BARRIO A BARRIO | CALLES Y PLAZAS
La calle de la muchachita de Valladolid
Paralela al paseo de Zorrilla y partida en dos por la calle Aurora, esta arteria destaca por sus comercios con más de 40 años de historia
Fue testigo de un falso aviso de bomba en un coche, en 1998, y de un cambio de nombre en 2014

Imagen de la calle Concha Velasco, antes Rosario Pereda, en los años 70.
No presume de monumentos ni de paisajes de postal, pero en cada rincón de la calle Concha Velasco se respira ese aire de barrio donde todos se saludan y, sobre todo, se ayudan. Esta vía es única, marcada por la tenacidad de unos comercios que, pese a los cierres y la falta de relevo generacional, siguen dando vida a una zona «que se apaga». Muchos negocios permanecen en manos de la segunda generación: resisten sabiendo que, cuando la persiana baje por la jubilación, difícilmente volverá a levantarse. «Ya no quedan niños, solo gente muy mayor», lamenta María Martínez, vecina de toda la vida, que lleva más de medio siglo viviendo en el barrio.
Paralela al paseo de Zorrilla y partida en dos por la calle Aurora, esta arteria no siempre se llamó así. Nació como Rosario Pereda –de hecho, este vestigio se mantiene en las fachadas de algunos edificios–, pero en 2014 se renombró como Concha Velasco. La muchachita de Valladolid visitó esta calle en mayo de 2015, donde mostró la «ilusión» y «emoción» que le producía tener una vía con su nombre. También bromeó con que era «ancha y larga» y estaba situada junto «a la plaza de los militares», momento en el que recordó que su padre era militar.
Si por algo destaca la calle dedicada a una de las míticas chicas de la Cruz Roja es por sus negocios de toda la vida. Uno de los más veteranos es la librería RU-VE. Tras el mostrador está Milagros Rubio, quien tomó el relevo de su madre, María, fundadora de este establecimiento hace ya 47 años. «Se quedó viuda con solo 30 años. Su mayor ilusión siempre fue abrir una librería, porque le encantaba leer y adoraba a los niños», rememora. Así que compró el local y convirtió su sueño en realidad.
En aquel momento, Milagros, recién graduada en Magisterio y trabajando en el colegio de las Dominicas de Madrid, decidió marcharse al País Vasco por amor: a su marido lo habían trasladado y ella no dudó en dejarlo todo para acompañarlo. Con el paso de los años, regresó a su ciudad natal, donde encontró a su madre a punto de jubilarse y tuvo que elegir entre opositar o hacerse cargo del negocio familiar. Optó por la segunda opción y, aunque ahora reconoce que se arrepiente, sigue adelante porque para bastantes vecinos su librería es mucho más que un comercio: es su «asistente social».
«Muchas personas vienen porque no entienden los papeles que tienen que rellenar para irse al balneario o para que les envuelva algún regalo para sus nietos. Incluso, el día del apagón fui yo quien les prestó dinero para que pudieran comprar comida», recuerda. A pesar de ser su aliada, está «apenada» porque cuando tienen que comprar un libro para sus nietos «se van a El Corte Inglés porque les devuelve el dinero». También lamenta el «daño» que hace Amazon, incluso cuando los libros de lectura cuentan con un precio mucho más competitivo en su negocio.
De la calle, Milagros recuerda cuando tenía «mucha vida», gracias al sanatorio del doctor Quemada, cuyo edificio trasero daba a esta vía, y a varios negocios que hoy ya no existen, como la tienda de ropa El Cisne, una panadería «regentada por una mujer mayor», un establecimiento de congelados, un videoclub, una tienda de papeles pintados o el bar El Escorial, que ahora se ha transformado en una vivienda. Tampoco olvida los chalés de los militares, que con los años dieron paso a los característicos bloques de pisos que hoy definen la calle.
A pocos pasos de la librería RU-VE está Talón Rapid, un negocio de reparación de calzado que abrió en 1986. Fue el padre de José Mariano de la Torre Santos quien se trasladó del Cuatro de Marzo a esta calle porque era «más comercial», ya que está muy cerca del colegio de Las Anunciatas y de El Corte Inglés. «El cambio fue notable. Tampoco queríamos perder a una clientela de más de 30 años». Es más, cuenta muy emocionado que todavía siguen yendo a reparar zapatos algunos clientes que empezaron en la calle Torrecilla. «Tenemos una clientela bastante fiel. Me han visto crecer y confían en el trabajo que hacemos. Nos podemos equivocar porque somos humanos, pero respondemos. Mi padre siempre me enseñó a dar un servicio en el que no faltara ni la calidad ni la palabra».
Otro comercio de siempre es el bar Argentina. Detrás de su mostrador está Rodolfo Fernández, un argentino que regresó a la tierra natal de sus padres para forjarse un futuro mejor. Con mucho trabajo, ha logrado sacar adelante no solo un negocio –del que está orgulloso–, sino también a sus dos hijos: «Una es profesora de Secundaria en Las Anunciatas y el otro se acaba de graduar en Arquitectura». No ha sido un camino fácil. Comenzó poniendo cafés en el bar María Guerrero cuando este estaba en la plaza de España, y luego en la Residencia –el antiguo Río Hortega–, hasta que en octubre de 1984 decidió poner en práctica todo lo aprendido en su propio bar, en el que contó con la ayuda de su madre, Elisa.
«Llevo media vida aquí. He visto nacer El Corte Inglés y desaparecer el campo de fútbol. La calle ha cambiado mucho. Quedamos pocos de los de siempre», indica para, a continuación, añadir que lo que más le gusta de la vía es «la anchura de las aceras y los árboles», y lo que menos, «que es muy oscura por las noches».
Aunque ya tiene 47 años cotizados y el año que viene podría jubilarse, va a seguir «un poco más», porque detrás de la barra del bar se encuentra «feliz». Eso sí, reconoce que es un trabajo «muy esclavo».
Otro colega de profesión es Juanjo Rodríguez, dueño de Nuberu, una cafetería que abrió en 1998, especializada en cafés de calidad, de distintos orígenes y tuestes. «Tenemos marca propia: Cosmos Café», señala. Por este motivo, es habitual ver a muchos parroquianos disfrutar de un «café de calidad». También ofrecen cerveza o infusiones, que compran en La Tetería.
Llegó al negocio «a lo tonto y a lo loco». Antes de este bar, su madre regentaba El Jardín, un comercio en el que se bordaba tanto para particulares como para grandes superficies, como El Corte Inglés. Además, era una academia para aprender este arte. «Carmina era muy conocida en el barrio».
Cuando se jubiló, Juanjo decidió abrir este local, por el que han pasado rostros conocidos como Belén Esteban, Vaquero, Ángel Garó, Patricia Conde, Leo Harlem, Iván Massagué o Ginés García Millán.
Aunque guarda muchas anécdotas en su memoria, una de las que no puede olvidar fue un falso aviso de bomba en un coche aparcado enfrente de su negocio, en 1998. «Cerraron la calle y nos mandaron desalojar. Yo solo pensaba en que podía perder el negocio, el coche y la moto. Menos mal que se quedó en un susto».
En el extremo opuesto de esta arteria se encuentra Bicicletas Monver. Empezaron vendiendo «bicicletas para regalar por la Comunión» y ahora se han especializado en «bicicletas de carretera de alta gama». Otros comercios que completan la calle Concha Velasco son Acapulco, Nautilus, la sede de CSIF, Clínica AHF, Berbel, peluquería Victoria Hoyos, entre otros.

Paseo de Zorrilla con el sanatorio del doctor Quemada a la izquierda.
La calle Concha Velasco en otra época

La actriz Concha Velasco, acompañada por el exalcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, y la concejala Mercedes Cantalapiedra durante la inauguración del cambio de nombre de la calle.
La calle Concha Velasco en otra época

La actriz Concha Velasco, acompañada por el exalcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, y la concejala Mercedes Cantalapiedra durante la inauguración del cambio de nombre de la calle.
La calle Concha Velasco en otra época

La actriz Concha Velasco al lado del cartel de la calle con su nombre.
La calle Concha Velasco en otra época

Mila Rubio, dueña de la librería RU-VE con Dinita, clienta y amiga. Lleva abierta casi 50 años.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Victoria Hoyos, dueña de la peluquería con su mismo nombre.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Miguel Tabares y Carmen Urrutia Mulas, dueños del taller de tapicería Las 3 Mulas, en el número 24.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Un grupo de mujeres toma café en la terraza del bar Argentina, abierto en octubre de 1984.
La calle Concha Velasco en la actualidad

María José, dueña de la carnicería El Buen Sabor atiende a Trinidad, una buena clienta.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Edificaciones en la calle Concha Velasco en Valladolid.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Edificaciones más nuevas de la calle Concha Velasco.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Bloques de las casas militares de la calle.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad con la tienda de Bicicletas Monver al fondo.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Bruna Karla Da Silva, dueña de la tienda de alimentación con productos Brasileños La Casa de Brasil, en el número 27.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Juanjo Rodríguez es el dueño del café Nuberu, en el número 21.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Andrés Herrero, dueño de la clínica de fisioterapia AHF Fisioterapia, en el número 21.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Placa con el nombre de la calle Concha Velasco.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Algunas fachadas de edificios en la calle Concha Velasco.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

José Mariano de La Torre, dueño del taller de reparación del calzado durante más de 40 años Talón Rapid, en el número 35.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Peluquería Victoria Hoyos en la calle Concha Velasco.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Soraya y Fran, equipo que atiende el bar Acapulco en el número 27.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Un hombre pasa por delante del bar Acapulco en la calle Concha Velasco.
La calle Concha Velasco en la actualidad

Aparcamiento de bicicletas en la calle Concha Velasco.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.
La calle Concha Velasco en la actualidad

La calle Concha Velasco en la actualidad.