Diario de Valladolid

MOVILIDAD

Los patinetes achatarrados en el depósito por infracciones se duplican en Valladolid

En lo que va de año ya han sido destruidos 41 VMP porque sus dueños no los han reclamado o no han pagado

Patinetes en el depósito municipal de Valladolid.

Patinetes en el depósito municipal de Valladolid.P.M.

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Los patinetes eléctricos que traspasan la puerta del depósito municipal de Valladolid por infringir la normativa no siempre consiguen salir de las instalaciones, ubicadas junto al camino Viejo de Simancas. Igual que ocurre con cualquier otro vehículo, si sus propietarios no los reclaman o no abonan el correspondiente precio de retirada, se convierten en chatarra y, en lo que va de año, han pasado ya por la ‘trituradora’ 41 ejemplares.

La cifra dista mucho de la registrada en años anteriores y refleja que los casos prácticamente se han duplicado desde que la Policía Municipal tiene registro de este tipo de dispositivos y, sobre todo, desde que empezara a sancionar al amparo de la denominada ‘Ordenanza Municipal Reguladora del uso de los ciclos y vehículos de movilidad personal y de la movilidad por carriles especiales de tráfico rodado en Valladolid’.

Porque, antes de la entrada en vigor de esta normativa –en octubre del año pasado–, ya llegaban patinetes eléctricos al depósito situado junto a la VA-30, pero los datos facilitados por el área de Seguridad y Vialidad del Ayuntamiento evidencian que los expedientes se han disparado en estos últimos meses. Baste comprobar que en 2024 se tramitaron 26 achatarramientos de estos vehículos sobre dos ruedas, en 2025 hubo un total de 21, y en lo que va de 2026 ya han pasado por este proceso 41.

En total, 88 patinetes eléctricos destruidos en diferentes lotes, que representan el 12% del total de los 714 que han acabado en el desguace con acceso por la calle Padre Bernardo Hoyos. Teniendo en cuenta esos 88, los 41 achatarrados en la presente anualidad acaparan prácticamente la mitad de los aplastados en este periodo de siete años.

Parece razonable pensar que el alza del número de casos se justifica por el uso cada vez más extendido de estos dispositivos como opción de desplazamiento por la ciudad, y porque ahora existe una ordenanza que regula de forma específica su utilización y establece normas de circulación.

En concreto, hasta la aprobación de la ordenanza municipal de Valladolid, que habla explícitamente de ciclos y VMP (vehículos de movilidad personal), la legislación de referencia para proceder a la retirada de un patinete de la vía pública y a su posterior tratamiento residual se basaba en un Real Decreto que hacía alusión al término ‘vehículo’, en genérico.

Ahora en la capital vallisoletana ya hay un artículo específico que regula la retirada de los patinetes y bicicletas de las calles en tres casos: «Cuando constituyan un peligro o dificulten la circulación de vehículos o personas, o el funcionamiento de algún servicio público; cuando dañen o causen deterioro del mobiliario urbano; y cuando se presuma su abandono», en referencia en este último caso a la permanencia en el mismo lugar durante más de un mes o cuando se observen desperfectos que impidan su uso, por ejemplo si le faltan las ruedas.

En total, desde el año 2019 hasta la actualidad han entrado 714 patinetes eléctricos en el depósito municipal de Valladolid y, de ellos, casi un tercio están fechados en los últimos meses, pues hay 202 casos registrados desde que entró en vigor la ordenanza.

Huelga decir que no todos los patinetes que llegan a las instalaciones de El Peral terminan convertidos en un amasijo de aluminio, acero y plástico –una vez se descontaminan–, pues la mayoría de los propietarios se acerca a por ellos y se los lleva de vuelta a casa, previo abono del pago correspondiente. Para calcular el desembolso hay que tener en cuenta que la retirada cuesta 23,72 euros y a esa cantidad fija hay que sumarle 0,21 euros por cada hora de permanencia en el depósito. Es decir, 4,41 euros por cada día que permanezca allí custodiado, igual que ocurre con las bicicletas.

Según la información facilitada por el área de Seguridad y Vialidad del Ayuntamiento de Valladolid, de esos 202 patinetes que han entrado en el depósito a lo largo del año, 67 ya han sido retirados por sus dueños. Puesto que 41 ya han sido pasto de la chatarra, se desprende que aún hay 94 aparcados en las instalaciones municipales, a la espera de que alguien los reclame (y pague) o de ser destruidos.

Algunos, de hecho, ya tienen la 'soga al cuello', pues en una reciente notificación del Ayuntamiento hay un listado con 19 patinetes que serán sacrificados porque ha pasado el plazo reglado sin que nadie los haya reclamado.

«Se presumirá racionalmente su abandono por haber transcurrido más de dos meses desde que los mismos se encuentran depositados en el Parque Municipal tras su retirada de la vía pública por la autoridad competente», reza al respecto el Real Decreto sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a motor y Seguridad Vial. Si un mes después de la notificación a los dueños (o de la publicación de un anuncio por imposibilidad de otra vía de notificación) éstos no se acercan a por él «se procederá a su tratamiento como residuo sólido urbano». Es decir, se aplastarán y destruirán.

Respecto a los motivos de entrada en el depósito, la Policía Municipal de Valladolid aclaró que hay dos grandes causas: por sanción administrativa –no tener seguro en vigor, no estar registrado en la DGT, circular sin casco, no tener la edad requerida para conducir un VMP–, o porque la inspección de transportes determina que está manipulado y, por ejemplo, sobrepasa la velocidad permitida.

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