Diario de Valladolid

ENFERMEDAD DE NEWCASTLE

Castilla y León reclama 215 millones de vacunas contra la crisis sanitaria avícola que estalló en Valladolid

Pino aborda con los laboratorios ubicados en la Comunidad la garantía de suministro y defiende un "mando único" ante las emergencias de sanidad animal

La Junta establece una zona de restricción adicional en zonas de Ávila, Segovia, Salamanca, Valladolid y Zamora

Granja avícola.

Granja avícola.JAVIER LASTRAS

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Valladolid

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La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental reforzó este miércoles la coordinación con los laboratorios fabricantes de vacunas frente a la enfermedad de Newcastle para asegurar un suministro estable de aproximadamente 215 millones de dosis anuales y proteger las explotaciones avícolas de Castilla y León.

El consejero del ramo, Joaquín Antonio Pino, acompañado por el director general de Producción Agrícola y Ganadera, Juan José García García, mantuvo este miércoles una reunión con responsables de varios laboratorios, cuyas plantas de producción están ubicadas en Castilla y León, para analizar las existencias disponibles, la capacidad de fabricación y las previsiones de abastecimiento durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027.

Según trasladó la Junta en un comunicado, Castilla y León cuenta con uno de los sectores avícolas más importantes de España, con una actividad estratégica para la producción de carne y huevos, la generación de empleo y la actividad económica en numerosas zonas rurales. Por ello, el Ejecutivo autonómico considera esencial reforzar las medidas de prevención y control sanitario que permitan garantizar la continuidad y estabilidad de las explotaciones frente a una enfermedad que continúa haciendo mella en el sector desde hace ya varios meses.

La reunión con los representantes de los laboratorios da cumplimiento al compromiso asumido por el consejero durante su comparecencia de inicio de legislatura en las Cortes autonómicas de situar la sanidad animal y la protección de las explotaciones entre las prioridades de la Consejería. «Las vacunas tienen que llegar a tiempo y, en primer lugar, allí donde existen focos. Cada día cuenta para contener la enfermedad, evitar su propagación y proteger las explotaciones», afirmó Pino a este respecto.

Las necesidades de vacunación de Castilla y León frente a la enfermedad de Newcastle se estiman en torno a 215 millones de dosis anuales. En este sentido, los laboratorios trasladaron al consejero que esta demanda podrá atenderse mediante el aumento del ritmo de fabricación y el suministro que ya se está realizando.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, durante la reunión con los laboratorios.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, durante la reunión con los laboratorios.E. M.

Los representantes de los laboratorios mostraron además su disposición a mantener una coordinación permanente con la Consejería para anticipar las necesidades derivadas de la evolución epidemiológica y evitar tensiones en el abastecimiento.

La vacunación obligatoria ha comenzado este mes de agosto en Valladolid y Segovia y se extenderá a partir de septiembre al resto de la Comunidad. El consejero ha solicitado a los laboratorios que, en la medida de lo posible, prioricen el envío de dosis a las zonas donde se hayan detectado focos y atiendan posteriormente las necesidades del resto de Castilla y León y de España.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental mantendrá el seguimiento del abastecimiento para anticipar posibles dificultades y facilitar que las vacunas lleguen a las explotaciones de forma ágil y continuada.

Vacunación, bioseguridad y recuperación de la actividad

Según destaca la Junta de Castilla y León en el comunicado, la vacunación es una herramienta esencial para proteger las explotaciones avícolas y facilitar la recuperación de la actividad en las granjas afectadas. Esta herramienta contribuye asimismo a reducir el impacto económico de la enfermedad, preservar la rentabilidad de las explotaciones y mantener la capacidad productiva de un sector esencial para el abastecimiento alimentario. La inmunización será, además, un requisito obligatorio para autorizar la repoblación de las naves una vez superada la enfermedad.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha insistido también en la necesidad de extremar las medidas de bioseguridad, tanto en las instalaciones como en los procedimientos diarios de trabajo y en el comportamiento del personal. El control de accesos, la limpieza, la desinfección y el cumplimiento riguroso de los protocolos siguen siendo decisivos para reducir el riesgo de transmisión.

Por otro lado, Joaquín Antonio Pino reiteró este miércoles la necesidad de establecer un ´"mando único" en sanidad animal que permita responder de forma homogénea, coordinada y eficaz ante las enfermedades ganaderas.

Pino defendió una dirección funcional compartida entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las comunidades autónomas, basada en criterios y protocolos comunes. Asimismo, señaló que la aparición de enfermedades que afectan simultáneamente a varias comunidades autónomas exige una respuesta coordinada y ágil por parte de todas las administraciones implicadas, evitando diferencias de criterio que puedan dificultar el control sanitario. «La sanidad animal necesita una dirección clara, protocolos comunes y capacidad para actuar con rapidez. Nuestro compromiso es proteger a los ganaderos, contener la enfermedad y garantizar la continuidad de la actividad productiva», concluyó Pino.

Plan de vigilancia intensificada

También en relación con el avance de la enfermedad de Newcastle, la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera de la Junta de Castilla y León ha establecido un plan de control y vigilancia intensificada de la patología en una Zona de Restricción Adicional (ZRA) que incluye medidas especiales de control, vigilancia y prevención.

Para ello ha establecido Zona Restringida Adicional que comprende todos los municipios de las Unidades Veterinarias afectadas por focos incluidos en la Zona de Protección y en la Zona de Vigilancia en las provincias de Ávila (Arévalo y San Pedro del Arroyo), Segovia (Cantalejo, Carbonero, Cuéllar y Santa María la Real de Nieva), Salamanca (Peñaranda de Bracamonte), Valladolid (Medina del Campo, Olmedo, Peñafiel, Tordesillas y Valladolid) y Zamora (Toro), informa Europa Press.

Desde la Zona de Restricción Adicional y mientras haya algún foco activo en la zona sólo se realizarán movimientos de aves de corral vivas desde la zona de restricción con destino directo al matadero más cercano posible dentro de ella, "salvo situaciones excepcionales y previa autorización de la autoridad competente".

Con el fin de asegurar la inmunidad producida por las vacunas en la Zona de Restricción Adicional y como medida de protección será necesario que todas las entradas de animales en la zona se autoricen con varios requisitos, entre ellos realizar una evaluación de la bioseguridad en la explotación con resultado favorable.

Además, los animales deberán acreditar documentalmente estar incluidos en un programa vacunal frente a la EN adecuado a su categoría productiva, y la explotación de destino se comprometa a la realización de la pauta vacunal completa, y no se autorizarán movimientos para vida hacia explotaciones ubicadas en la ZRA de aves que no acrediten estar incluidas en un programa vacunal frente a la EN, adecuado a su categoría productiva.

Además, los movimientos con destino a matadero desde la Zona de Restricción Adicional y fuera de ella serán comunicados previamente por las empresas a la unidad veterinaria correspondiente y a la Sección de Sanidad y Producción Animal de la provincia correspondiente y al Servicio de Sanidad Animal de esta Dirección General, para que con esa información proceda a la ejecución de controles por parte de los Servicios Veterinarios Oficiales.

Los controles consistirán en la selección de una muestra de explotaciones aplicando criterios de riesgo epidemiológico (especie, proximidad a zona de protección o zona de vigilancia, ventilación natural, tiempo de permanencia de la manada en la explotación, datos de consumo de pienso, agua o mortalidades superiores al 2% semanal o al 5% en pollos o al 8% en pavos en el ciclo de producción, junto a cualquier otro criterio de riesgo que consideren los SVO," con especial atención a las salidas de aves con una edad y peso inferior a la normal de sacrificio".

En estos casos, el sacrificio de las aves deberán cumplir varias condiciones: mantenerlos separados de otros no procedentes de estas zonas y ser sacrificados en momentos distintos "y siempre al término de la jornada laboral del día de su llegada". Además, se llevará a cabo una inspección clínica previa al traslado por los SVO o por los veterinarios de la explotación bajo la supervisión de aquellos.

Otra condición es que el operador del matadero deberá limpiar y desinfectar los locales y las instalaciones donde se hayan mantenido y sacrificado los animales y prestar especial atención a la limpieza y desinfección de los medios de transporte que hayan sido empleados una vez hayan terminado la descarga en el matadero de destino.

La Dirección General explicó que la elección de la delimitación mediante unidades veterinarias para establecer la ZRA responde a criterios de gestión epidemiológica, homogeneidad de control oficial, operatividad administrativa y existencia de relaciones epidemiológicas entre explotaciones avícolas pertenecientes a un mismo ámbito territorial.

Y en el caso de la aparición de nuevos focos de enfermedad de Newcastle la ZRA quedaría ampliada con las unidades veterinarias de zonas colindantes, incluidos los municipios con mayor número de explotaciones avícolas y con los mismos criterios.

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