INDUSTRIA
Valladolid da un paso más para la llegada de la megafábrica de baterías de InoBat
El Ayuntamiento avanza con la modificación del PGOU en las 85 hectáreas del entorno de Palomares donde se ubicará la multinacional eslovaca
El pleno del lunes dará luz verde al último periodo de exposición pública de este cambio del Plan General
Los siguientes pasos serán su aprobación provisional y el visto bueno de la Junta, que llegará en junio

Terrenos en los que se prevé que se instale InoBat en Valladolid, en una imagen de archivo.
Nuevo paso para la llegada de la gigafactoría de baterías InoBat a Valladolid. El pleno del próximo lunes tiene previsto aprobar el que será el último periodo de exposición pública de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Este trámite es necesario para crear la gran parcela industrial que la multinacional eslovaca necesita para instalarse en la ciudad. Una vez superado este nuevo plazo, los siguientes movimientos serán la aprobación provisional y el envío del expediente a la Junta, que deberá dar el sí definitivo.
«Este es un segundo período de exposición pública, de un mes de duración, que ya incorpora las correcciones derivadas de los informes de otras administraciones», explicó a este periódico el concejal de Urbanismo y Vivienda, Ignacio Zarandona. «En el anterior, que duró tres meses, no se presentó ninguna alegación. Calculamos que la aprobación definitiva llegará en junio».
La urgencia del consistorio responde a la necesidad de asegurar los terrenos, un requisito fundamental para que InoBat pueda optar con garantías a la próxima convocatoria de ayudas del Perte VEC, el plan estratégico del Gobierno de Sánchez para el vehículo eléctrico. La firma ya quedó fuera de una convocatoria anterior de 120 millones y, aunque posteriormente obtuvo 53 millones en el Perte VEC III, la cantidad es insuficiente para un proyecto cuya inversión total puede alcanzar los 3.000 millones de euros.
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El cambio urbanístico que se tramita es de gran calado. Afecta al entorno de la Vereda de Palomares, un área estratégica delimitada por la línea de alta velocidad, la carretera de Renedo (VA-140) y la ronda exterior VA-30. La operación consiste en unificar tres sectores de suelo urbanizable, conocidos como Vereda de Palomares, La Cañada y Camino de los Lagares, en una única superficie de uso «productivo primario y secundario». En total, se genera una parcela de alrededor de 85 hectáreas, dimensiones necesarias para albergar una instalación que, a pleno rendimiento, medirá más de un kilómetro de largo por 835 metros de ancho.
Además, la modificación recalifica suelo rústico. Una parcela de casi 20.000 metros cuadrados, catalogada como protección de infraestructuras, pasará a ser urbanizable. Lo mismo ocurrirá con otra de más de 21.000 metros cuadrados, considerada hasta ahora como asentamiento irregular. Este complejo reajuste del mapa urbanístico tiene una consecuencia directa para el desarrollo residencial de la ciudad. El uso de vivienda que pierde los terrenos ahora industriales se traslada a los sectores de Las Arenas y Los Santos, cercanos a los barrios de Pilarica y Santos-Pilarica. Allí se proyecta la construcción de alrededor de 3.000 viviendas.
El plan también contempla una mejora sustancial de las comunicaciones. Se diseñan nuevos accesos que conectarán el futuro polo industrial directamente con la VA-30 y la avenida de Santander. La proximidad a la nueva estación de mercancías es otro de los puntos clave para garantizar la viabilidad logística de la fábrica.
Este procedimiento administrativo, declarado de interés general por su potencial de creación de empleo, sigue el camino que se activó para la planta de autobuses de Switch Mobility. Aquel proyecto, que prometía 2.000 puestos de trabajo, se encuentra hoy en un limbo industrial a pesar de que la tramitación urbanística se completó en tiempo récord.
El nombre de InoBat en Valladolid comenzó a sonar con fuerza en 2022. Desde entonces, el proyecto ha vivido una montaña rusa de anuncios, plazos incumplidos y dificultades para acceder a la financiación pública. El plan de la empresa eslovaca contempla una implantación por fases. La primera, con una capacidad de ocho gigavatios, generaría entre 300 y 500 empleos directos. El objetivo final es alcanzar los 32 gigavatios, lo que convertiría a la planta en un centro de referencia en Europa.
En concreto, el proyecto de InoBat en Valladolid se anunció en octubre de 2022. La empresa firmó entonces un protocolo con el Ministerio de Industria que detallaba una inversión de 3.000 millones de euros y la creación de 2.100 empleos. Una visita de autoridades a Bratislava en enero de 2023 reforzó el compromiso, con el Ayuntamiento, presidido por el actual ministro de Transportes, Óscar Puente, dispuesto a facilitar los terrenos necesarios para la instalación de la planta. El cronograma inicial preveía el inicio de la construcción ese mismo año.
El avance del plan, sin embargo, quedó condicionado a la financiación pública. El presidente de InoBat vinculó en diciembre de 2023 la instalación de la fábrica a la obtención de ayudas del PERTE VEC. Esta dependencia generó un periodo de incertidumbre que culminó el pasado mes de julio, cuando la empresa quedó fuera de una convocatoria de ayudas. El proyecto entró en una fase de riesgo por las ofertas que la multinacional recibió de otros países europeos.
El escenario cambió el 8 de septiembre, día de la patrona de los vallisoletanos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció una dotación de 53 millones de euros para el desarrollo de la gigafactoría. Esta inyección económica reactivó los planes de la compañía de forma inmediata. Su consejero delegado fijó un plazo de 18 a 20 meses para la construcción y confirmó que la empresa ya contaba con un cliente comprometido para su producción de baterías.
Con el avance en la modificación urbanística del Plan General de Ordenación Urbana, el Ayuntamiento cumple así su parte del acuerdo para asegurar el suelo. Este paso es indispensable para que InoBat pueda optar a nuevas convocatorias del Perte y completar la financiación total del proyecto. La aprobación del PGOU cerrará el círculo administrativo municipal y dejará la iniciativa de nuevo en manos de la empresa.