El Gobierno prepara el derribo del cuartel de La Rubia en Valladolid para su desarrollo residencial
Vivienda encarga el proyecto para desmantelar el recinto y el Ayuntamiento confirma que el cambio del PGOU para elevar la construcción de pisos a 700 está «muy avanzado»

Vista aérea del cuartel de La Rubia, con todas las edificaciones que se van a demoler.
Los cuarteles de La Rubia pronto desaparecerán del mapa de Valladolid, pues el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana acaba de encargar el proyecto de demolición de las construcciones que se conservan en el recinto –edificios que en su día fueron residenciales, naves industriales, depósitos, o cobertizos, entre otros–, como primer paso para desmantelar las antiguas instalaciones militares. El objetivo es preparar el solar para su futuro desarrollo urbanístico, con intención de que se puedan construir 700 viviendas, una vez se cambie el Plan General Urbana en aras de elevar las previsiones iniciales.
Por el momento, el Ayuntamiento de la capital vallisoletana confirmó que las conversaciones con el Ministerio para cambiar de poco más de 300 viviendas a 700 la capacidad residencial están «muy avanzadas» y, después de que el pasado mes de mayo el Consistorio iniciara de oficio la modificación del PGOU para agilizar los trámites, el concejal de Urbanismo, Ignacio Zarandona, confirmó ahora que sólo están pendientes de algunos matices para rubricar el acuerdo definitivo.
Mientras, el Gobierno central también está avanzando en este proyecto y ha activado el expediente para contratar a una empresa que se encargue de definir todos los trabajos de derribo y acondicionamiento de este solar de casi 11 hectáreas de superficie, que se quiere impulsar para aumentar el parque público de vivienda en alquiler.
A través de Casa 47 –la entidad estatal de vivienda que adquirió los terrenos a Defensa en abril de este año y que está gestionando la operación–, ha previsto una partida que roza los 114.000 euros para establecer las necesidades de trabajo.
Este proyecto de demolición de edificaciones sin uso servirá de referencia para conocer con detalle cómo se desarrollarán después los derribos, cómo se gestionarán los residuos, cómo se preparará el terreno y, sobre todo, cuánto costará llevarlo a cabo.
Porque hay que aclarar que el proyecto recién licitado es el paso previo a una posterior intervención de gran envergadura, cuyo coste por el momento se desconoce. Será el equipo redactor del proyecto quien se encargue de elaborar una propuesta del plazo de ejecución de las obras y un programa de trabajo orientativo, que sirva de pase para la posterior contratación de las obras.
Y habrá que esperar hasta finales de este año para conocer los detalles de ese 'planning' y para aclarar cuánto dinero costará dejar el solar limpio. Previsiblemente hasta el ocaso del verano no se habrá seleccionado a la empresa que se encargue de redactar el proyecto y, una vez se rubrique el contrato, la mercantil seleccionada dispondrá de tres meses para la elaboración del proyecto.
Por la información del expediente se deduce que en un máximo de dos años el solar ubicado entre el paseo de Zorrilla y la carretera de Rueda tiene que estar completamente despejado. Además, los pliegos iniciales inciden en que estos trabajos suponen un trámite necesario para convertir los terrenos en suelo urbano consolidado de uso residencial.
Así, la información preliminar contempla la demolición integral de un conjunto de 62 edificaciones, entre las que destacan edificios de hasta tres plantas destinados originalmente a viviendas y dormitorios para los militares, así como naves industriales que se utilizaban como talleres o almacenes.
También se desmantelará una gasolinera, varios depósitos de combustible enterrados, al menos dos depósitos de agua (tanto enterrados como elevados), la galería de tiro, un centro de transformación, una piscina y varios cobertizos de almacenaje. Se trata de instalaciones «fuera de uso», que no albergan «actividad alguna» y cuyo estado de conservación es «deficiente», «sin que presenten elementos con algún tipo de protección patrimonial», detalla el Ministerio de Vivienda en el expediente.
A pesar de que todas las instalaciones mencionadas se derribarán para que esta gran manzana quede despejada, de momento el solar seguirá acotado hasta que comience la fase de urbanización e impulso residencial. Tanto es así, que entre los trabajos de derribo se incluye la reposición de los muros perimetrales para asegurar que el recinto continúe cerrado.