ADICCIONES: LA CULTURA DEL CUIDADO FRENTE A LA CULTURA DEL DESCARTE

"No se puede dejar a un paciente en la calle por no curarse de su adicción"

Las expertas del primer ciclo Padre Gago de ‘Encuentros para el Diálogo’ reclaman "un abordaje integral" para que las personas con adicciones "recuperen la autonomía"

María Paz de la Puente, Irene Carvajal, Elsa González, Pablo Lago y Fermina Alonso del Teso en la Casa Revilla.ICAL

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«No se puede dejar a un paciente en la calle por no curarse de su adicción». Fermina Alonso del Teso, responsable de la Unidad de Patología Dual del Hospital Universitario Río Hortega, defendió la necesidad de buscar alternativas para quienes no responden al tratamiento. La especialista en Psiquiatría participó este jueves en el primer ciclo Padre Gago de Encuentros para el Diálogo, titulado 'Adicciones: la cultura del cuidado frente a la cultura del descarte'. En el acto, celebrado en la Casa Revilla, también intervino María Paz de la Puente, directora general de la Fundación Aldaba. La sesión estuvo moderada por Pablo Lago, director de El Mundo de Castilla y León.

Alonso del Teso insistió en que los pacientes necesitan recursos adaptados a su situación, especialmente cuando la adicción coincide con un trastorno mental. En estos casos, el tratamiento puede requerir la intervención de distintos profesionales y una atención que continúe cuando el recurso inicial deja de funcionar. Por ello, defendió que ningún paciente debería quedarse sin una alternativa asistencial cuando el tratamiento inicial no da resultado. También alertó del desgaste de las familias, que muchas veces asumen una carga que no pueden soportar solas. «No se puede descargar en una familia el tratamiento de un paciente drogodependiente porque hay un límite en el que sucumbe», señaló.

La coordinación entre los servicios de salud mental y los recursos específicos para tratar las adicciones fue otro de los asuntos abordados durante el encuentro. La patología dual plantea dificultades añadidas, ya que la dependencia y el trastorno mental necesitan una respuesta conjunta. Para la psiquiatra del Río Hortega, es importante que la atención no se interrumpa cuando una persona no consigue avanzar como se esperaba y que se busque un recurso adecuado a sus necesidades.

Por su parte, María Paz de la Puente defendió «un abordaje integral» que tenga en cuenta no solo el consumo, sino también las circunstancias personales, familiares y sociales de cada paciente. En algunos casos, explicó, la adicción está relacionada con el «vacío existencial, la soledad y la desesperación». Por eso, dijo, la recuperación no consiste únicamente en abandonar una sustancia, sino también en «recuperar la autonomía y encontrar un sentido a la propia vida». Para facilitar esa recuperación, subrayó, es necesario contar con apoyo profesional y familiar durante todo el proceso.

La directora de la Fundación Aldaba también alertó sobre la normalización del alcohol entre los jóvenes. «El alcohol no es otra liga», advirtió, al recordar que su consumo puede tener consecuencias graves desde edades tempranas. Según explicó, algunos menores de 13 años atendidos en programas de prevención han llegado a urgencias por intoxicaciones etílicas. La facilidad con la que el alcohol, tal y como expuso, está presente en el entorno cotidiano puede contribuir a que se reste importancia a sus riesgos.

En Valladolid, Proyecto Hombre desarrolla desde hace 15 años un programa gratuito de prevención acreditado por la Junta de Castilla y León. La iniciativa atiende cada año a unos cien menores y a sus familias. La intervención no se centra solo en el alcohol o el cannabis. Los profesionales también encuentran problemas relacionados con la violencia familiar, el abuso de las pantallas, las conductas autolíticas y las ideas suicidas.

Esta realidad, explicó De la Puente, obliga a mirar más allá del consumo y conocer qué está ocurriendo en la vida de cada adolescente. La prevención, según expuso, pasa por detectar las dificultades a tiempo, implicar a las familias y ofrecer apoyo antes de que los problemas se agraven. La respuesta, puntualizó, debe ajustarse a cada caso porque las circunstancias que rodean a un menor pueden ser muy distintas de las de otro.

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Ambas ponentes coincidieron en la necesidad de garantizar una atención continuada y coordinada, con recursos adaptados a cada persona y apoyo durante su recuperación.