencia artificial

Virginia Guadarrama reconoce el empleo de la IA después de días de polémica y de ser señalada por el sector de diseñadores

La confesión pone contra las cuerdas el cartel de las ferias y la decisión de retirarlo

Virginia Guadarrama junto con el polémico cartel de las fiestas de Valladolid.

Virginia Guadarrama junto con el polémico cartel de las fiestas de Valladolid.ICAL

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La polémica sobre el cartel de las Fiestas de Valladolid escala a un nuevo nivel. Virginia Guadarrama, la autora de la obra seleccionada para la feria de la Virgen de San Lorenzo 2025, ha reconocido el uso de inteligencia artificial en la creación de la imagen. La confesión no surge de una iniciativa propia, sino como respuesta a la presión y las acusaciones de plagio y uso de tecnología por parte de la comunidad de diseñadores e ilustradores, un colectivo que ha examinado la pieza con lupa desde su presentación. Esta confesión pone ahora en una posición difícil al propio Ayuntamiento y su decisión de retirar el cartel, ya que la autora defiende con firmeza la legalidad de su método y la originalidad del concepto.

El debate se centra en las bases del concurso. Guadarrama argumenta que su obra es "inédita y personal". Explica que el proceso partió de bocetos a mano, fruto de una idea concreta desde el inicio. Para la digitalización de estos bocetos recurrió, tal y como apuntó en un comunicado remitido a Europa Press, a una funcionalidad de inteligencia artificial de Adobe Express. Es más, la autora justifica esta elección por su condición de "autodidacta" en las técnicas de dibujo y diseño digital. 

Para la autora, fue una herramienta de apoyo, un medio para trasladar una visión, no la fuente de la creatividad. Subraya un punto clave: las bases de la convocatoria, de participación abierta a cualquier ciudadano, "no se prohíbe de forma expresa el uso de la inteligencia artificial en ningún momento del proceso creativo". 

Si las reglas no se incumplieron, la decisión de anular el premio podría carecer de soporte legal. La situación genera un problema para el jurado, que seleccionó la obra sin conocimiento alguno sobre su método de elaboración. Rocío Anguita, portavoz de Toma la Palabra, confirmó a este periódico que si se retirara ahora el premio, se caería "en prevaricación". Además, comentó que "el jurado no conocía si las imágenes estaban hechas con inteligencia artificial". 

La autora detalla su flujo de trabajo para rebatir la idea de una creación automática. Afirma que la elección del concepto, la estructura y la paleta de color fue una decisión planificada. Su intención era "buscar evocar la estética de los vitrales tradicionales, reinterpretados con un lenguaje más contemporáneo", por eso seleccionó "colores vibrantes y contrastados para trasmitir energía, celebración y diversión".

Tras usar el soporte de IA para generar una base visual, el trabajo final, según su comunicado, se completó en el programa Adobe Illustrator. Allí, tal y como comentó, realizó la composición definitiva, el refinamiento de las formas, el ajuste de las proporciones y el equilibrio visual. Incluso atendió a modificaciones de formato y texto que solicitó la organización tras la selección de su proyecto como ganador.

Un punto de fricción es el momento de la comunicación de que su diseño había resultado ganador. Guadarrama sostiene que, en cuanto supo que su propuesta era la elegida, informó "abiertamente" sobre el proceso creativo que utilizó. Insiste en que no hubo ocultación. Sin embargo, esta comunicación se produjo después del veredicto, una vez que la polémica ya había comenzado a tomar cuerpo en redes y foros profesionales. 

Con su explicación, Guadarrama intenta mover el foco del debate. Habla de la convivencia con los avances tecnológicos, "del presente y el futuro del diseño". Además, pide una reflexión sobre el uso de nuevas herramientas en el arte y en las convocatorias públicas. Expresa su "respeto" por el trabajo de los profesionales del diseño y la ilustración, cuya formación admira, pero al mismo tiempo defiende su derecho a crear con los medios a su alcance. 

Su comunicado finaliza con una llamada a devolver la atención a la celebración de las fiestas de la Virgen de San Lorenzo. No obstante, sus palabras han conseguido el efecto contrario: la polémica, lejos de cerrarse, se ha reabierto con más fuerza. Ahora no solo se juzga una imagen, sino las reglas del juego, la ética en la creación y la validez de una decisión municipal que parece haber quedado en jaque.

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