HOSTELERÍA
El Penicilino de Valladolid renacerá
La compañía de embutidos Beher planea «recrear el modelo de negocio» del antiguo bar de la Plaza de la Libertad, desde la decoración hasta sus vinos y ‘zapatillas’, y negocia adquirir la patente para abrir en Semana Santa

Plaza de la Libertad con la tienda de Beher y el antiguo local del Penicilino
Desde hace unos cinco años se aprecia cierto vacío en la Plaza de la Libertad. El tránsito fluye como siempre de un lado para otro bajo la mirada de una las fachadas más icónicas de Valladolid, cuyos colores pasteles servían en otros tiempos de cobijo para lo que era el mítico Penicilino. Pero fue cerrar en septiembre de 2020 y cambiar el entorno al completo, más allá de la estética. Su clausura suponía cerrar el grifo del vino dulce más famoso de la ciudad, así como no volver a probar las ‘zapatillas’ de Portillo que servían de acompañamiento. Ahora, como agua que siempre sigue su cauce, el local que lleva sin dueño desde aquel año pandémico vuelve a encontrar alguien que lo ocupe. Y no será nadie ajeno, como es la empresa Beher, ‘vecina’ de ese bajo del número cinco y que adquiere el arrendamiento del establecimiento para intentar hacer resurgir al Penicilino.
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Uno de los secretos de la hostelería vallisoletana ya va camino de ser una realidad, con la salmantina compañía de embutidos como protagonista de esta historia. Y es que, según la información a la que ha tenido acceso este periódico, la idea de Beher es «replicar el modelo de negocio» del añorado Penicilino, desde su decoración, con su mítica madera pintada en verde en su interior, hasta los manjares que servían a sus fieles clientes. Incluso el nombre del Penicilino quieren que vuelva a estar presente en la Plaza de la Libertad, pese a que la patente está registrada por la inmobiliaria Jamsa, que comercializa el inmueble.
La apuesta por este espacio por parte de Beher dependerá, eso sí, de cómo fructifique la negociación con Jamsa, que se encargó de rehabilitar el edificio. Si es efectiva, el «homenaje» al Penicilino que pretende realizar la empresa de embutidos tiene como previsión que sea una realidad en el primer trimestre de 2026, a la altura de la celebración de Semana Santa. Pero antes de la ansiada apertura de lo que en su día fue el Penicilino, acometerán las obras necesarias para adecuar este espacio de 178 metros cuadrados.
El local que renacerá de la mano de Beher lo hará con una «excepción» a su modelo de negocio debido a que en ese futuro establecimiento planean no servir nada de sus ibéricos. Y es que desde la marca salmantina entienden lo que supuso el Penicilino para Valladolid, con sus brebajes súper secretos y sus pastelitos que hacían las delicias en los aperitivos. «Hemos captado la ilusión que nos han transmitido los vallisoletanos», señalan fuentes de la empresa, por lo que su intención se basa en realizar un homenaje al antiguo bar con una remodelación obligada en la que intentarán conseguir su misma esencia.
Sin nada cerrado, la firma de Salamanca, que ya adquirió un local en la misma plaza, redobla su apuesta por esta zona de la ciudad para abrir este local recuperando el antiguo bar, a diferencia del establecimiento que está al lado que está concebido como un espacio gourmet que abrió sus puertas en octubre bajo el nombre Beher Stores Valladolid, donde se ubica una zona de degustación y de parrilla tradicional. Una tienda que, además, es la única que tienen en Castilla y León.
La apuesta por este espacio no se quedará solamente en el local. Según ha podido saber este periódico, Beher aprovechará la Plaza de la Libertad para desplegar una terraza que sus clientes puedan aprovechar como era antaño.
De esta manera, el antiguo bar El Penicilino no se mantendrá únicamente como un recuerdo en la memoria y en las fotografías de aquellos que lo frecuentaban. Beher tiene la intención de recuperar su esplendor. En 1872 se fundó este bar y con el paso del tiempo se convirtió en un lugar de encuentro para miles y miles de vallisoletanos que acudían a su barra en forma de L para consumir el vermut rojo y otro para el blanco que desprendían sus dos icónicos tiradores en la pared. Ese sabor, al menos, será prácticamente igual ya que desde Beher también pretenden llegar a un acuerdo con la misma bodega que surtía aquellos vinos.
Tras más de un siglo de vida, su historia cambió en 2020, con el proyecto de demolición del edificio, aunque respetando la fachada, para la construcción de 18 viviendas cuya finalización ha terminado este mismo año. Hace cuatro años tuvo que cerrar debido a las obras de remodelación del inmueble de la plaza de la Libertad. Ahora, el Penicilino está camino de renacer convertido en un bar de la marca Beher, con el propósito de dejar de lado sus ibéricos para especializarse en el ‘peni’ y la ‘zapatilla’.