DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER DE MAMA
La carga del cáncer de mama en la joven vallisoletana Natalia: "Se me cae el mundo encima"
El cáncer de mama deja 421 casos nuevos y 96 fallecimientos al año en Valladolid
Natalia de la Puente sintió que se le "paraba el mundo" cuando escuchó por primera vez esas tres palabras

Natalia de la Puente, paciente que tuvo cáncer de mama.
Natalia tiene un tatuaje en el brazo, lo acaricia, lo mira y lo mima. Dirige toda su atención a su significado «en cada lazo hay una historia, y en cada cicatriz una batalla ganada». Bien podría ser el lema del día de este domingo 19 de octubre en el que se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. A Natalia, vallisoletana y con 34 años, la diagnosticaron cáncer a los 29. «Se te para el mundo. Siendo políticamente correcta es algo que nunca piensas que te va a pasar a ti», narra.
En Castilla y León la carga del diagnóstico de cáncer de mama ha llegado, en 2024, a un total de 35.875 mujeres, siendo 1.932 nuevos casos. Lo que le hace ser el segundo cáncer con más tasa de incidencias de la Comunidad. Solo es superado por el de próstata, cuyo baremo es de 183 nuevos casos por cada 100.000 habitantes; seguido por el colorrectal, con 108.
En cálculos provinciales, la provincia más afectada es Zamora con una tasa de incidencia de 169 nuevos casos por cada 100.000 habitantes; le sigue León con 166; Palencia tiene una tasa de 162; Salamanca, 160; Ávila tiene 157; sigue Valladolid con 156; Burgos con 155; Soria tiene 154 por cada cien mil; y por último Segovia con 151.
El cáncer de mama no es solo un diagnóstico médico, a ello se suman factores humanos, cambios físicos y emocionales, desafíos con la vida laboral o «complicaciones con la maternidad». A Natalia, madre de un niño de tres años, le diagnosticaron cáncer de mama cuando estaba embarazada. Ahora tiene 34 y «mucho trabajo por delante». «Lo peor que llevo es la parte psicológica. Es un ejercicio muy duro y hay que aprender a gestionar las emociones acumuladas», reconoce.
Porque el cáncer «no es solo una enfermedad que se nota de puertas para fuera». Aunque aparentemente la persona parezca estar bien, gran parte del proceso se lleva por dentro y día tras día. «Cogí fuerzas de donde no supe que tenía», confiesa Natalia. .
Natalia estaba embarazada de dos meses cuando empezó a sospechar de lo que le podía ocurrir. Después de varios periplos de citas y pruebas médicas, en un centro sanitario privado finalmente le dieron el diagnóstico. Tenía un cáncer carcinoma ductal triple positivo de nivel uno. Lo que según el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) se define como el cáncer que se origina en los conductos galactóforos o lácteos. «Me llegaron a decir que sí hubiese tardado un poco más en acudir al médico, no hubiesen podido hacer nada por salvarme», dice.
Afortunadamente su embarazo, la operación oncológica y la intervención de reconstrucción salieron bien. Pero ahora su reto es constantemente interna con su cabeza. «No me veo bien, no tengo ganas de arreglarme … en definitiva no estoy cómoda conmigo misma». «No me reconozco», declara Natalia. Quien además llegó a confesar que todavía no se ha acostumbrado a sus cicatrices y que se «ensombrece» a sí misma por miedo a que la vean.
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Asegura que para hacer frente a todas estas adversidades muchas pacientes necesita dos refuerzos: el apoyo familiar y la ayuda psicológica. Y, en su caso, hay que sumarle una dificultad a mayores: un niño recién nacido. Al no poder hacer fuerza o coger peso tuvo que delegar todos los cuidados o apoyos a su marido y a sus padres, a quienes estará «eternamente agradecida». «En ese entonces, mi madre pidió sus vacaciones en el trabajo para poder cuidar de mi hijo porque yo no podía», revela.
En relación a la ayuda psicológica, Natalia empezó a ir al especialista «más tarde» de lo que le hubiese gustado. Sin embargo, para ella ha sido como una terapia de choque donde aprende a gestionar emociones, controlar los pensamientos intrusivos, pero sobre todo a concienciarse de que «esto también pasará», como se puede leer uno de sus tatuajes que va acompañado por el lazo rosa que representa a este movimiento.
El cáncer de mama en Valladolid registra 3.601 nuevas incidencias, siendo el tercer tumor con mayor tasa. Superado por el colorrectal, con 522 y por el de próstata con 437; y seguido por el de pulmón con 27 casos menos.
Para esta paciente, el cáncer no acaba aquí. Ser madre de un niño pequeño y tener restringidos muchos movimientos no van de la mano. «Me gustaría poder darle a mi hijo todo el cariño que se merece, pero no puedo» . «Es más en la guardería la profesora me llegó a decir que mi hijo tenía carencias amorosas», asume. Además, cuenta que para ella romper la lactancia de raíz fue un transcurso «muy duro». «Mi bebé todavía necesitaba mamar y no podía porque, a mayores, este año me observaron otro bulto en el pecho contrario».
Las preguntas llegaron una vez le extirparon el carcinoma. «Entras en la fase de miedo, angustia y empiezas a cuestionarte todo y a ser consciente de lo que has pasado», relata.
El lado más negativo de la enfermedad revela que en Castilla y León, en 2024, han muerto 33 mujeres por cada 10.000 habitantes por cáncer de mama, lo que le hace tener un total de 395 fallecidas, siendo el séptimo cáncer con mayor tasa de mortalidad.
Provincialmente, la peor cifra se la llevan las provincias de León, Segovia y Valladolid con una tasa de mortalidad de 35 fallecidas por cada 10.000 habitantes; seguidas de Ávila y Palencia con 34; Soria y Zamora tienen una tasa de 32; Salamanca, 28; y la que mejor Burgos con 27 por cada 100 mil.
Si hay que mirar el lado positivo a esta enfermedad, Natalia diría que aprendes «a valorar lo que verdaderamente importa y a disfrutar de los pequeños detalles». Además agradece a la asociación haberla ayudado a tejer una red «muy bonita» con mujeres que están en situaciones similares a la suya.