BARRIO A BARRIO | CALLE NICASIO PÉREZ
La calle de Valladolid que hace piña
Los comerciantes destacan la «tranquilidad y fidelidad» de la clientela en una zona donde el pequeño comercio resiste el pulso ante el impacto de Internet

Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
La unión entre vecinos es una de las grandes virtudes dentro de los barrios. Más allá de tocar el timbre con toda la confianza para pedir sal o huevos, que todos conozcan el nombre de todos o incluso tengan las llaves de casa de alguno «por si hay alguna emergencia», la calle Nicasio Pérez ya cuenta con ese sello de cercanía y proximidad desde antes de recibir ese nombre-cuando se la conocía como calle de la Penitencia-, y todo gracias al mismo Nicasio Pérez. Ese alcalde del barrio de San Juan que en 1885 sembró la semilla de esa expresión tan castellana de ‘hacer piña’.
Un sello de garantía que se ganó a pulso después de participar activamente para frenar una epidemia de una de las enfermedades más letales en la historia: el cólera. Esta terrible enfermedad, que se transmitía por consumir agua infectada y, en el peor de los casos, desembocaba en una deshidratación severa que causaba la muerte del paciente, no fueron suficientes para asustar a ese alcalde de barrio. Un altruista de cuna, superada la epidemia en la zona recibió la Cruz de Isabel la Católica en reconocimiento a su valentía.
Pero las aportaciones de Pérez no quedaron ahí. ‘El Chirigato’, como era conocido para todos, también se propuso dar un impulso al barrio apostando por unir a los jóvenes en torno a actividades como el teatro o el baile en su asociación Cervantes. En un local de la cercana calle Verbena, el vallisoletano se dedicaba a tratar de facilitar la vida a familias necesitadas «a pesar de sus cortas luces», según cuenta en su libro Las calles de Valladolid el arquitecto e historiador Juan Agapito y Revilla.
Dos siglos después de la terrible epidemia, quienes transitan ahora por esta vía de San Juan, ya sean habituales o solo paseen para llegar a la cercana plaza Vadillos, lo cierto es que pueden apreciar que esa unión continúa perenne. Así lo siente Jesús, propietario de Bolsos Solea, en la esquina con calle Verbena desde hace 13 años. «Se nota que desde que llegué yo hasta ahora se han ido cerrando varios comercios pequeños», lamenta el comerciante, que intenta mantenerse «positivo» pese a la situación actual del comercio de barrio. «Seguimos resistiendo pero yo creo que los negocios pequeños terminarán desapareciendo».
Pese a esta realidad que afronta el pequeño comercio y a que la fuerza de las compras online ha hecho mella en sus ventas, curiosamente algunos de los clientes de Jesús encuentran su tienda a través de Google y después se acercan a comprar presencialmente. «Al ver en Internet que tengo un surtido de bolsos variados, se acercan hasta aquí para comprar desde otras zonas como La Victoria», explica. «Es algo que no hace solo la gente joven, lo hace todo el mundo».
Una vía que , pese a las altas temperaturas que ha provocado la ola de calor durante gran parte de la semana, se mantiene animada gracias a la cercanía con la Jefatura Provincial de Tráfico, el centro cívico Bailarín Vicente Escudero y la propia plaza San Juan, muy cercana al centro de la ciudad. «Estamos al lado del centro, pero nosotros somos de barrio», explica uno de los vecinos de la zona. Precisamente por su cercanía con Tráfico, Jesús ha experimentado alguna situación peculiar. «Alguna vez me ha venido gente a la que le acababan de robar la cartera y ha tenido que venir aquí para reponerla», recuerda Jesús. Si algo le gustaría, es que el comercio pequeño se reuniese todavía más para montar iniciativas como decorar las calles por Navidad, igual que se hace en otras vías de la ciudad. «Creo que sería muy positivo».
En OP Informática, Nacho se encarga de todo el tema informático y tecnológico de quienes se pelean con sus ordenadores y móviles desde hace 29 años. Un negocio que se resiste a esa creencia de que los jóvenes no compran en el pequeño comercio. «Yo tengo todo el abanico:mayores y jóvenes pero también trabajo para empresas», explica el informático. Tras casi 30 años trabajando en el barrio -comenzó en calle Huelgas y luego pasó a Nicasio Pérez- el informático explica que, en su experiencia, sí notó la diferencia. «En Nicasio Pérez la gente se para a mirar. La gente es mucho más calmada». El comerciante afirma que la pérdida algunos comercios de barrio se notan en la actividad de la zona, como fue la pérdida de el emblemático Monedero, que ahora solo conserva en esta calle su almacén.
Pese a que sus servicios continúan funcionando, la realidad es que el poder adquirir muchos productos a través de Internet sí ha influido. «Es el gran cáncer que hay en este sector», afirma, argumentando que, pese a que dos productos puedan parecer lo mismo, no es así. «La gente cree que todo es lo mismo, pero te pueden vender un producto más barato por otros canales que luego dan problemas en temas como la garantía». A su juicio, un equipo de 20 años aún es funcional. «Puedo meter el Windows 11 en cualquier equipo. Si solo es para ofimática y navegar, funciona perfecto».
Frente a la peluquería Sanbara y sin apartar la atención de Carmen, una de sus clientas más fieles, se encuentra la peluquera Loli, que tras 30 años tijeras, tintes y rulos en mano no ha perdido la pasión por su oficio. «A mí me encanta todo mi trabajo, no podía decir solo una cosa», explica mientras continúa lavando la cabeza a su fiel clienta. Una clienta de las muchas que dejan en manos de Loli esa difícil tarea de que el pelo quede perfecto. «Nos viene gente de diferentes partes de la ciudad y generaciones completamente distintas», afirma.
«Se han notado sobre todo cambios generacionales, que claro, son inevitables». Sin embargo, pese al paso del tiempo, trabajadora y clienta coinciden en la «tranquilidad» que caracteriza a la zona, donde no suele haber conflictos, unido a una clientela que no es de paso. «Tengo unas clientas maravillosas y les debo todo». Además de alabar a quienes entran en el local, la peluquera afirma que el buen rollo también está en la calle. «La gente es súper amable y cercana».
En Oh Luna! se toman muy en serio eso de la creatividad. Sus paredes decoradas con mochilas o sus míticas muñecas personalizadas en las que nombres como Paula, Martina o Gael hacen de un regalo típico un detalle un poco más especial, la tienda de regalos pone el toque de color. A los mandos desde 2006 se encuentra Cristina. Si tuviese que destacar algún «Se nota que hay más gente de fuera que hace 20 años, pero como en toda la ciudad». Pese a eso, el ambiente de barrio se sigue conservando, algo que a ella personalmente le encanta. «La sensación de barrio es lo mejor».
Una cercanía que notó incluso cuando tuvo a su hijo. «La gente del barrio venía preocupada a preguntarme por mí, por saber cómo estaba y me trajeron hasta regalos para el bebé», recuerda. Si pudiera pedir un deseo, ese sería el de que hubiera más pequeño comercio en la calle. «No creo que el comercio de barrio funcione tan mal», manifiesta. Sin embargo, apunta al nuevo uso que se le está dando a los locales vacíos. «Se conceden más para convertirlos en viviendas que para tener un negocio, eso es algo que está claro».
Mientras las persianas se siguen bajando a tiempo que algunos valientes se aventuran a volver a subirlas, Nicasio Pérez sigue aferrándose a eso tan suyo que la ha definido durante generaciones: la cercanía entre vecinos. Un legado que nació de la mano de un alcalde que se tomó como una misión personal el ayudar a otros y que hoy pervive en cada saludo entre comerciantes o gestos de ayuda cotidiana. Más allá de los cambios sociales a los que todos se han tenido que adaptar conforme los tiempos han cambiado, la vía de San Juan conserva un distintivo que no se compra por Internet y que tampoco se puede medir en cifras: el espíritu de barrio.

Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
Calle Nicasio Pérez en la actualidad.

Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Nacho, dueño de OP Informática, en el número 12.
La calle de Valladolid que hace piña

Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Jesús, dueño de Olea Bolsos y complementos, en el número 1
La calle de Valladolid que hace piña

Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Cristina, dueña de Oh Luna!, en el número 26
La calle de Valladolid que hace piña

Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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Calle Nicasio Pérez en la actualidad.
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