INNOVACIÓN
Buses urbanos de Valladolid se transforman en laboratorios móviles con el CSIC: miden la calidad de aire al momento
Tres de los vehículos han circulado durante seis meses con un sensor que mide las partículas finas para obtener mapas de la calidad del aire

Estación de autobuses de Valladolid
Un trabajo del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, UIB-CSIC) instaló en tres autobuses urbanos sensores móviles de partículas finas para conocer la calidad del aire hace seis meses. Los resultados que han facilitado estos instrumentos superan las limitaciones de las estaciones fijas, con datos espacialmente limitados, y revelan patrones de contaminación: horas punta, durante el invierno y en intersecciones de alta circulación.
El personal investigador expone que "Se trata de un sistema económico y escalable que permitiría a cualquier ciudad identificar, calle a calle, los puntos más peligrosos para la salud respiratoria y diseñar políticas de tráfico más eficaces". PM2.5, refleja las partículas del aire con un diámetro de 2,5 micrómetros o incluso medidas inferiores. Materiales que son invisibles a simple vista, pero que dañan la salud de los ciudadanos. El origen de estas partículas se concreta principalmente en el tráfico, actividades industriales y cualquier proceso de combustión. Su pequeño tamaño les facilita entrar hasta el fondo del aparato respiratorio hasta incluso al torrente sanguíneo. Este tipo de molécula esta vinculada a enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Valladolid
Fecosva reivindica el comercio de proximidad como motor de economía y empleo en Valladolid
David Ortega
El equipo encargado de la investigado instaló los sensores en tres autobuses urbanos de la capital vallisoletana durante seis meses. A través de la medición continua de la calidad del aire durante el recorrido del vehículo por las diferentes zonas de al ciudad se han podido obtener "más de un millón de datos". Tras la filtración, los sensores exponen una alta concordancia con las mediciones oficiales. Teresa Moreno, investigadora del IDAEA-CSIC y coordinadora del estudio, subraya el valor de esta aproximación para la evaluación de la exposición urbana: "Estos sistemas nos acercan mucho más a la realidad de la exposición de la población, al proporcionar información a escala de calle y en condiciones reales de movilidad, para poder desarrollar estrategias de mitigación más específicas y eficaces".
Además, estos instrumentos permiten crear mapas de los niveles de contaminación de todo Valladolid. Los resultados fueron claros, los picos de PM2.5 se alcanzaron durante las horas de la mañana y la tarde y sobre todo el la época de invierno por las condiciones atmosféricas.
Los puntos geográficos donde más contaminación de esta partícula se genera es cerca de intersecciones con tráfico intenso, corredores de alta circulación y paradas de autobús donde los vehículos aceleran y frenan con frecuencia. "Las ciudades pueden utilizar esta información para diseñar políticas de tráfico más inteligentes o guiar a los ciudadanos hacia rutas de desplazamiento menos contaminadas", destacan los autores.