Diario de Valladolid

La Universidad se rebela ante la IA y las nuevas formas de aprender

Pilar Garcés defiende en la apertura de curso la universidad como espacio para debatir y pide financiación / Mañueco anuncia que el lunes se podrá solicitar la gratuidad en la matrícula

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, participa en el acto de apertura del Curso Académico 2026-2027 de la UVa junto a rectora de la Universidad de Valladolid, Pilar Garcés

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, participa en el acto de apertura del Curso Académico 2026-2027 de la UVa junto a rectora de la Universidad de Valladolid, Pilar GarcésMiriam Chacón

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Tres meses después de su toma de posesión como primera rectora de la principal institución académica de Valladolid, Pilar Garcés volvió este viernes al Paraninfo de la UVa en el solemne acto de apertura del curso 2026-2027 en las universidades de la Comunidad. Como entonces, lo hizo en compañía del presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y del consejero de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, Juan Carlos Suárez Quiñones, entre otras autoridades presentes, como el alcalde Jesús Julio Carnero.

Un acto protocolario, amenizado por las voces de la compañía residente Il Gentil Lauro, que tuvo un carácter reivindicativo en los discursos de la rectora y del responsable del ejecutivo regional, encargado de cerrar el acto.

Las intervenciones de Pilar Garcés y de Alfonso Fernández Mañueco llegaron tras la entrega del Premio Consejo Social 2026 al catedrático de Producción Vegetal Felipe Bravo Oviedo y tras la lección inaugural a cargo del catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Javier Álvarez Martín, titulada El futuro de la esperanza de vida.

Fernández Mañueco y Garcés entran en el Paraninfo

Fernández Mañueco y Garcés entran en el ParaninfoMiriam Chacón

«También las instituciones necesitan saber envejecer», proclamó Pilar Garcés prolongando el eco de la anterior intervención. «Y una Universidad con siglos de historia como la nuestra sabe que longevidad no significa inmovilidad: durar exige renovarse, adaptarse y ser capaz de seguir encontrando una razón para estar presente en cada tiempo», subrayó la rectora de la Universidad de Valladolid al comienzo de su discurso, en el que lanzó una pregunta fundamental en estos tiempos en los que la Inteligencia Artificial se proyecta, cuestionando el orden vigente, sobre no pocas esferas de la vida: «¿Qué sería de nuestra sociedad si no existieran las universidades?».

«La Universidad era el lugar en el que se custodiaba el conocimiento, donde se generaba y desde donde se transmitía de una generación a la siguiente. Hoy esa premisa ha cambiado radicalmente. El conocimiento circula a una velocidad y con una amplitud inimaginables hace apenas unas décadas. Está disponible en múltiples formatos, atraviesa fronteras y disciplinas y puede adquirirse desde prácticamente cualquier lugar. A ello se suma ahora la inteligencia artificial, que no solo facilita el acceso a la información, sino que está transformando nuestra manera de buscarla, interpretarla, producirla y aprender. En este nuevo escenario, la Universidad ya no puede justificar su existencia simplemente porque posea el conocimiento o porque tenga la capacidad de transmitirlo», reflexionó la rectora de la Universidad de Valladolid.

Una imagen del acto de apertura, al que asistieron el alcalde de Valladolid y el consejero de Universidades

Una imagen del acto de apertura, al que asistieron el alcalde de Valladolid y el consejero de UniversidadesMiriam Chacón

Garcés volvió a lanzar otra pregunta al Paraninfo, cuestionando qué se perdería si las instituciones académicas dejaran de existir mañana. Era tiempo para reivindicarse pensando en quién formaría a los profesionales del futuro o pensando en qué lugar alternativo encontraría la sociedad para hacerse preguntas necesarias para seguir avanzando.

«Nos daríamos cuenta muy pronto de que las universidades forman buena parte del entramado, casi invisible, que hace posible el funcionamiento de una sociedad avanzada. Están detrás de los profesionales que nos curan, que educan a nuestros hijos, que diseñan nuestras infraestructuras, que administran justicia o que desarrollan las tecnologías que utilizamos. Están detrás de descubrimientos que transforman nuestras vidas y también de miles de avances pequeños, silenciosos, acumulativos, sin los cuales el progreso simplemente no se produciría», proclamó la primera mujer rectora de la casi ocho veces centenaria Universidad de Valladolid.

Las universidades, defendió, hacen mucho más que formar en una disciplina. Así, si no existieran, la sociedad perdería algo «más difícil de medir». «Perderíamos lugares en los que miles de jóvenes se encuentran con personas distintas a ellos. Lugares en los que aprenden una disciplina, pero también a discutir una idea, a defenderla con argumentos, a descubrir que estaban equivocados y a cambiar de opinión. Lugares donde se investiga, se conversa, se crea, se duda, se discrepa y se aprende con otros. Una sociedad sin universidades no sería solamente una sociedad con menos conocimiento. Sería una sociedad donde no se piensa, y pensar tiene un inconveniente: estropea algunas convicciones excelentes».

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, participa en el acto de apertura del curso académico.

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, participa en el acto de apertura del curso académico.Miriam Chacón

Pero si Pilar Garcés defendió el «valor insustituible» de las universidades, también reclamó cambios «para seguir siendo necesarios». Se apoyó en datos que, dijo, no pueden ignorarse, pues demuestra que «está cambiando la manera de aprender»: nueve de cada diez estudiantes utilizan ya herramientas de IA y más de uno de cada cuatro acude menos a clases desde que las utiliza.

«¿Por qué debería un estudiante querer venir a la Universidad?», volvió a preguntarse la rectora de la UVa. Para justificar el encuentro, advirtió, se ha de ofrecer algo que aún no da la tecnología. «La conversación. El contraste. La pregunta inesperada. La discusión de una idea. El laboratorio, la clínica, el taller y el trabajo de campo. El encuentro con quien lleva años investigando aquello que nosotros estamos empezando a comprender. La posibilidad de equivocarnos delante de otros y aprender de ello. El contacto con quien sabe más que nosotros y también con quien piensa de manea diferente. Y algo todavía más difícil de medir: la experiencia de pertenecer a una comunidad de conocimiento», expuso la catedrática de Filología Inglesa.

Formar profesionales y ciudadanos para afrontar los desafíos que plantea y planteará la sociedad es la misión de las universidades de Castilla y León, proclamó Garcés antes de dirigir su mensaje reivindicativo en otra dirección –el habitual, ya, en cada apertura del curso académico–: una «financiación suficiente, estable, previsible y sostenible que permita a las universidades planificar a medio y largo plazo». «Una institución con ocho siglos de historia, como la nuestra, debería poder permitirse, al menos, planificar algo más allá del próximo presupuesto. Formar y estabilizar una plantilla, rejuvenecerla; mantener infraestructuras científicas; sostener grupos de investigación; acometer la transformación digital; adaptar nuestros campus; internacionalizar nuestras titulaciones o impulsar nuevas formas de enseñanza son decisiones cuyos efectos se extienden durante muchos años. Por eso necesitamos un marco de financiación que acompañe esa misma perspectiva temporal», reclamó Garcés antes de reconocer «el esfuerzo importante» que ya realiza la Junta de Castilla y León en ese sentido.

Antes de recordar la existencia de un plan extraordinario de inversiones que garantiza 125 millones de euros, hasta el 2031, para instalaciones estratégicas, Fernández Mañueco recogió el guante y manifestó su deseo de «buscar un marco más estable» de financiación. «Vamos a impulsar con fuerza nuestro sistema universitario», aseguró el presidente de la Junta de Castilla y León antes de enumerar una serie de argumentos que, según dijo, ya lo hacen más atractivo, como la reciente implantación de algunos «Grados estratégicos».

Uno de esos argumentos es la gratuidad de la primera matrícula para aquellos estudiantes empadronados en Castilla y León que vayan a cursar sus estudios superiores en alguna de sus universidades públicas. El próximo lunes, 21 de septiembre, se hará pública la convocatoria para acogerse a dicha medida. «Queremos que nuestros jóvenes estudien, trabajen y desarrollen su proyecto de vida en Castilla y León», aseguró el presidente de la Junta antes de asegurar que «darán prioridad a conectar el conocimiento universitario con el tejido empresarial» de la Comunidad.

Fernández Mañueco recordó que en los últimos años se han rebajado los precios de las matrículas; concedido más becas, con incrementos en su cuantía y una mayor variedad en las modalidades; y se han aumentado las plantillas de unas universidades que hoy ofrecen 393 grados, 327 másteres y 117 doctorados en su oferta económica conjunta.

El responsable del ejecutivo regional –que reclamó al gobierno central una PAU única que garantice, entre otras cuestiones, «la igualdad de oportunidades y la seguridad jurídica para todos los estudiantes»– quiso presumir de datos: el curso comienza en Castilla y León con un incremento del 9% en el número de alumnos de nuevo ingreso y un 37% de los alumnos que cursan estudios presenciales procede de fuera de la Comunidad, que es, dijo, la segunda en España por su capacidad para atraer a estudiantes de Grado de fuera y la tercera en cuanto a estudios de Máster.

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