BARRIO A BARRIO | CALLES Y PLAZAS
La calle de los órdagos de Valladolid
Tiene "de todo", pero lo que más llama la atención es la cantidad de bares que alberga
Desemboca en el paseo de Zorrilla y floreció al calor de El Corte Inglés

La calle Estadio en la década de los 70.
Esta vía, de poco más de 200 metros, gesta la vida de Valladolid. Cada rincón se convierte en un espacio único para hablar, pasear, admirar, disfrutar, comprar o alucinar. En ellos se descubre el verdadero carácter de la ciudad. La calle Estadio forma parte del corazón de la vida urbana. En ese lugar se reúnen las comunidades, y los pequeños comercios y establecimientos se convierten en los protagonistas de una obra en la que la amalgama de estilos dispares y formas de vida opuestas la hacen única.
Aunque no es muy larga, tiene «de todo». A simple vista, lo que más destaca son los bares. El más conocido es El Envite, un local con más de 30 años de historia que se ha convertido en un referente en la capital del Pisuerga. Allí, el mus se juega «desde siempre», y los fines de semana se organizan campeonatos. Además, en Semana Santa, las chapas se convierten en una tradición más.
«Hace muchos años, todos los días había muchísimos coches en doble fila. Sus dueños estaban jugando y ni se inmutaban. De hecho, cuando llamaban a la policía, los camareros les avisaban para evitar que fuesen multados», recuerda Manuel Ramos, que lleva 50 años viviendo en el barrio.
Una zona que, según reconoce, floreció al calor de El Corte Inglés, que abrió el 26 de febrero de 1988, pero adquirió identidad propia gracias a la vida que la caracteriza. «Todo el mundo siempre estaba en la calle. Daba igual que fuese invierno o verano. Tengo mucho anhelo de esa época, en la que los vecinos disfrutábamos mucho todos juntos. Sin preocuparnos de nada más que de llevar el jornal a casa y aprovechar el tiempo libre con los amigos y la familia».
Ahora, el ambiente ya no es el mismo; sin embargo, todos los bares se llenan de gente para tapear, tomar el vermut, comer o cenar. Cualquier excusa es buena para reunirse y festejar. «Los fines de semana es complicado encontrar mesa», apunta Manuel mientras hace la compra en la pescadería. Su bar preferido es El Envite, porque, aparte de echar un órdago a sus vecinos o ir de farol en las partidas con sus cuñados, suele acudir a comer el cocido los jueves y la paella los domingos. «Todo es casero».
Este mítico local está regentado por María Carmen y José, dos hermanos que decidieron hacerse cargo del negocio en plena pandemia, cuando sus anteriores dueños se jubilaron. Conocían muy bien a sus clientes, ya que María Carmen era la cocinera y José el camarero. «Pasaba más horas aquí que en mi casa», señala María Carmen, quien solo quiere estar en la cocina, donde se siente «cómoda». Entre tortillas, guisos y menús del día, pone cafés y habla con los habituales. «Cuando llegamos, la gente era joven. Ahora, cada vez es una calle más envejecida». No obstante, admite que sigue con el mismo espíritu y cocinando, que es lo que más le gusta.
Otro veterano es Fernando Pollino, que lleva 42 años detrás del mostrador de la pescadería Azul. De aquellos años, rememora que antes «era una buena calle y ahora es un aparcamiento». Conoce a todos sus clientes por nombre y apellido. «Aguantamos como podemos». En esta línea, comenta que ya le falta «poco» para jubilarse. Echando la vista atrás, explica que la calle Estadio tenía una carpintería en medio. Más tarde, en la misma acera donde está su negocio, en la de los soportales, había una zapatería y una pastelería. Enfrente, añade, había un jardín de infancia al que se accedía por un patio que ahora está vallado. «Allí también había un ultramarinos», comenta una clienta mientras Fernando le prepara el bacalao para comer.
Frutas Tamara lleva más de 38 años en esta vía. Angelines y Rober, tía y sobrino, forman «un equipo divino» que empezó en el paseo de Zorrilla pero decidió mudarse a esta calle porque el local era más grande (antes era una floristería). «Somos meloneros de toda la vida. Mi hermana abrió una panadería y poco a poco fuimos metiendo fruta y cuando empezamos con los melones fue un ‘boom’», cuenta Angelines que también insiste en el «caos» que se formaba cuando los coches en vez de aparcar en línea, aparcaban en batería. De otra época, recuerda cómo iba a Comercial Conejero a comprar «calcetines y calzoncillos».
En la misma acera está Fitness Salud y Belleza, un centro que se inauguró hace más de 40 años. Montserrat Valdivielso comenzó ofreciendo servicios de gimnasia pasiva y, poco a poco, fue incorporando cabinas de estética con muchas opciones, aunque la «más demandada» era la depilación con cera. «Nos hemos tenido que adaptar, porque ahora, con el láser, cada vez hacemos menos. Antes éramos siete trabajadores y ahora solo quedamos dos». No obstante, siguen aguantando el tirón. Manicura, pedicura, tratamientos faciales, aumento de labios, blanqueamiento dental, aparatología y micropigmentación son algunas de las propuestas de este establecimiento. «Sigo teniendo clientas de toda la vida. El otro día vino una chica a la que hice un tatuaje cuando tenía 15 años y me trajo a su hija para que la depilara con cera por primera vez».
Pedro García abrió su peluquería el 11 de febrero de 1988, pocos días antes de que lo hiciera El Corte Inglés. «Mis clientes son de toda la vida», indica, antes de subrayar que con la apertura de estos grandes almacenes la calle creció «mucho». En esta misma línea se expresa Lara Martín, quien, junto a su marido, Juan Manuel Fernández, tomó las riendas del quiosco de la calle. Durante años, además de despachar chuches y prensa, el local albergaba una sala de máquinas, donde los más jóvenes se reunían para jugar al pimpón, al billar o a las recreativas. Ahora hay una sala de apuestas, y ellos siguen al frente de este establecimiento, que también es punto de venta de loterías y de recogida de paquetería. «El barrio ha envejecido mucho, aunque todos nos conocemos y nos ayudamos. Ellos me han visto casarme, tener a mis hijos... Me da mucha pena cuando me dicen que cualquier vecino ha muerto. En ocasiones hacemos de psicólogos, aunque no lo seamos».
De los locales de siempre a los más actuales. Carnicería Genín abrió hace siete años en la calle Estadio. Los anteriores dueños se jubilaron y José Miguel González decidió continuar con el negocio. «Somos ganaderos de Laguna y tenemos cinco tiendas para vender nuestros lechazos y terneros», explica, antes de agregar que los bares y restaurantes también adquieren productos en su local.
Esta vía desprende una esencia única. Hace años albergó la sede de Hacienda (donde ahora se encuentra el Catastro), la cafetería Dallas –que se inauguró en 1966 y se convirtió en punto de encuentro para futbolistas y aficionados antes de entrar al viejo estadio Zorrilla (en los terrenos en los que ahora está El Corte Inglés, la plaza Juan de Austria y el parque del mismo nombre)–, Víctor Martín Perfumerías, la librería Monsil, y el salón del reino de los Testigos de Jehová, hasta que se trasladaron a Covaresa. A todo esto se suman los locales de la Sagrada Familia, una de las comunidades más señeras de los catecúmenos; el edificio inspirado en Egipto; el bar Zeus, y las viviendas que ocupan los soportales, pioneras en contar con piscinas dentro de su urbanización en pleno centro de la capital.
Otros espacios que tampoco pasan desapercibidos para los de siempre son El Arca y El Perfil, donde «se jugaba mucho a las cartas». En esta vía también hay negocios ubicados en las entreplantas de las torres de pisos: asesorías, tienda de ropa, entre otras. Otra peculiaridad es Biome Makers, un espacio repleto «de innovación», con proyectos que «cambian la vida» alrededor del planeta.

La calle Estadio en 1971.
La calle Estadio en otra época

Partido de fútbol en el antiguo José Zorrilla, al fondo edificios de la calle Estadio.
La calle Estadio en otra época

Vista aérea de la calle Estadio en 2008.
La calle Estadio en otra época

Panorámica de Valladolid con vistas a la calle Estadio en 1981.
La calle Estadio en otra época

Placa de la calle Estadio de Valladolid.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Terraza del bar Zeus en la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Carmen del Campo, dueña del bar El Encanto de Carmen, pone un café a Laura, una clienta habitual.
La calle Estadio en la actualidad

Sede del Catastro, donde hace años estuvo Hacienda, con los locales de la Sagrada Familia al fondo.
La calle Estadio en la actualidad

Personas pasan por delante del bar-restaurante El Envite en la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Alicia Villarreal, cocinera del establecimiento de comida casera para llevar Gula, en la esquina con la calle Ultramar.
La calle Estadio en la actualidad

Gula, establecimiento de comida casera para llevar, situado en la esquina con la calle Ultramar.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Gumersindo Terán con José Miguel González de la carnicería Geñín, en el número 7.
La calle Estadio en la actualidad

Dos clientes en el quiosco de la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Yuli Blanco con Montse Valdivielso, equipo del salón de belleza Fitness, en el número 2.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Tania Villazala, Carlos Gómez y Yolanda Primo, equipo de la pescadería La Alondra, en el número 2.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio desde los soportales.
La calle Estadio en la actualidad

Bloques de pisos de la calle Estadio, que albergaron las primeras piscinas en una urbanización en el centro de Valladolid.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Luis Yáñez, dueño de la tienda de interiorismo, reformas y chimeneas Yáñez Interiorismo, en el número 6.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Terraza del restaurante El Envite en la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

Olga Fernández, comercial de la empresa de material educativo Hermex, en el número 13. J.M.LOSTAU.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Varias personas sentadas en las terrazas de la calle Estadio de Valladolid.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

José Luis de La Rosa, Gumersindo Terán y José Miguel González, equipo de la carnicería Geñín, en el número 7.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Terrazas llenas de personas tomando el vermut en la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

Un hombre revisa las revistas del quiosco de la calle Estadio
La calle Estadio en la actualidad

Marta Conill, directora de la academia de oposiciones Nexo Formación, en el número 4.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Pedro García, dueño de la peluquería Pedro García, en el número 2.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Alumnas del colegio Nuestra Señora de la Consolación disfrazadas por las fiestas del centro.
La calle Estadio en la actualidad

Alumnos del colegio Nuestra Señora de la Consolación, disfrazados por las fiestas del centro, sentados en una terraza.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Dios jóvenes en uno de los pasos de cebra de la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Roberto Diéguez con María Ángeles País, propietarios de la frutería Frutas Tamara, en el número 4.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Varias personas en la puerta del bar El Envite de la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

Una mujer mira las revistas en el quiosco de la calle Estadio.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
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La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad
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La calle Estadio en la actualidad.
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Fernando Pollino, dueño de la Pescadería Azul, en la que lleva 42 años en el número 7.
La calle Estadio en la actualidad

La calle Estadio en la actualidad
La calle Estadio en la actualidad

Lara Martín, dueña del quiosco de la calle Estadio.