Diario de Valladolid

El edificio hospitalario de Valladolid que escondía una ciudad dentro de otra

Durante más de tres siglos funcionó como una auténtica ciudad dentro de la ciudad, con iglesia, patios, cementerio, escuela de Medicina y decenas de dependencias sanitarias

Los fragmentos de la fachada del desaparecido Hospital de la Resurrección fueron trasladados en 1917 a los jardines de la Casa de Cervantes, donde aún recuerdan la existencia del gran complejo hospitalario vallisoletano

Los fragmentos de la fachada del desaparecido Hospital de la Resurrección fueron trasladados en 1917 a los jardines de la Casa de Cervantes, donde aún recuerdan la existencia del gran complejo hospitalario vallisoletanoJUAN GARCÍA

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El Valladolid actual guarda bajo sus calles historias que parecen imposibles. Una de ellas es la del Hospital de la Resurrección, un inmenso complejo sanitario que durante más de tres siglos funcionó como una auténtica ciudad dentro de la ciudad. Allí donde hoy se alzan la Casa Mantilla y los edificios que rodean el inicio de la Plaza Zorrilla existió un recinto de enormes dimensiones, con patios, cementerios, iglesia, salas de enfermos, botica, dependencias administrativas e incluso un centro de enseñanza médica. Su tamaño y su influencia lo convirtieron en el establecimiento hospitalario más importante de Valladolid.

Según la documentación recopilada por ValladolidWeb y diversos estudios históricos, el hospital fue fundado en 1553 por iniciativa del clérigo Alonso de Portillo, que defendía la necesidad de crear un centro capaz de acoger a los enfermos contagiosos fuera de la cerca urbana. El lugar elegido era especialmente singular, ya que ocupaba el solar de la antigua mancebía de la ciudad, el barrio dedicado a la prostitución.

Las crónicas señalan que el traslado de los enfermos se produjo el 25 de marzo de 1553, antes incluso de formalizar todos los trámites administrativos. El episodio fue tan abrupto que, según recoge ValladolidWeb, las prostitutas fueron expulsadas del recinto para instalar allí a los enfermos. La propia publicación detalla que la operación provocó litigios entre el Ayuntamiento y la Cofradía propietaria del edificio.

El Hospital de la Resurrección de Valladolid era una auténtica ciudad dentro de otra

La dimensión del complejo resulta hoy difícil de imaginar. El recinto se extendía desde la actual calle Miguel Íscar hasta Acera de Recoletos y ocupaba buena parte de la manzana donde hoy se encuentran varios edificios emblemáticos del centro de Valladolid.

Solo una parte del terreno estaba edificada. El resto se repartía entre patios interiores y cementerios, lo que explica que muchos historiadores hablen del Hospital de la Resurrección como de una pequeña ciudad autónoma. Según las descripciones conservadas, el complejo disponía de salas de enfermos, áreas de cirugía, botica, iglesia propia, capillas y numerosos espacios auxiliares.

La investigación publicada en la Revista Española de Investigaciones Quirúrgicas por los profesores Carlos Vaquero, Luis del Río y Enrique San Norberto, de la Universidad de Valladolid, sostiene que el hospital fue incrementando su importancia a medida que absorbía otros centros sanitarios menores de la ciudad, hasta convertirse en el gran hospital general vallisoletano.

La imagen de Cristo Resucitado, de estilo renacentista y relacionada con el círculo de Pedro de la Cuadra, formaba parte de la portada principal del hospital, derribado en 1890.

La imagen de Cristo Resucitado, de estilo renacentista y relacionada con el círculo de Pedro de la Cuadra, formaba parte de la portada principal del hospital, derribado en 1890.JUAN GARCÍA

El Hospital de la Resurrección de Valladolid fue un referente médico durante siglos

En 1615 el centro fue declarado Hospital General tras integrarse en él diez de los dieciocho hospitales que existían entonces en Valladolid, una medida que buscaba optimizar recursos. Desde ese momento comenzó a admitir enfermos de cualquier patología y desarrolló una estructura sanitaria avanzada para la época, con médicos, cirujanos, sangradores, boticarios y enfermeros.

A mediados del siglo XVIII disponía de unas ochenta camas y en el siglo XIX acogió la enseñanza práctica de Medicina y Cirugía. En 1857 se instaló en sus dependencias la Facultad de Medicina de Valladolid, convirtiéndose en el primer Hospital Clínico de la ciudad.

El médico Pedro González Moral llegó a describirlo en 1864 como un edificio amplio y bien ventilado. Según la cita recogida por ValladolidWeb, el hospital contaba con «un buen patio de entrada, donde está el aljibe, espacioso local para botica, capilla con entrada interior y exterior, sala de escuela, cocina y otras dependencias».

Entre árboles y jardines se conservan los últimos vestigios físicos del Hospital de la Resurrección, el edificio que durante más de tres siglos fue el principal centro sanitario de Valladolid.

Entre árboles y jardines se conservan los últimos vestigios físicos del Hospital de la Resurrección, el edificio que durante más de tres siglos fue el principal centro sanitario de Valladolid.JUAN GARCÍA

El Hospital de la Resurrección de Valladolid también fue escenario literario y artístico

La importancia del edificio trascendió la medicina. Miguel de Cervantes situó allí parte de la acción de El Coloquio de los perros, uno de sus relatos ejemplares, lo que convirtió al hospital en un escenario literario de primer orden.

El conjunto albergaba además un valioso patrimonio artístico. Su iglesia poseía un importante retablo mayor y un célebre cuadro de la Resurrección pintado por Juan Pantoja de la Cruz en 1605, una obra que actualmente se conserva en el Palacio de Pimentel.

La fachada principal era otro de sus grandes tesoros. Construida en estilo renacentista y presidida por una escultura de Cristo Resucitado, seguía un modelo inspirado en el Palacio Farnesio de Caprarola, en Italia.

El Hospital de la Resurrección de Valladolid desapareció, pero todavía quedan sus huellas

El deterioro del edificio se hizo irreversible en el siglo XIX. Las continuas reparaciones ya no bastaban y las autoridades decidieron levantar un nuevo hospital en el Prado de la Magdalena.

El viejo Hospital de la Resurrección fue abandonado y finalmente demolido en 1890. Sin embargo, parte de su memoria logró salvarse. La portada fue desmontada cuidadosamente y algunos de sus elementos acabaron instalándose en los jardines de la Casa de Cervantes, donde todavía hoy recuerdan la existencia de aquel gigantesco complejo.

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